Influenza reprime emociones de mexicanos

La población mexicana evita besos y apretones de mano, para no contagiarse del virus de influenza; algunos columnistas consideran que la enfermedad y las medidas preventivas frenan las emociones.
CIUDAD DE MÉXICO (CNN) -

El brote de influenza ha obligado a reprimir las emociones de los efusivos mexicanos, que llevan una semana con la mascarilla puesta, evitando besos y hasta apretones de manos para no contagiarse. La cepa de influenza humana H1N1 podría haber causado la muerte de hasta 87 personas, la mayoría en la gigantesca Ciudad de México, que con 20 millones de habitantes quedó paralizada por la epidemia.

"La gente ya sólo dice 'buenos días, buenas tardes', pero de lejitos", explicó Lorena Reyes, una vendedora de juguetes en un mercado del barrio colonial de Coyoacán.

Los mexicanos evitan el contacto físico y deberán pasar la próxima semana atrincherados en sus casas, la forma más segura, dice el Gobierno, de evitar el contagio.

Las autoridades repartieron millones de mascarillas quirúrgicas, que dan a las calles, el metro y los centros comerciales un ambiente apocalíptico. Hasta los taxistas usan guantes de látex.

"Los mexicanos somos muy efusivos, muy espontáneos, muy querendones. Nos encanta besar, abrazarnos. Esto está frenando nuestras emociones", lamentó la comentarista Guadalupe Loaeza.

"Ahora sólo nos podemos besar de lejos (...) "Ahorita nuestra líbido está muy baja", agregó la columnista del diario Reforma.

Algunos decoraron sus mascarillas pintándoles bigotes tipo Pancho Villa, mariposas y hasta logotipos de los Rolling Stones. En el centro de Ciudad de México, alguien le puso mascarilla a una estatua de bronce de una madre con un niño.

Varios incluso llamaron a programas de radio preguntando si también era peligroso mantener relaciones sexuales.

"Habrá parejas que digan 'no pasa nada si nos aguantamos esta semana' (...) Hay que tomar esto con la filosofía de que en este momento tenemos que sobrevivir", dijo la sexóloga Ana María Ocaña.

Tapabocas incondicional

El secretario de Salud, José Angel Córdova, dijo el sábado que las mascarillas se habían agotado. Las autoridades, indicó, repartirán 3 millones de cubre bocas donados esta semana por China.

Para entrar a sus conferencias de prensa diarias sobre el estado de la epidemia, realizadas al aire libre en el patio de la Secretaría, los periodistas deben desinfectarse las manos.

En general, las medidas preventivas fueron masivamente acatadas por los mexicanos. Loaeza cree que hay razones ideosincráticas que facilitaron la rápida adopción de la mascarilla.

"Los mexicanos somos muy evasivos, no nos gusta dar la cara. Nos acomodamos muy bien con el cubre bocas", dijo.

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El historiador Lorenzo Meyer, del Colegio de México, cree, sin embargo, que las mascarillas son un placebo. "Aunque no sirven de gran cosa, son una señal de que se hace algo. Es más psicológico que nada", dijo.

 

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