Zelaya se acerca a frontera de Honduras

El político hondureño encabeza una caravana para intentar regresar a su país y retomar el poder; la frontera de Honduras se encuentra resguardada por varios elementos de seguridad.

El depuesto presidente de Honduras Manuel Zelaya avanzaba el viernes al frente de una caravana rumbo a la frontera nicaragüense con su país, en su segundo intento desesperado por recuperar el poder y desoyendo las advertencias de Estados Unidos.

Cientos de hondureños simpatizantes y opositores al golpe militar del 28 de junio marchaban a su encuentro en la frontera con Nicaragua, pese a que los militares bloqueaban la carretera para impedir su avance.

"Voy caminando hacia Honduras (...) Ya recorrí más de 150 kilómetros y todavía nos faltan otros 165 que se recorrerán el día de mañana (viernes)", dijo Zelaya a periodistas el jueves por la noche en la ciudad nicaragüense de Estelí después de haber partido de Managua.

Zelaya, al volante de un jeep color blanco, con su sombrero texano y un chaleco de cuero negro, abría la caravana de unos 30 automóviles que avanzaba lentamente y bajo una llovizna por una zigzagueante carretera de montaña hacia la frontera con Honduras.

Al inicio del recorrido, a su lado iba sentado Nicolás Maduro, canciller del Gobierno del presidente venezolano Hugo Chávez, cuya proximidad con Zelaya irritó a muchos en la empobrecida nación centroamericana.

Los partidarios de Zelaya en Honduras recibieron órdenes de desplazarse a la localidad fronteriza de Las Manos, unos 100 kilómetros al sudeste de Tegucigalpa, para recibirlo. El plan, dijeron, es restituirlo en el poder.

Pero los detalles de la operación eran todavía un misterio. Zelaya no ha revelado por dónde atravesará la frontera de más de 900 kilómetros entre Honduras y Nicaragua.

Hay otros puntos de ingreso por carretera a Honduras por La Fraternidad y Guasaule, al sur de Las Manos.

Jaquelín Funes dijo que soldados detuvieron el autobús en el que se dirigía a la frontera a 100 kilómetros de Las Manos.

"Nadie nos va a detener, vamos caminando a la frontera con Nicaragua para recibir a nuestro presidente Zelaya", comentó la mujer de 31 años.

El Gobierno de facto instalado tras el golpe puso a militares y policías en máxima alerta en la frontera. Si Zelaya pone un pie en Honduras será arrestado por acusaciones de haber violado la Constitución con sus aspiraciones de reelección, dijeron.

La Secretaría de Defensa advirtió en un comunicado que no se responsabilizaría por la seguridad de los manifestantes.

Sindicatos y opositores al golpe realizarán el viernes nuevos cortes de carreteras en Tegucigalpa, en el segundo día de un paro general que ha transcurrido hasta ahora sin incidentes.

Zelaya emprendió su regreso después de dar por agotadas las conversaciones en Costa Rica y pese a la resistencia de Estados Unidos, que apoya su restitución pero continúa apostando por una solución negociada.

"Obviamente nosotros le hemos aconsejado que no cruce", dijo un diplomático estadounidense de alto rango en Tegucigalpa.

El retorno de Zelaya desafiando una orden de arresto implica un revés para Estados Unidos en la pulseada por la influencia en América Latina contra el venezolano Chávez.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, dijo que la decisión de Zelaya era "apresurada", y recordó que el Gobierno de facto todavía no comunicó oficialmente su rechazo a un acuerdo diseñado por el presidente costarricense Oscar Arias.

Pero la viceministra interina de Relaciones Exteriores, Martha Alvarado, dijo a Reuters que el retorno de Zelaya al poder, el meollo de un acuerdo formulado por Arias, está fuera de discusión.

El depuesto presidente, un magnate de los negocios forestales al que le faltaban siete meses para terminar el mandato, dijo sin embargo que el diálogo está agotado y no tiene nada que perder.

Muchos en Honduras temían que su retorno conduzca a la violencia. Un joven murió el 5 julio cuando soldados abrieron fuego contra manifestantes que esperaban a Zelaya en el aeropuerto de Tegucigalpa.

El Gobierno de facto impuso un toque de queda a partir de las 18:00 horas (0000 GMT) del jueves en la frontera con Nicaragua, cuyas calles estaban desiertas al caer el sol.

 

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