Senado de EU aprueba reformas a tarjetas

El proyecto prohíbe a las emisoras de tarjetas de crédito elevar arbitrariamente la tasa de interés; la iniciativa no impone topes a tasas ni impide a prestamistas agotar las cuentas de sus clientes.
WASHINGTON (AP) -

El Senado de Estados Unidos aprobó el martes un proyecto que prohíbe a las emisoras de tarjetas de crédito elevar arbitrariamente la tasa de interés de un cliente y cobrar esas tarifas exorbitantes que han arruinado a muchos clientes faltos de fondos.

La abrumadora aprobación bipartidista por 90 votos contra cinco fue un mensaje de los legisladores a los ciudadanos comunes, de que no los han olvidado en medio de una recesión que ha dejado a miles sin trabajo o al borde de perder sus viviendas.

La Cámara baja se aprestaba a aprobar el proyecto y presentarlo al presidente Barack Obama, quien podría promulgarlo durante el fin de la semana.

La ley, cuya sanción se da casi por sentada, da a las emisoras de tarjetas plazo de nueve meses para introducir modificaciones: los acuerdos con los clientes tendrán que quedar registrados en Internet y éstos podrán pagar sus cuentas por la red o por teléfono sin pagar tarifas adicionales.

Algunos de estos cambios ya estaban previstos para julio de 2010 en nuevas normas de la Reserva Federal, pero el proyecto les daría fuerza de ley e impondría nuevas restricciones a las tarifas bancarias, así como a las personas en condiciones de solicitar tarjetas.

Por ejemplo, según el proyecto, si el solicitante es menor de 21 años, debe demostrar solvencia o que un padre o un tutor está dispuesto a cancelar su deuda en caso de necesidad.

La ley no impone topes a las tasas de interés, como pidieron algunos legisladores. Tampoco les impedirá a los prestamistas agotar las cuentas bancarias de sus clientes ni a éstos gastar dinero que no poseen.

Sin embargo, les dará mayor flexibilidad y prohibirá muchos de los costos imprevistos asociados con las tarjetas de crédito en momentos que la mayoría de los hogares están escasos de fondos.

Por ejemplo, el tenedor de una tarjeta tendría que optar para que le permitan superar su límite de crédito. Si el cliente no estuviera de acuerdo y el banco autorizara un gasto que le hiciera superar el límite, el prestamista no podría cobrar una tarifa por ello.

 

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