Neri Vela quiere volver al espacio

El primer astronauta mexicano alza la mano, en entrevista con Quo, para salir en una nueva misión; su viaje es una nostalgia que quizá podría repetirse en el 2030.
neri-vela  (Foto: Max Olvera/Post Producción, Luis Delfín)
Lariza Montero

En el mes de la observación espacial, dentro del Año Internacional de la Astronomía, recordamos a quien el 26 de noviembre de 1985 observó nuestro planeta desde el espacio; Rodolfo Neri Vela, quien puso en órbita el satélite Morelos I a bordo del trasbordador Atlantis.

Es un divulgador de la ciencia preocupado por que nuestro país tenga su propia agencia espacial, y a sus 57 años, no pierde la esperanza de subirse a una nave nuevamente.

¿Cuál fue la emoción que experimentó cuando se embarcó en el Atlantis?

Cuando yo recién había ido al espacio era más joven, más idealista y estaba muy motivado. Hoy lo sigo estando, pero he vivido muchas cosas y conozco mejor a mi país.

¿Cómo logró entrar a la NASA?

Entré al concurso para la selección del astronauta que representaría al país. Me emocionaba que se iban a colocar los satélites Morelos I y II. Yo me había especializado en comunicación satelital y me era muy atractivo entrar a un territorio vedado durante décadas a extraños: la NASA.

Ahí sólo entraban estadounidenses.

José Hernández, astronauta estadounidense de padres mexicanos, dijo: "Neri Vela la tuvo más fácil que yo porque él tuvo ayuda del gobierno mexicano para que se le abrieran las puertas de la NASA", ¿qué dice al respecto?

Yo a José le deseo lo mejor, ha sido un gran luchador y merece ver coronado su esfuerzo con su próximo viaje al espacio. Tengo entendido que tuvo que concursar cinco veces para ser aceptado y por eso dice que la tuvo más difícil.

Hablaba de un acuerdo entre ambos gobiernos...

Las circunstancias son diferentes. Él fue un niño de escasos recursos que estudió en aquel país, se graduó de ingeniero, concursó, lo rechazaron y lo volvió a hacer hasta que fue admitido. No sé con cuántos hispanos concursó él, pero yo lo hice con 800 astronautas mexicanos de nacimiento, en 1985, en un concurso convocado por el gobierno de México bajo la supervisión de la NASA, ya que ésta hizo una invitación al país para que tuviese un primer astronauta en una de las misiones en las que se iban a colocar satélites mexicanos.

¿Qué fue lo más gratificante de haber estado en el espacio?

¡Ver la Tierra desde allá! En 1985 yo fui de los primeros 100 viajeros espaciales. En el espacio estaba en un mundo desconocido, no me dio miedo, sino veneración hacia la Tierra que brillaba en azul intenso, con colores preciosos, y lo mejor era que yo venía de ahí. La otra sensación emocionante es la de volar, poder flotar en el interior de la nave, hacer cosas que soñaba de niño.

¿Cuáles son los momentos clásicos de los viajes espaciales?

Filmarse haciendo una rueda humana dentro de la nave, pasando de un piso a otro. Aventar un cacahuate y pescarlo en el aire y ver cómo vuela la comida. Hoy las facilidades tecnológicas son otras: los astronautas se pueden llevar iPods o laptops. En mi época no había ni CD's ni videocámaras.

¿Cómo es el interior de una nave?

Tiene dos niveles conectados por un par de agujeros. La cabina de arriba tiene los controles para el piloto y el comandante, y abajo está la parte habitable para los astronautas y el lugar para hacer experimentos.

¿Pudo escuchar música en el espacio? ¿cuál? ¿Across the Universe?..

La NASA nos permitía llevar cinco casetes con la música favorita de cada tripulante para escucharla en el espacio. Yo llevé música romántica principalmente, instrumental y algunas canciones de Agustín Lara.

¿Qué fue lo más difícil de estar en el espacio?

Dormir los primeros dos días. ¡No estaba acostumbrado a dormir colgado de la pared!

¿Qué pasó cuando "tocó Tierra"?

Tuve que volver a dar clases en la Universidad Nacional Autónoma de México para ganarme la vida. No fue fácil: no tuve un empleo garantizado cuando regresé para seguir trabajando como astronauta, a diferencia de José Hernández, que seguirá en la nómina de la NASA y podrá trabajar para otra misión.

¿Ha valido la pena negarse a la fuga de cerebros?

