¿Realmente somos muchos?

Carlos Miguel Barber Kuri propone buscar la forma de urbanizar territorio con conciencia ecológica; el Vicerrector Académico de la Anáhuac Sur analiza la forma de equilibrar el desarrollo poblacional.
hipotecas  (Foto: AP)
Carlos Miguel Barber Kuri

¿Seremos realmente muchos habitantes en el mundo?  ¿Realmente será cierto que no existe ya la suficiente capacidad para generar alimentos que dé respuesta a la población mundial actual? 

Dos versiones diametralmente opuestas se ciernen sobre estos cuestionamientos: hay quienes aseveran que el planeta Tierra aún cuenta con la extensión suficiente para alimentar a cinco veces más la población actual si realmente se aprovechara adecuadamente la superficie para la producción de alimentos (P. F. Ibáñez Salvador, comunicación personal, L.C., abril 2003). Mientras que hay quienes advierten que dicha capacidad ha sucumbido desde hace ya varios años, lo cual se manifiesta abiertamente en las grandes hambrunas o en la escasez  de alimentos focalizadas por regiones geográficas bien determinadas (L.M. Guerra, comunicación personal, enero 2009).

Ambas posturas pueden tener argumentos sólidos que encuentran eco en diversos ejemplos que fácilmente pueden ser testimonios de lo anteriormente comentado. 

Por citar alguno de ellos, al visitar el Puerto de Acapulco vía terrestre desde la Cd. de México,  se puede visualizar tanto terreno disponible en contraste con el de una Capital que se encuentra totalmente hacinada y tratando de soportar una impresionante presión por crecer en su periferia lo cual se observa en la forma cómo se permutan las casas de uno o dos pisos por grandes edificios.

¿Si pudiera aprovecharse aún más este territorio aún disponible con una adecuada planificación urbana que permitiera incluir el desarrollo de "parques urbanos" que desahogaran y "equilibraran" el crecimiento poblacional?  ¿Si realmente se pudiera construir velando por una consciente responsabilidad ecológica que proteja el entorno y el medio ambiente? Si bien es cierto que aún hay todo ese territorio disponible, correcto sería que se velara por conciliar los intereses de los legítimos dueños actuales de estas propiedades buscando el bien común que se traduzca en acciones sostenibles de alto alcance.

Y, en defensa del otro argumento, ¿quién podría llegar a negar la horrenda escasez de alimentos que se refleja en tantas regiones del mundo como en África, e incluso en América?  Niños que mueren de hambre ante la mirada internacional que, a veces por impotencia, por rebasar las capacidades individuales para dar solución o incluso por  indiferencia, se queda tan sólo en  intención de palabra sin proceder en un actuar solidario que transcienda en una transformación de esta realidad palpable.

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Cada área geográfica guarda un contexto determinado, en muchas ocasiones, por la concepción que se tiene del hombre en relación con la naturaleza, o bien, por la forma como se entiende el aprovechamiento de los recursos naturales, por intereses económicos o por el discurso como políticamente se le da atención al tema.

El autor es Vicerrector Académico de la Universidad Anáhuac México Sur.
El texto contó con la colaboración de la Mtra. Marcela Zapata Meza.

 

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