Copenhague, una ciudad verde

La sede de la Cumbre sobre el cambio climático ha apostado por la reducción de contaminantes; Copenhague es un ejemplo en el tema del uso de las energías limpias y el cuidado a las áreas verdes.
copenhague-verde-dinamarca-JI.jpg  (Foto: Jupiter Images)
Tania Mijares*
COPENHAGUE -

Empezando el cuarto día de trabajo muy temprano en en la COP 15 (United Nations Climate Change Conference) con una reunión donde se presentaron los resultados de un estudio sobre enfoques sectoriales realizado para México y Brasil, pensé que sería buena idea explorar lo que ha hecho Copenhague para convertirse en una ciudad sustentable.

La capital danesa ha decidido convertirse en una "ciudad verde" con grandes espacios públicos para la recreación de sus ciudadanos y para combatir las condiciones climáticas extremas causadas por el cambio climático. 

Una mezcla de factores ha orillado a los daneses a optar por una capital verde, la pérdida de biodiversidad, la presión hacia los ecosistemas por el crecimiento urbano sin control, la propia vulnerabilidad de la ciudad y el cambio climático han sido sin duda alguna determinantes para la transformación. Los espacios verdes en las ciudades no sólo son básicos y esenciales para el bienestar físico y mental de sus habitantes, parques, árboles, plantas, infraestructura verde, sirven para limpiar el aire, proveer sombra, enfriar la ciudad, recolectar agua de lluvia, entre otros. Las áreas verdes urbanas son pulmones para la ciudad y sirven para crear ambientes sanos tan necesarios en ciudades densas.

¿Cómo se consigue ser una ciudad verde? Bueno primeramente, instalando parques en cada lugar vacante, esto incluye paredes, fachadas y azoteas. Una ciudad verde tiene calles verdes y corredores verdes, utiliza todas las áreas extras para convertirlas en áreas verdes, campos deportivos y áreas de juego, que proveen espacios recreativos para niños y adultos al mismo nivel.

Resulta interesante como la decisión de convertirse en una ciudad verde también convirtió a Copenhague en una ciudad saludable. Históricamente las ciudades han sido una fuente de enormes retos en la salud, ya sea por epidemias, hacinamientos y poca higiene. Hoy en día los avances en salud pública minimizan estos riesgos -sobre todo en los países desarrollados- pero la vida en las grandes ciudades sigue generando un gran número de enfermedades tanto físicas como mentales.

Se le llama "ciudad saludable" a aquella donde sus elementos básicos: agua, tierra y aire están suficientemente limpios que permite su uso sin tratamiento previo en la ciudad. Es también la ciudad que promueve entre sus habitantes a comprometerse en actividades físicas tanto de manera recreativa como de forma cotidiana, por ejemplo en Copenhague el uso de la bicicleta es algo natural y que práctica un gran porcentaje de la población, resulta prácticamente imposible ver a una persona obesa en esta ciudad.

Este tipo de ciudades deciden superar el tráfico, el ruido, la contaminación por partículas, la contaminación del agua y la insuficiente práctica de actividad física. Cuentan con dos tipos de corredores: azules y verdes, que estimulan la práctica de actividades tanto planeadas como espontáneas. Una ciudad saludable es antes que todo una ciudad segura donde la gente puede andar libremente en bicicleta o a pie, una ciudad que desde su trazo y diseño invita a la actividad física, que útil sería tener ciudades así en México, sobre todo con el alto porcentaje de obesidad que tenemos.

Convertirse en una ciudad verde no es tan difícil pero requiere de gran voluntad política. Lo primero, que debe hacerse es repensar la manera como nos movemos en la ciudad, como la usamos y como todos sus espacios pueden reconfigurarse en espacios de fácil uso para varias actividades. Una ciudad saludable tiene un muy buen sistema de manejo de los residuos (basura) y el reciclaje, una ciudad que provee posibilidades para que las actividades físicas y al aire libre sean prioritarias para sus ciudadanos: caminatas por los muelles, corredores verdes, parques, zonas peatonales y de ciclistas exclusivas aunque no separadas, etc.

Es innegable que, aún con el cielo gris que nos ha acompañado estos días, Copenhague es una ciudad que vale la pena explorar, ya sea en bicicleta, caminando o en transporte público.  En México, tendremos que hacer un esfuerzo enorme para ponernos a la altura de esta ciudad y las oportunidades de cuidado del medio ambiente y salud recreativa que ofrece a sus visitantes, todo en un espacio seguro y agradable donde hoy se discute el futuro ambiental del mundo. Un ejemplo a seguir.

*La autora es directora del Programa Aire y Energía del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, A. C. y Vocera de México Haz Algo

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