Sí. Estoy contento, no me arrepiento de nada. Tuve oportunidades en otras agencias. Estuve con lo del módulo Columbus que fue lanzado al espacio el año pasado y que se integró a la Agencia Espacial Internacional. Tuve la oportunidad de quedarme allá a trabajar en una universidad, pero dije: "como mi México no hay dos".

¿Qué implicó en su vida haber sido el astronauta que representó a México?

El ser el primer representante y único en el siglo XX no fue fácil. Me convertí en una persona famosa y fue una pesadilla porque no tenía privacidad en ningún lado. Recuerdo lo que me dijo la encargada de la Oficina de Relaciones Públicas de la NASA: "Rodolfo, debes estar preparado porque cuando regreses a tu país será difícil, eres el único astronauta que han tenido.

Aquí en Estados Unidos los astronautas van y vienen, aterrizan y al día siguiente nadie sabe quiénes son. Pero tú en México vas a ser famoso". Cuando regresé me di cuenta de que caí en un agujero negro del cual no podía escapar. Emocionalmente fue duro porque tenía una gran responsabilidad.

¿Cuándo volverá el hombre a la Luna?

El regreso a la Luna, según la NASA, está contemplado para el año 2020 aproximadamente. Ya se están haciendo pruebas de las partes que se usarán en los equipos espaciales que se van a emplear para el viaje.

¿Quienes serán los primeros en regresar?

Van a ser estadounidenses, un japonés, un canadiense, un alemán, un francés y un par de rusos, si es que dentro de estos 10 años de preparación para el viaje el programa Constelación se internacionaliza al grado de que además de la NASA, otras agencias espaciales participen y aporten tecnología al programa y a las cápsulas Orión, que serán las que llevarán a los astronautas.

¿Cuándo habrá un mexicano en la Luna?

Esto desgraciadamente es un sueño poco alcanzable, a menos que México ingrese con seriedad a la investigación espacial. Quizá un mexicano podría estar en la Luna en el 2030.

¿Cuál es la principal frontera entre México y el espacio?

Somos muy tontos: tenemos al lado a EU. La NASA está muy cerca y no hemos sido capaces de invertir y hacer convenios, trabajar con ellos. Son nuestros vecinos y no lo aprovechamos, queremos seguir vendiendo aguacates y fresas. Es hora de que el gobierno invierta en el desarrollo de la ciencia.

¿Por qué no tenemos una agencia espacial en México?

El gobierno no ha querido invertir en investigación de vanguardia para reducir la fuga de cerebros y de esa manera motivar a las nuevas generaciones.

¿Porqué se ha detenido el proyecto de la Agencia Espacial Mexicana (AEXA)?

Es muy limitada la visión de muchos legisladores. La iniciativa original de la AEXA fue aprobada hace dos años y medio por los diputados y la turnaron a los senadores, pero muchas personas del medio de la investigación científica de diversas instituciones notamos que esa propuesta era aberrante: decía que se creaba la agencia espacial mexicana y que ésta debía de ser autosuficiente. ¡Ninguna agencia espacial es autofinanciable!

Los gobiernos son los que le otorgan recursos y además la aprobaron con un presupuesto ridículo para todo un año de 10 millones de dólares, para una agencia espacial que no tiene oficina, muebles ni nada. Los políticos dicen que no hay dinero, pero los recursos están mal distribuidos. Es inaudito que los partidos políticos se acaben de autorizar 300 millones de dólares para hacer camisetas y que a la Agencia Espacial la tengan congelada y con un presupuesto cercano a los cinco millones de dólares.

¿Cuál es la importancia de la divulgación científica en México?

Es esencial. Si queremos que México progrese y salga del letargo tecnológico en que está, la divulgación es fundamental, ya sea a través de revistas como Quo o a través de programas fomentados desde el gobierno y las universidades.

¿Le gustaría regresar al espacio?

Sí. Me gustaría volver en una misión de varios días en el espacio. ¡Aunque sea para hacer un experimento de fisiología humana para ver qué le pasa a un viejito en el espacio! Si John Glen lo pudo hacer, ¿yo por qué no?

¿A qué otra cosa se hubiera dedicado?

Hubiera sido cantante y llenaría el Zócalo. De niño escuchaba a Pedro Infante y Agustín Lara.

¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?

Nadar y correr son deportes muy buenos por mi forma de ser tan independiente.

¿Comida favorita?

Enchiladas verdes y de mole, chilaquiles, sopes, quesadillas de flor de calabaza y sopa de arroz.

¿Libro?

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La vuelta al mundo en 80 días, de Julio Verne, porque me hace regresar a los viajes.

 

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