Obama y McCain pelean por economía

El problema del sistema financiero de ese país es aprovechado por los candidatos en sus campaña el republicano suavizó sus oposición al rescate de AIG y el demócrata expone su plan sobre el t
McCain y Obama enfocan sus baterías electorales en el tema e
WARREN, Ohio (AP) -

Los dos candidatos presidenciales se concentraron el miércoles en lo que se ha convertido en la preocupación casi excluyente de los estadounidenses: la economía, tras los golpes sustentados por el sistema financiero.

El republicano John McCain ablandó su oposición al rescate federal de la aseguradora AIG, al que se opuso tajantemente la víspera.

Por su parte, el demócrata Barack Obama intentó ponerle un sello personal a sus políticas económicas en tiempos turbulentos, al aparecer en un aviso de dos minutos por televisión para explicar sus planes y advertir que no será fácil resolver el problema financiero.

Antes de que el Departamento del Tesoro propusiera un crédito de 85,000 millones de dólares para evitar la quiebra de American International Group Inc., la mayor empresa aseguradora del mundo, McCain dijo que no respaldaría recate alguno de AIG o de cualquier otra entidad financiera. "Esto es algo que tendremos que solucionar", comentó el martes. "Hay demasiada corrupción, y demasiados excesos".

El miércoles, McCain repitió que no deseaba rescatar a AIG y que no conocía a alguien que quisiera hacerlo. Empero, indicó a la cadena de televisión ABC que millones de personas con planes de jubilación, inversiones y pólizas de seguros "verán destruidas sus vidas debido a la avaricia, los excesos y la corrupción".

Al explayarse en el apartado de la corrupción, McCain dijo que muchos ejecutivos de Wall Street sostuvieron que "todo está bien, no hay que preocuparte", y que tanto el Congreso como los organismos reguladores correspondientes no prestaron atención alguna a la situación. "Todos ellos se durmieron al timón", indicó, culpando de la situación a los grupos de presión y de cabildeo.

Preguntado por ejemplos concretos de corrupción en el caso de AIG, el asesor de McCain Steve Schmidt no mencionó ni uno solo.

"De momento, al contemplar la situación, sigue siendo muy fangosa y poco clara", indicó Schmidt a The Associated Press. "Empero, es obvio que el sistema se había corrompido, que hubo fallos sistémicos, que la economía ha quedado dañada por la avaricia y la codicia, y que las instituciones quebradas entre Washington y Nueva York han conspirado ahora de tal forma que ha sumido en una crisis la economía estadounidense".

El aviso y un endurecimiento de la retórica de Obama reflejaron un punto de inflexión en la campaña, que se vuelca hacia la economía como preocupación principal y casi excluyente del electorado.

Obama afirmó que no era necesario enterarse las noticias por televisión o los periódicos:

"600,000 se han quedado sin trabajo desde enero. Los sueldos no aumentan y los valores de las viviendas caen. Es difícil pagar la gasolina y los alimentos, y si uno usa tarjeta de crédito, probablemente le han aumentado los intereses.

"Usted paga más y más por un seguro de salud que cubre cada vez menos", dijo. "Esto no es mala suerte. La verdad es que mientras usted cumple con sus responsabilidades, Washington no lo hace. Por eso necesitamos un cambio. Un cambio verdadero".

Filmado en una escenografía de sala familiar, Obama habló directamente a la cámara. No mencionó a McCain.

Las turbulencias del mercado y la endeblez del sistema financiero proyectaron la economía al centro de la escena después de semanas de distracciones y fascinación con la inesperada elección de Sarah Palin como compañera de fórmula de McCain.

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