El tiempo se acaba para McCain

A una semana de las elecciones en EU, McCain va detrás de su rival demócrata Barack Obama; los estados donde ya se puede votar reportan una mayor afluencia de demócratas versus republica
El senador inicia su campaña con un gran respaldo económico.
WASHINGTON (CNN) -

Cuando queda una semana en la feroz campaña para alcanzar la presidencia, al republicano John McCain se le está acabando el tiempo y las opciones.

McCain está detrás de su rival demócrata Barack Obama en sondeos de opinión nacionales y lucha por defender una decena de estados en los que ganó el presidente George W. Bush en el 2004.

Muchos estados que permiten a los votantes emitir sus votos anticipadamente han reportado que los demócratas lo están haciendo en mayores cantidades que los republicanos en comparación al 2004, y McCain está buscando desesperadamente un estado de inclinación demócrata que pueda arrebatar a Obama.

Están apareciendo grietas en la campaña republicana mientras asistentes de McCain y su compañera de fórmula Sarah Palin se culpan mutuamente y se preparan para una posible derrota en las elecciones del 4 de noviembre.

Mientras una victoria todavía es posible, el camino de McCain a la Casa Blanca se ha vuelto cada vez más estrecho y difícil.

"McCain necesita un milagro político de aquel tipo que no ha ocurrido desde que comenzaron los modernos sondeos de política", dijo Peter Brown, director asistente de sondeo de Quinnipiac University.

"Los números son buenos y están mejorando para Obama, y el tiempo se le está acabando a McCain", agregó.

El consultor republicano Todd Harris, un asistente de McCain durante su apuesta presidencial del 2000, dijo que la creciente lista de estados de inclinación republicana en los que McCain está en peligro de perder ha hecho su tarea más desalentadora.

"Hay significativamente más formas de que gane Obama que McCain", señaló Harris. "Definitivamente es escalar cuesta arriba".

Obama ha sido capaz de solidificar su liderazgo en estados en los que ganó el demócrata John Kerry en el 2004 durante las últimas semanas mientras la crisis económica y las turbulencias de los mercados refuerzan sus percibidas fortalezas en economía.

También es un gran favorito en al menos dos estados en los que ganó Bush en el 2004, Iowa y Nuevo México, con lo que sólo le faltarían seis votos electorales para alcanzar los 270 necesarios para alcanzar la presidencia.

Tiene muchas oportunidades de obtener esos votos electorales en una larga lista de estados en los que ganó Bush, liderados por Florida y Ohio y que también incluyen a Virginia, Carolina del Norte, Misuri, Indiana y Colorado.

"Si pierde cualquiera de esos estados está acabado", dijo Brown.

McCain tiene una desventaja en Nevada e incluso se enfrenta a una reñida lucha en Montana, donde el Comité Nacional Republicano ha comenzado a trasmitir anuncios de su parte mientras sondeos recientes mostraron que tenía una ventaja sobre Obama de 4 puntos porcentuales.

Foco en Florida

Ambas campañas se están enfocando en Florida, estado decisivo en la disputada elección del 2000. McCain entró en la campaña para las elecciones generales con una cómoda ventaja ahí, pero Obama ha cerrado la brecha rápidamente.

Obama envió a dos funcionarios de campaña a Florida un mes atrás para supervisar el último tramo, y hará su primera aparición de campaña con el ex presidente Bill Clinton en Orlando el miércoles.

Entre tanto, los asistentes de la desconocida Palin y de McCain se han atacado mutuamente en reportes de medios durante días, con los republicanos señalando a los culpables de una expedición de compras de 150,000 dólares en ropa para Palin. Ella ha prometido donar la ropa a caridad.

La situación ha hecho que muchos demócratas sientan euforia tras desesperanzadoras derrotas en las dos últimas elecciones presidenciales.

"En este momento John McCain está escalando el Monte Everest sin oxígeno", dijo Chris Kofinis, un estratega demócrata y asistente del fallido intento por llegar a la presidencia de John Edwards en el 2008. "El mapa de los campos de batalla no podría verse peor para un republicano", agregó.

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