Las secuelas de un secuestro

Según expertos el duelo para superar una muerte dura un año, pero no cuando fue por asesinato; el proceso psicológico de los familiares de una víctima de secuestro es incierto y desgastante.
El secuestro creció casi 40% entre el 2004 y el 2007 de acue  (Foto: )
Regina Moctezuma
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Ante la pérdida de un ser querido inevitablemente llega un periodo de duelo. Según expertos en psicología dicho proceso tiene una duración de un año, pues es necesario que pase la Navidad, el cumpleaños y otras fechas que recuerden al ser amado, pero cuando hay un elemento de tragedia, como un asesinato, las cosas son distintas.

“Lo que hace más complejo el proceso de luto es que sientes cierto nivel de angustia sobre el qué podría haber hecho de otra manera”, dice Ricardo Ainslie, catedrático de la facultad de Psicología de la Universidad de Texas en Austin y autor del documental ‘Ya basta: Secuestrado en México’.

La sociedad mexicana está conmocionada tras el secuestro y asesinato del joven Fernando Martí, hijo de Alejandro Martí, uno de los empresarios más importantes del país.

Existe un grado de ansiedad que hace que los familiares puedan sentirse responsables de la pérdida, con el constante cuestionamiento del ‘hubiera’, de si las cosas pudieron ser diferentes, pero es mera ansiedad ante la necesidad de llenar ese vacío, explica el psicólogo.

Hay otros elementos que complican el poder resolver el dolor, que tiene que ver con la impotencia de vivir en una sociedad donde las instituciones no funcionan. Es normal que una persona en este proceso esté furiosa con el sistema y sienta terror, pues sabe que su familia sigue expuesta, explica el psicólogo.

Ainslie afirma que la situación del secuestro en México sigue siendo prácticamente la misma desde hace cuatro años y lamenta haber tenido esperanzas de que en la administración calderonista las autoridades hicieran algo al respecto.

El peso social

Cuando sucede una tragedia de este tipo, la inseguridad entra en todos los ámbitos de la vida de la familia, tanto que algunas hacen cambios radicales como salir del país pues viven crónicamente esa ansiedad de saberse expuestos. “Es un nivel de estrés tan fuerte que te quita la energía, desde el momento en que te despiertas”, explica Ainslie.

El alto nivel de secuestros en nuestro país, que creció en 35% en 2007 respecto al año previo, de acuerdo con cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública, está propiciando una fuga de cerebros, de gente importante para el futuro del país y de inversión de capital tanto nacional como extranjera.

Una tragedia de este tipo en las clases altas de la sociedad, lleva a la familia afectada a seguir el cliché de vivir en una jaula de oro, pero que es verdad, pues de nada sirve tenerlo todo si se ha perdido a alguien querido, explica el psicólogo y añade que la crisis existencial es común en las personas afectadas, que pueden llegar a cuestionarse para qué haber recorrido ese camino si al final su familia ha sido mutilada.

Un sentimiento de impotencia allana a los empresarios que toman grandes decisiones, pero que tratándose de la vida de un familiar no pueden tener el control, “es como tener un cáncer y no poder controlarlo”, explica Ainslie.

Paso a paso

A manera de consejos para vivir el duelo, el psicólogo recomienda:

- No aislarse aunque sea la inclinación más fuerte, sino permitir a la familia y a los amigos brindar apoyo y fortalecer esas relaciones.

- Echar mano de la rutina para reencontrar su vida, si antes de la muerte del ser querido hacías ejercicio a las siete de la mañana, hay que retomarlo.

- Acercarte a tu religión o fe para encontrar consuelo.

- Hablar con las personas que conocieron a tu familiar y que te platiquen de él.

- Tratar de averiguar qué pasó, por más doloroso que sea, para eliminar la incertidumbre y procesar el trauma.

- Tratar de buscar cómo crear algo de tu tragedia, algo constructivo. Como el caso de María Elena Morera, fundadora de la Asociación México Unido contra la Delincuencia.

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