La experiencia de una mexicana en China

La michoacana Berenice Vega fue recluida en su departamento en Shangai por la autoridad china; la estudiante asegura que el Gobierno la trató muy bien y hasta le iba a hacer el mandado.
berenicechina  (Foto: Cortesía Minneth B. Medina)
Berenice Vega
SHANGAI (CNNExpansión) -

Son muchos los comentarios, noticias, notas periodísticas y entrevistas que circulan y que se han publicado en México sobre las medidas de seguridad y el trato que se nos ha dado a los ciudadanos mexicanos en territorio chino.

Esto se debe a las medidas que el gobierno de la República Popular de China tomó después de que el vuelo de Aeroméxico (DF-Tijuana-Shangai) arribara a la ciudad de Shangai el 30 de abril de 2009.

Las medidas se tomaron tras el brote del virus de la influenza A/H1N1 en México, y con el conocimiento de las altas medidas de seguridad que el gobierno mexicano estaba implementando al respecto en el país.

Ante dicha situación me gustaría compartir con todos los mexicanos que se encuentran tan preocupados de sus connacionales en China respecto al trato que hemos recibido en este país.

Asimismo, quiero señalar las medidas de seguridad que se adoptaron, ya que formo parte del grupo de personas puestas en cuarentena, una de las principales medidas de seguridad a las que recurrió el Gobierno de China.

El día 30 de abril de 2009, llegó alrededor de las 6 de la mañana el vuelo de Aeroméxico, que salió de la Ciudad de México hacia a Shangai; uno de los pasajeros abordo era una mexicana con la cual comparto departamento en Shangai, China.

Ella nos relató que a su llegada al aeropuerto, gente especializada con equipo de seguridad abordó el avión para revisar a los pasajeros a través de un láser que permitía saber la temperatura de su cuerpo.

Afortunadamente ninguna persona presentó, en ese momento, síntoma alguno lo que hizo muy rápido el procedimiento y su salida del aeropuerto.

Cabe mencionar que ni en la aduana ni en migración tuvo problemas para ingresar a China, de manera que llegó perfectamente hasta el departamento donde actualmente vivimos.

El día de su llegada tuvimos a bien organizarle una fiesta de bienvenida entre todos los mexicanos que somos sus compañeros de clases de chino mandarín en la Universidad de Tongji; ese día sólo recibió algunas llamadas del gobierno chino para confirmar sus datos y que su salud continuara en buen estado.

El viernes primero de mayo, la vida tomaba su curso normal y no había todavía ninguna alerta de seguridad mayor a la del día del arribo del avión. Mi compañera seguía recibiendo llamadas del gobierno con la finalidad de seguir confirmando su estado de salud, ella estaba bien, por lo tanto no había problema alguno.

Para el día 2 de mayo a las 6 de la mañana, llegaron a nuestro departamento alrededor de cinco personas, doctores chinos con todo el equipo de seguridad adecuado para no infectarse o contraer el virus, quienes muy amablemente se acercaron a mí.

Una de ellas hablaba perfecto inglés y procedió a preguntarme por mi compañera de cuarto, y a explicarme lo que estaba sucediendo y el porqué de su espontánea visita. Dijo que "el día primero de mayo de 2009 se confirmó en Hong Kong el caso de un mexicano que había contraído el virus de la influenza, por lo que se había procedido a tomar altas medidas de seguridad al respecto y a concentrar a todos los pasajeros que tomaron el mismo vuelo para que fueran puestos en cuarentena y revisados por los doctores del Gobierno chino, para así descartar cualquier posibilidad adicional de contagio entre los otros pasajeros".

Inmediatamente entendimos la situación, y decidimos que lo mejor era cooperar con las autoridades y seguir sus instrucciones.

Nos dijeron que mi compañera sería trasladada a un hotel en el cual la vigilarían y pondrían en observación, yo pedí de favor que antes de llevarla a cualquier lugar me dieran la dirección y teléfonos con quien podría asegurar su estancia, ellos aceptaron y me proporcionaron la información que solicitaba.

Al mismo tiempo nos pidieron nuestros datos, nos hicieron una revisión a cada una de nosotras, y pidieron a mi compañera que preparara una maleta con artículos personales para trasladarla.

En todo momento fueron muy accesibles con el trato hacia nosotras, y tratando siempre de explicarse de la mejor manera posible.

Nosotras procedimos a informar a nuestro coordinador en Shangai, ya que somos parte de un programa de estudios, el cual dio parte al Consulado de México en Shangai. Debo mencionar que el apoyo que hemos recibido por parte del Consulado ha sido excelente en todo momento.

Una vez que mi amiga fue llevada al hotel, unos cuantos doctores se quedaron con nosotras solicitando información adicional, en especial si mi amiga había tenido contacto adicional con más personas, lo que me obligó a comentar respecto a la fiesta de bienvenida que le habíamos realizado el día de su llegada.

Tomaron nota de la situación; no fue necesario ponerlos en cuarentena, pero sí tenerlos en la base de datos y en todo momento monitorear su salud.

