Bush defiende su legado en despedida

El presidente de EU justificó sus acciones para evitar la crisis en su último discurso televisivo; dijo que el desafío más grave que enfrenta Obama sigue siendo la amenaza de otro ataque terrorista.
bush-reu  (Foto: CNN, )
WASHINGTON (CNN) -

El presidente George W. Bush defendió este jueves sus acciones para evitar el colapso del sistema financiero y proteger a Estados Unidos de otro ataque terrorista, mientras realizaba último intento por limpiar su controvertido legado.

Cinco días antes de entregar la presidencia a Barack Obama, Bush dio un último discurso televisivo al pueblo estadounidense en el que buscó definir sus mandatos en la Casa Blanca, que muchos expertos ya consideran como uno de los peores de la historia del país.

Pero incluso al concentrarse en lo que consideró como los éxitos de su gobierno, Bush se prepara para dejar a Obama guerras inconclusas en Irak y Afganistán, un duro conflicto en la Franja de Gaza, a la economía del país en una profunda recesión y una mala imagen de Estados Unidos en el extranjero.

"Enfrentando la posibilidad de un colapso financiero, tomados medidas decisivas para proteger nuestra economía", dijo Bush desde la Casa Blanca, refiriéndose a la masiva intervención del gobierno que él ordenó, contraria a su creencia en el libre mercado.

"El costo sería mucho peor si no hubiésemos actuado", afirmó.

Intentando dar seguridad a los estadounidenses temerosos por la recesión, Bush dijo: "Juntos, con decisión y trabajo duro, restauraremos nuestra economía a la senda del crecimiento. Le mostraremos al mundo una vez más la resistencia del sistema de libre empresa de Estados Unidos".

Obama ha dicho que lidiar con el colapso económico, la peor crisis financiera desde la Gran Depresión y una que ha tenido repercusiones en todo el mundo, será una de sus prioridades.

Bush advirtió, sin embargo, que el desafío más grave que enfrenta el próximo presidente sigue siendo la amenaza de otro ataque terrorista como los de Al Qaeda el 11 de septiembre del 2001.

El presidente reconoció que algunas de sus acciones en respuesta a los ataques del 11 de septiembre habían sido controvertidas, pero las defendió y reiteró su doctrina de "con nosotros o en nuestra contra", que ha sido ampliamente criticada en el extranjero.

"Sin embargo, hay poco lugar para el debate sobre los resultados", dijo el republicano que ejerció dos mandatos en la presidencia.

"Estados Unidos ha pasado más de siete años sin otro ataque terrorista en nuestro territorio", afirmó.

Algunas de las acciones de Bush después de los ataques del 11 de septiembre, como el establecer un centro de detención para sospechosos de terrorismo en Guantánamo y el aprobar métodos de interrogación que grupos de derechos humanos denuncian como tortura, han dañado la imagen del país.

Obama ha prometido que cerrará el centro de detención en la Bahía de Guantánamo, Cuba.

"Nuestros enemigos son pacientes y están decididos a atacar nuevamente", dijo Bush en un breve discurso desde la Casa Blanca, que contó con la asistencia del vicepresidente Dick Cheney, su gabinete y una decena de ciudadanos escogidos.

"El bien y el mal están presentes en el mundo y no puede haber un acuerdo entre ellos", agregó.

Positivo

Mientras se acaba el tiempo de su presidencia, Bush y sus colaboradores usaron su último día de eventos públicos antes de la Juramentación de Obama para intentar mostrar lo positivo de sus dos periodos en el poder.

Los discursos de despedida son una tradición de los líderes estadounidenses que dejan el poder, pero la situación es especial para Bush, que dejará su cargo con uno de los índices de aprobación pública más bajos de cualquier presidente de la era moderna de Estados Unidos, en torno a un 25%.

En una última ceremonia realizada anteriormente el jueves en el Departamento de Estado, Bush defendió su política exterior, desde la impopular guerra en Irak hasta las disputas nucleares con Irán y Corea del Norte.

"Hemos hecho al mundo más libre", declaró.

Bush recordó los avances en seguridad en Irak como una justificación para el aumento de tropas que ordenó y que detuvo la creciente violencia sectaria en el país en el 2007.

La guerra en Irak, iniciada sin la autorización de la ONU en el 2003, socavó la credibilidad de Estados Unidos en el extranjero y contribuyó a la aplastante victoria de Obama frente a John McCain, el nominado del Partido Republicano, en la elección de noviembre.

Bush también aclaró que veía su intento fallido por mediar la paz entre Israel y los palestinos en su último año como algo que no fue en vano, a pesar de la guerra de tres semanas de Israel contra Hamas en la Franja de Gaza, que no tiene un fin en el horizonte.

Elogió el manejo de su gobierno en las disputas con Irán y Corea del Norte. Ambos países enfrentaron campañas lideradas por Washington para aislarlos debido a sus programas nucleares. En contraste, Obama ha dicho que buscará una diplomacia directa con los enemigos de Estados Unidos.

El discurso de despedida de Bush mostró muy poco de la reflexión que el presidente realizó en su última conferencia de prensa del lunes, cuando admitió que se arrepentía de no haber hallado armas de destrucción masiva en Irak y del escándalo de abusos en la prisión de Abu Ghraib.

 

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