Nueva refinería, buena pero insuficiente

Por fin, el gobierno dio a conocer que el proyecto de Pemex se construirá en Tula, Hidalgo; la decisión es positiva pero responde tardíamente a las crecientes necesidades petroleras del país.
Petróleo  (Foto: Archivo)
Gerardo R. Herrera*
CIUDAD DE MÉXICO -

Finalmente se dio a conocer la locación de la nueva refinería en Tula, Hidalgo, hoy la opción técnicamente más viable, que se añadirá a las seis ya existentes en el Sistema Nacional de Refinación (SNR). La pregunta es ¿con la construcción de dicha refinería se logrará satisfacer las necesidades energéticas del país? de ser así ¿por qué diversas fuentes señalaban que eran necesarias no una sino tres refinerías?

La última refinería se construyó en 1979, durante el "boom" petrolero y en 1991 se cerró la de Azcapotzalco, por lo que la capacidad de refinación ha permanecido constante en los últimos 30 años, mientras que el consumo nacional de gasolina se ha incrementado en promedio 3.4% anual durante el mismo período.

La necesidad más urgente es disminuir la dependencia de las importaciones de hidrocarburos. En 2008 el país importó cerca de 340,000 barriles diarios de petróleo, con un costo de 14,400 millones de dólares anual, lo cual constituye el 42% del consumo nacional.

La nueva refinería tendrá una capacidad de producción de 300,000 barriles diarios y costará poco menos de 10,000 millones de dólares. Si la refinería estuviera funcionando el día de hoy, cubriría casi por completo  las necesidades de importación nacional,  y el costo sería claramente un ahorro en comparación con lo que se gasta actualmente importando; sin embargo la refinería empezará a funcionar hasta 2014, y el consumo nacional no se detiene a esperar.

Según estimaciones de Pemex, las necesidades adicionales de barriles de petróleo del 2009 al 2015 serán de 600,000 barriles diarios. Con esto se justifica el argumento de que la refinería adicional ayudará pero no solucionará en su totalidad nuestra dependencia del exterior. El país seguirá importando en el futuro, debido a que el ritmo al que crecen nuestras necesidades es mayor que el ritmo al que construimos la infraestructura para satisfacerlas.

Cabe señalar que existen medidas adicionales a la construcción de la nueva refinería, como reconfigurar la ya existente de Salamanca, lo cual ayudará, aunque sólo parcialmente, a dar un respiro a nuestras necesidades.

Soluciones parciales para un problema fundamental como es la viabilidad energética de un país.

Más allá de la discusión política, es absolutamente cierto que una refinería es buena, dos hubieran sido suficientes y tres significarían lo óptimo; para el tiempo que nos tomamos en decidir construir una adicional, la próxima vez que decidamos por una necesitaremos cuatro o incluso cinco.

¿Era Tula la mejor opción? Su cercanía con el centro y occidente del país -donde la dependencia de las importaciones alcanza el 59% del consumo - la hacían geográficamente ideal. La existencia de infraestructura en la zona minimizaba la necesidad de crear nueva. Todo lo anterior llevaba a un resultado financiero claro: Tula era el lugar donde la tasa interna de retorno del proyecto se maximizaba, con un 15.6%; en otras palabras es donde obtenemos más de cada peso que invertimos.

Otras opciones, como Cadereyta, estaban en menos del 14%. Se argumentó el impacto ecológico, el cual es real, pero cuya importancia hay que poner en contexto. Viene al caso el comentario del Dr. Molina, Premio Nobel de Química mexicano, quien señaló hace algunos meses que sería mejor construir la refinería en una zona donde hubiera ya un impacto ecológico, más que en un lugar donde el proyecto implicara una irrupción drástica del ecosistema existente.

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En suma, que bueno que se haya elegido la opción técnicamente idónea y que el proceso de selección haya sido basado en eficiencia económica y no política, que bueno que la producción que genere dicha refinería ayude a disminuir nuestra dependencia del exterior. Todo es bueno pero claramente insuficiente. Una solución a medias es como una medicina a medias: reducirá los síntomas de la enfermedad pero no proporciona cura real y permanente.

*El autor es catedrático e investigador de Economía de la Universidad Panamericana.

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