En lo que respecta a nosotras, mi amiga y yo, por haber convivido más de 24 horas con nuestra otra compañera de cuarto, se decidió que tendríamos que permanecer en nuestro departamento sin poder salir. Es decir, puestas en cuarentena por dos días.

No tuvimos objeción al respecto, ya que de alguna manera estábamos conscientes de las medidas de seguridad que el Gobierno chino tendría que tomar.

Buen trato

Durante ese día recibimos dos veces la visita de doctores que únicamente nos tomaban la temperatura, registraban el dato, preguntaban acerca de malestares adicionales, y al no existir ninguno, se retiraban.

Asimismo recibimos medicina: un antiviral que contrarrestaría los efectos del virus en caso de presentar síntomas.

En todo momento recibí llamadas de las autoridades del Gobierno chino para saber de nosotras, de nuestro estado de salud, y del trato que estábamos recibiendo, lo que no podía decir más que la verdad: que todo estaba BIEN.

Al mismo tiempo el gobierno chino había decidido dejar a dos personas vigilando nuestra cuarentena, y no sólo para vigilar que no saliéramos de nuestro departamento sino para estar al pendiente de nuestras necesidades del exterior, como comprarnos comida.

Al término de 48 horas recibí una llamada del Gobierno chino donde se me informaba que por extremas medidas de seguridad no sólo serian 48 horas en cuarentena, sino que tendría que permanecer en casa hasta el día 7 de mayo a las 9 de la mañana.

Esto significaba un total de cinco días, al igual que mi compañera, la cual se encontraba en el hotel. Un poco alterada, cuestioné el porqué de la situación, si nosotras no presentábamos signo alguno de contagio.

Sin embargo, me pedían que por favor entendiera la situación, que eran medidas de seguridad que el gobierno había decidido aplicar.  Para ello, se nos ofreció todo su apoyo en la adquisición de alimentos, e inmediatamente al día siguiente nos llegó una despensa muy bien surtida con fruta, jugo, pan, leche, huevos y otros productos

Además tanto la gente de Gobierno como las personas que nos cuidaron afuera del departamento, nos monitorearon en todo momento por si necesitábamos algo.

Puedo compartir con ustedes que NO he recibido maltrato o discriminación alguna por parte de las autoridades chinas. En todo este tiempo he recibido el apoyo que se requiere al estar encerrada por cuarentena.

Es muy importante para mí poder compartir con todos los lectores y compatriotas mexicanos esta experiencia, ya que para mí es muy triste ver y leer las noticias donde se hace énfasis de que estamos siendo "víctimas" de los chinos, que se nos está tratando "súper" mal, que las instalaciones donde los están atendiendo son de lo "peor" y que la comida esta "malísima".

Es verdaderamente absurdo como no medimos las consecuencias de nuestras palabras, como no sabemos ser objetivos y ver las cosas con frialdad y ser imparciales en lo que se está viviendo.

Desde mi punto de vista NO se nos está tratando mal; son medidas de seguridad que todo país puede adoptar en caso de alerta de seguridad internacional en su fase 5 declarada por la Organización Mundial de la Salud, y más aún en un país con antecedentes de epidemia, para evitar una doble tragedia como lo fue el SARS.

De ninguna manera considero EXAGERADAS las medidas de seguridad, al contrario, considero que son sólo lo necesario.

Acerca de las instalaciones donde se colocó a la gente para la cuarentena, no estuve en ninguno de los lugares; sin embargo, por lo menos el Hotel de Shangai es un hotel de lujo con instalaciones bastante modernas,  tampoco podemos esperar que se nos lleve a un SPA, no son vacaciones.

Es comida china, no tacos

Respecto a la comida, hay que ser bastante prudentes y conscientes con nuestros comentarios: estamos en China señores, ¿acaso esperamos recibir tacos? Hay que ser congruentes,  obviamente los alimentos que se nos han dado es comida china. Si a la mayoría de los mexicanos no les gusta, realmente es una lástima, pero no es que se les esté dando "comida malísima", y que sea a propósito.

Puedo hasta apostar que, para ellos, nos deben estar dando un manjar de su alta cocina.

Estoy consciente de que cada una de las personas a las que les tocó vivir esta experiencia en China hablará de manera muy diferente y contarán la versión de sus hechos.

Sin embargo, estoy completamente convencida que las versiones han sido bastante sesgadas y muy poco objetivas en cuanto a  lo que es nuestra realidad en este país.

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Yo estoy por cumplir dos años en este maravilloso lugar, y puedo decir que el trato que he recibido por los chinos nunca ha sido más que de cordialidad y amabilidad, serviciales y protectores. 

Quiero concluir exhortando a todos los mexicanos a que seamos conscientes de la situación que se vive en el mundo, y que de la opinión de cada uno de nosotros dependen, en todo momento, las decisiones que tomen los altos funcionarios, así como el desarrollo de las relaciones diplomáticas que en el futuro tendrá nuestro país con el resto del mundo.

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