Científicos escriben Los Simpson 20 años

Los más de 400 episodios que lleva la serie comenzaron a transmitirse el 17 de diciembre de 1989; la familia de Springfield y su comunidad han descifrado temas ociosos gracias a sus guionistas.
Simpson  (Foto: Cortesía Fox/Revista Quo)
Daniel Plata Kelly

Veinte años y más de 400 episodios de Los Simpson nos han facilitado a muchos respuestas a problemas tan ociosos como qué llevar a una isla desierta.

Te diré algo, Bart, te cambiaré el peso de una bola de boliche en la octava luna de Júpiter de mi almuerzo por el peso de una pluma en la segunda luna de Neptuno de tu almuerzo.” (Niño genio, en “Bart es un genio”)

Sin importar qué tema te interese, no dudes en hallarlo dentro del microcosmos de Springfield. A continuación te presentamos algunos de los “momentos estelares de la ciencia springfieldiana”.

Posiblemente en ninguna otra serie de televisión abunden tantos guiños, menciones y personajes relacionados con la ciencia. Los científicos abundan, comenzando por todos los guionistas. El equipo de escritores culpables de salpicar a Springfield con matemáticas que, en ocasiones, sólo tienen sentido para algunos, parece más el equipo soñado del Departamento de Ciencias: J. Stewart Burns y Al Jean, licenciados en Matemáticas de la Universidad de Harvard, Ken Keeler, doctor en matemáticas por la misma universidad, David S. Cohen, con una maestría en informática por la Universidad de Berkeley, Bill Odenkirk, doctor en química inorgánica de la Universidad de Princeton y Jeff Westbrook, doctor en ciencias computacionales por la Universidad de Princeton. Es gracias a ellos que en algunos episodios podemos ver ecuaciones como eiπ + 1 = 0, que aunque sólo es entendible para quienes estudiaron esa variable compleja e incomprobable, no ha ocasionado –hasta donde sabemos- baja alguna entre los fanáticos de la serie.

“Tu teoría de un universo en forma de dona es fascinante, Homero. Creo que tendré que robártela.” (Stephen Hawking en “Salvaron el cerebro de Lisa”)

En una entrevista publicada en la revista Nature –una de las de mayor prestigio en el ámbito científico internacional-, Al Jean señaló que “…nosotros nos burlamos de todo, así que si un científico aparece en el show, nos burlamos de ellos también. Generalmente nuestra representación de los científicos es que ellos son cerrados y tienen malas vidas sociales, y dicen cosas de una forma oscura que no siempre es comprensible. Desde mi limitada experiencia en el mundo científico, no diría que esto es completamente erróneo”.

Con ayuda de una cinta métrica, Lisa le ayuda a Bart a jugar golf en miniatura.

Lisa: La base de este juego, al parecer, se basa en simple geometría. Todo lo que tienes que hacer es golpear la pelota… aquí.

Bart: “No puedo creerlo. ¡Has encontrado un uso práctico para la geometría!

(“La sociedad de los golfistas muertos”)

Invitados amarillos

Quizás sea discutible (sobre todo si quien lo lee es un científico) la última afirmación de Al Jean, pero no cabe duda alguna sobre la veracidad de la primera. Esto lo pueden atestiguar, entre otros: Dudley Herschbach (premio Nobel de Química, 1986), quien tuvo la oportunidad de premiar con un Nobel al Profesor Frink -por haber revivido al padre de este último durante un especial de Halloween-, Niels Bohr (premio Nobel de Física, 1922), cuya imagen únicamente se ve en la televisión como estrella del programa “El mundo aburrido de Niels Bohr”; Stephen Hawking, favorablemente impresionado –en la vida real y en el bar de Moe- por Los Simpson (en palabras del físico: “Yo creo que es uno de los shows más inteligentes en televisión") y por la intuición cosmológica de Homero al lanzar su hipótesis del universo en forma de dona (que, en la realidad, es original del cosmólogo Max Tegmark, del Massachusetts Institute of Technology); el paleontólogo Stephen J. Gould, quien realiza a petición de Lisa análisis de ADN a un fósil para tratar de convencer –sin demasiado éxito- a los habitantes de Springfield de la imposibilidad de que se trate de un ángel –al final del capítulo, todo el pueblo se olvida del conflicto entre ciencia y religión desatado por el hallazgo, que era una estrategia publicitaria de un nuevo centro comercial, para ir de compras a este último.

Que cada lector saque sus propias conclusiones; Pierre y Marie Curie (premios Nobel de Física, 1903), tamaño Godzilla, devastan Tokio en la imaginación de Bart al escuchar a Liza decir que ambos murieron de envenenamiento radioactivo; la primatóloga Jane Goodall, parodiada como la Dra. Bushwell –después de describir su rutina diaria a Homero, éste concluye: “sabía que los científicos desperdiciaban sus vidas”, no sin antes haber comentado: “usted debe ser la mujer más aburrida de la Tierra”-.

