La influenza cambia hábitos de mexicanos

El virus maximizó los hábitos de higiene, la solidaridad, comprensión y afecto en la población; un estudio señala que además fomentó el uso de piropos y la tolerancia como formas de expresión.
Las empresas deben velar por la continuidad del negocio y el  (Foto: AP)
Tania M. Moreno
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La influenza no sólo cambió la actividad económica del país, sino también los hábitos de higiene de los mexicanos y su forma de expresar afecto, señala una encuesta de De la Riva Group (dlR). El estudio, que busca conocer el impacto de la emergencia sanitaria entre la población de México, destaca la creatividad para compensar la falta de contacto físico a través de piropos y el lenguaje no verbal, para expresar el cariño.

"El mexicano necesita compensar la falta de abrazos y besos, para lo que utiliza el lenguaje verbal. Ello demuestra que arman un nuevo puente de comunicación para mostrar afecto sin contacto físico", señala la presidenta de la firma de investigación, Gabriela de la Riva.

La encuesta fue levantada del 4 al 11 de mayo a través de observaciones no participativas en centros comerciales, estaciones del metro y avenidas de gran afluencia, además de entrevistas antropológicas.

La influencia del virus no fue positiva en el estado de ánimo de todos los mexicanos, durante la contingencia, muchos sintieron un encarcelamiento desde casa y se mostraron incapaces de convivir tanto tiempo con su familia.

Frase como "me siento encarcelado", "no sé qué hacer", "los demás me desesperan" y "ya no aguanto a los niños", fueron la constante durante el tiempo de distanciamiento social ordenado por la autoridad, destaca el análisis de dlR.

Y a pesar de la preocupación, en general las personas no aceptaban ser vistas como víctimas ni conductas sobreprotectoras de otros: "sólo buscaban de las autoridades una forma de apoyo honesta, sencilla y optimista, no paternalista", dice Gabriela de la Riva.

Creatividad a la mexicana

El ingenio mexicano quedó de manifiesto a través de acciones sencillas, como el uso de cubrebocas, que además de una medida de higiene, fue usado como medio de expresión.

"Muchos fueron quienes lo decoraban y lo convirtieron en un elemento lúdico, creativo, que comunicaba señales positivas y mensajes para compensar la angustia", destaca el análisis.

Los jóvenes no se quedaron atrás ni renunciaron a la diversión. Ante la imposibilidad de salir, encontraron nuevas formas de entretenerse y hacer amistades, principalmente a través de Internet, señala De la Riva.

Así, el antro fue sustituido por la web y la herramienta electrónica fue el espacio para ‘salir con los cuates' y hasta coquetear, según en análisis.

"Ante esta contingencia, la más beneficia fue la familia, ya que hubo oportunidad de reconstruir el vínculo y redescubrir la magia de compartir más que un espacio con los seres queridos", confirma el psicólogo Victor Muriedas.

Aunque algunos tuvieron sentimientos de desesperación, en general volvieron a comunicarse efectiva y afectivamente con su familia, agrega Muriedas.

Finalmente, el hábito que llegó para quedarse, fue el de la higiene como medida de protección familiar.

"Esta es una ventaja para la sociedad en general, pero también para las empresas relacionadas con salud y cuidado personal, ya que pueden aprovechar para retener a nuevos clientes y enseñarles a usar mejor sus productos", finaliza De la Riva.

Reacciones más comunes entre los entrevistados

  • Estoy sacado de onda
  • ¿Y ahora qué?
  • La crisis que llegó para quedarse
  • Están exagerando
  • Mi familia está en peligro
  • Se va a poner todavía peor la situación económica
  • Nos volvimos más limpios
  • Nos volvimos más paranoicos
  • No sabemos cómo estar en casa con la familia
  • En la boda bailamos el son del virus
  • ¿Te sabes el último chiste del virus?
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