Florida, dividida entre Obama y McCain

El estado se ha convertido en la manzana de la discordia en las elecciones presidenciales de EU la preferencia de los votantes está dividida entre demócratas, republicanos e independientes.
Obama podría aprovechar su ventaja para ganar Florida. (AP)  (Foto: )

Un estado que ayudó a John McCain a conseguir la candidatura por el Partido Republicano podría costarla ahora la presidencia. La ventaja que tenía McCain en la Florida se redujo considerablemente como resultado de la intensa campaña montada por su rival demócrata Barack Obama y de la marcha de la economía. Florida está nuevamente para cualquiera.

¿Suena familiar?

"¿Pueden marcar la diferencia unos miles de votos?", preguntó Brett Doster, director de la campaña de George W. Bush en la Florida en el año 2000, cuando el escrutinio de los votos de este estado tomó cinco semanas. "Claro que puede suceder eso".

McCain lucía fuerte en la Florida a comienzos del año. Tiene allí muchos viejos conocidos de la Armada, es muy allegado al gobernador, quien es muy popular, y muy querido por la influyente comunidad cubano-estadounidense. Además, comenzó a hacer campaña mucho antes que Obama, quien debió pelear la candidatura demócrata hasta el último momento.

Pero Obama invirtió millones de dólares en la Florida, mucho más que McCain. Y hay varios factores que entran en juego: ¿Captará McCain el voto judío? ¿A quién apoyarán los hispanos que no son cubanos? ¿Rendirá dividendos la campaña de Obama para movilizar a los votantes negros?

Las dos campañas están tratando de movilizar a la gente, convencida de que esa es la clave.

"Si conseguimos movilizar al electorado del mismo modo que lo hicimos en Iowa, Obama va a ganar este estado", afirmó Matthew Corrigan, profesor de ciencias políticas de la Universidad del Norte de la Florida.

A fines de agosto Florida tenía 10.7 millones de votantes empadronados. Casi 4.5 millones se registraron como demócratas, 4 millones como republicanos y hay 2.3 millones que no declararon afiliación política alguna.

Florida no es un estado homogéneo. Los centros urbanos del sur tienden a votar por los demócratas, la zona rural del norte lo hace por candidatos conservadores y el corredor a lo largo de la interestatal 4 está lleno de independientes y de gente que se pasa de un bando al otro.

Abundan los residentes que vienen de otros estados, especialmente del noreste y del centro del país; hay muchos inmigrantes de Latinoamérica y gran cantidad de judíos, jubilados y de veteranos de guerra. Esto implica que no es fácil cortejar el voto de todos en la Florida.

Corrigan hace notar que también resulta difícil hacer encuestas confiables en la Florida, donde varias organizaciones periodísticas declararon ganador a Al Gore en base a consultas a boca de urna en el 2000 y luego tuvieron que retractarse.

Doster, quien también dirigió la campaña de Bush en la Florida en el 2004, cuando el presidente ganó con un margen más amplio de 381,000 votos, dijo que esta elección se parece más a la de hace ocho años.

"Por más que los republicanos estén en la Casa Blanca y el gobernador sea republicano, esta elección es muy diferente a la de hace cuatro años", indicó.

En el 2004, la economía de la Florida florecía, el desempleo era bajo y el mercado de viviendas estaba en un buen momento. Había un gobernador republicano popular, Jeb Bush, hermano del presidente, y los residentes de la Florida apoyaban las políticas sobre Irak y la seguridad nacional de los republicanos.

Ahora la economía es el principal tema electoral, los índices de desempleo son más altos que el promedio nacional y los más altos en más de 13 años en la Florida. Tiene uno de los peores índices de ejecuciones de viviendas de la nación y muchos ancianos que en épocas normales hubieran votado por McCain probablemente no quieran otro republicano en la Casa Blanca, a la luz lo que está sucediendo con sus fondos de pensiones como consecuencia de la crisis financiera de Wall Street.

Florida fue vital en la victoria de McCain en las internas republicanas. Las ganó tras recibir a último momento el apoyo del gobernador Charlie Crist y ese triunfo le dio impulso en el "super martes" de la semana siguiente.

Florida reparte 27 votos electorales, el 10% del total necesario para ganar.

"Sin los votos de la Florida, McCain no va a llegar a 270. Pero para Obama la Florida no es asunto de vida o muerte", afirmó Corrigan.

Obama ignoró la Florida en las primarias porque el partido desautorizó la votación cuando las estructuras partidarias locales cambiaron la fecha. Pero recuperó el tiempo perdido y comenzó a difundir avisos mucho antes que McCain.

También armó una operación enorme que le permite tener presencia en sitios como Panama City, al norte, que los demócratas generalmente no visitan, y abrir oficinas en comunidades rurales pobres como Pahokee y Quincy, a las que rara vez un candidato les presta atención.

Obama ha gastado más de 21 millones de dólares en la Florida y McCain solo 5 millones, según TNS Media Intelligence/Campaign Media Analysis Group, firma que estudia las publicidades en las campañas.

La gente de McCain dice que lo que perjudicó al candidato republicano no fue la campaña proselitista de Obama sino el deterioro de la economía.

El director de la campaña republicana en la Florida Jim Greer, por otra parte, cree que su partido tal vez evaluó mal el peso de McCain en este estado.

"Se pensaba que la Florida apoyaría firmemente a McCain, no pensamos que habría una batalla reñida", admitió Greer.

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