Newton y Einstein no podían faltar: en “La última tentación de Homero” sir Isaac es la conciencia de Homero –aunque sólo por unos segundos: cuando se da cuenta de que Homero no sabe quién es Newton, tiene que metamorfosearse en otro personaje más probable de ser reconocido por el padre de Bart- y en “Bart, el genio”, Maggie escribe la ecuación más famosa de la física con su juego de cubos.

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La neurona Simpson
Si Lisa puede agradecer a la ciencia el que el “Gen Simpson” se encuentra en el cromosoma Y y, por tanto, hace estúpidos únicamente a los hombres de la familia, la ciencia debe agradecer a esta serie el haber hallado la “Neurona Simpson”. El 3 de octubre de 2008 la revista científica Science publicó un estudio realizado por Gelbard-Sagiv y colaboradores en el que se determina que las neuronas en el hipocampo de pacientes epilépticos, activadas cuando éstos ven episodios de Los Simpson, son las mismas que se activan cuando los pacientes recuerdan dichos episodios.

Ese mismo año, los economistas Mark Gillis y Joshua Hall propusieron usar Los Simpson para analizar las políticas públicas implantadas en varios capítulos de la serie –los costos/beneficios de construir un monorriel, de clausurar la planta nuclear del Sr. Burns, de legalizar el juego en Sprinfield- y mejorar así la instrucción económica de los estudiantes interesados en esta ciencia (ojalá en la serie se hubieran enfrentado a situaciones como la construcción de un segundo piso en el periférico o de un aeropuerto o la de elevar los impuestos).

En la Feria Científica de la escuela algunos proyectos son: “¿Evolución?, ¡Enseñando la teoría como un hecho!”, “Automóviles que funcionan con alcohol”, “¿Es mi hermano más estúpido que un hámster?”

“Para una escuela sin niños asiáticos, pienso que hicimos una muy buena feria científica”

(Profesor Skinner, “La promesa”)

Un tercer ejemplo de Los Simpson vistos desde la ciencia es el estudio del equipo de neurólogos dirigidos por Joseph Moran que, en octubre de 2003, determinaron que el humor, la comicidad, depende críticamente de aquellas regiones del cerebro importantes en el reconocimiento de situaciones incongruentes (detección del humor) y de aquellas responsables de la expresión de afecto (apreciación del humor). De acuerdo con estos criterios, Moran determinó que el humor de Los Simpson era idéntico al de otro programa favorito de muchos: Seinfeld.

El hipnotista del equipo de beisbol: Ustedes darán el 110%.

Los integrantes del equipo, hipnotizados, responden con voz monótona: “Eso es imposible. Nadie puede dar más del 100%. Por definición. Eso es lo más que uno puede dar.”

(“Los pronósticos de Liza”)

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“¿Qué ha hecho por nosotros la ciencia?” Se pregunta Bart en un episodio. Nada bueno, si hacemos caso de la apreciación que de ella tienen no pocos de los residentes de Springfield. Una opinión basada en buena medida en la incomprensión de la misma, tanto en Springfield como de regreso a nuestro mundo. ¿Cuál es la solución de Moe a la amenaza –tanto en “El cometa de Bart” como real- de la colisión de un meteorito con la Tierra? Quemar el observatorio para que nunca vuelva a ocurrir. ¿Cuál es la propuesta de la especialista en educación Melanie Upfoot para solucionar el, en su opinión, sesgo anti-femenil que ha habido siempre en matemáticas? Dividir para siempre el salón por género y educar a las niñas en el tema proyectando música relajante y símbolos matemáticos por todo el salón mientras  pregunta: “¿Cómo las hacen sentir los números? ¿A qué huele un signo más? ¿Es impar el número 7, o sólo diferente?” ¿En verdad gira en sentido contrario un retrete que se halla en el hemisferio sur, como en “Bart en Australia”? (La respuesta es no, la aceleración de Coriolis es determinante a una escala muchísimo mayor, como en el caso de los huracanes).

Cuando pierde el equipo de futbol al que apostó Homero, basado en la recomendación de “Smooth” Jimmy Apollo, quien es anunciado como “El hombre que está en lo correcto el 52% de las veces”, Jimmy explica: “Bueno, amigos, cuando estás en lo correcto el 52% de las veces, estás equivocado el 48% de ellas. “¡Por qué no lo dijiste antes!”, grita Homero, ¿cuántos de nosotros no compartiríamos su queja? ¿Para qué nos sirve entender la ciencia, además de para hacernos pasar un buen rato riéndonos de ella y de los científicos en Los Simpson? “Es como preguntar la raíz cuadrada de un millón. Nadie nunca lo sabrá”, diría Nelson. Si no coincidimos con él (y en Quo así lo deseamos), no nos queda más que unirnos por entero a la celebración de Los Simpson.

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