Sarah Palin y su agresividad económica

La candidata a la vicepresidencia de EU apoya la explotación petrolífera en zonas protegidas; pero la compañera del republicano McCain también ha lanzado retos a las grandes firmas petroler
La compañera de fórmula de McCain se ha negado a hacer conce
Telis Demos

Un nuevo término -acuñado por la cadena televisiva CNBC- comenzó a circular a tan sólo unas horas de que el senador John McCain eligiera a Sarah Palin como compañera en la carrera presidencial de EU: “Palinomics” (algo así como ‘Palinismo económico’), doctrina que apoya la ampliación de la explotación doméstica de gas y petróleo como solución a la crisis energética.

El asunto no se queda en una nueva palabra, sino que refleja algo de la candidata republicana a la vicepresidencia (quien fuera alcalde de Wasilla, estrella del baloncesto, reina de belleza y empresaria de la industria pesquera): no es una novata en la industria del petróleo.

Palin llegó al gobierno estatal de Alaska en el 2006 tras derrotar a Frank Murkowski, patriarca de una de las familias más poderosas en el mundo político de Alaska. En aquella contienda su campaña defendió un único punto: explotar las reservas de gas natural –que valen miles de millones de dólares- en los términos que impusiera el estado, no bajo las condiciones de las empresas energéticas.

Por muchos años, los habitantes de Alaska han soñado con la recompensa económica que sus reservas de gas natural deberían traerles, pero hasta hace poco no era rentable transportar el gas al resto de los estados de EU.

Murkowski intentó negociar un acuerdo con las tres grandes empresas energéticas que operan en la zona -BP, ExxonMobil y ConocoPhillips- para financiar y construir un enorme gasoducto que llevara el producto al mercado. El convenio estipulaba tasas fiscales preferenciales para las empresas con una vigencia de décadas, pero a los votantes no les gustó la idea.

Cuando Palin llegó al gobierno, su actitud hacia las empresas energéticas fue justo la opuesta: tomando una postura combativa desde el inicio de su administración se negó a ceder a las presiones de los corporativos, afirmó que las empresas estaban obligadas a entregar el gas independientemente del ducto que se usara e insistió en que el gasoducto sólo se construiría a través de una licitación pública, pero las empresas petroleras se negaron a ofertar. Así fue como TransCanada pujó y ganó la licencia.  

Palin también aumentó los impuestos a las empresas petroleras, pues el anterior régimen fiscal de Murkowski no había producido muchos ingresos a pesar de los altos precios del crudo. Actualmente, los impuestos sobre la explotación de recursos naturales que cobra Alaska están entre los más altos del mundo.

Sería una exageración decir que Palin es enemiga del ‘Big Oil’ (las grandes trasnacionales petroleras). Además de que su esposo trabaja en BP como supervisor de producción, su apoyo a la perforación en la reserva natural de Alaska así como a la explotación de los recursos naturales no le ha ganado el cariño de los medioambientalistas.

En una entrevista a Fortune, realizada el año pasado, dijo “Personalmente respeto a la industria (petrolera) por las contribuciones que hace al estado… y tengo un enorme respeto a lo que hacen sus directivos. Sabemos cuál es su misión, tomar todo lo que se pueda.”

Evitar que las petroleras determinaran las reglas del juego no ha sido una labor fácil para Palin, y tiene sus críticos en el estado. Enfrentó, por ejemplo, una dura oposición de los legisladores más conservadores de Alaska a su decisión de aumentar los impuestos. Y muchos funcionarios creen que sin el apoyo de las compañías petroleras, el gasoducto nunca se construirá.

Pero Sarah Palin no es de las que se dan por vencidas, su apodo desde la secundaria es “Sarah Barracuda,” adjetivo que describe a una persona de espíritu agresivo. Su primer sueño en la vida no tenía relación con la política, quería ser periodista deportiva y cubrir el hockey y el baloncesto (le gustaba tanto el canal ESPN que bautizó a su hija con el nombre de la localidad donde la empresa de televisión por cable tiene su sede: “Bristol”).

Está por verse si ese perfil le ayudará a alcanzar la vicepresidencia, pero lo sí podemos comprobar desde ya es que le gustan las jugadas agresivas.

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