La Ciudad de México, en crisis de agua

La capital del país agota las reservas de líquido de los estados aledaños para combatir la escasez; las autoridades buscan solucionar parte del problema subiendo las tarifas y eliminando subsidios.
cubetas-agua-mexico-RT.jpg  (Foto: CNN)
VALLE DE BRAVO (CNN) -

El lago de Avándaro ha sido desde hace muchos años el centro recreativo de este acaudalado pueblo colonial cercano a la Ciudad de México, pero la primavera boreal pasada la capital casi consumió la mitad de sus aguas.

Siempre sedienta, la Ciudad de México echó mano de miles de litros del lago, poniendo en riesgo a Valle de Bravo como un popular centro de fin de semana para los ricos.

Las personas que practicaban esquí acuático o que paseaban en sus botes debían esquivar las rocas que emergieron al tiempo que el nivel del lago descendió a la mitad de su volumen normal.

"Yo nací aquí y jamás lo había visto a este nivel", dijo Carlos González, gerente del restaurante flotante Los Pericos, que hace unos meses estuvo en riesgo de tocar el lecho del lago.

La Ciudad de México, una de las mayores urbes del mundo, ha batallado desde hace años con la escasez de agua, pero la crisis empeoró a causa de una sequía registrada el año pasado que llevó a las reservas a sus niveles mínimos históricos.

Las autoridades voltearon cada vez más hacia el lago de Avándaro, situado en medio de una pintoresca zona boscosa, para satisfacer la demanda, pero la indignación de los residentes acaudalados puso un alto a la extracción de agua del lago, y posteriormente alcanzaron un acuerdo para que se mantuvieran la aguas al menos en un 75% de su nivel normal.

Legisladores de la Ciudad de México aprobaron en diciembre elevar las tarifas del agua en el 2010 y recortar los generosos subsidios, pero esos cambios podrían no ser suficientes.

Los cortes en el suministro son frecuentes y muchos pobladores se quejan por la mala calidad del agua que reciben.

"Sale como agua de tamarindo. En las mañanas es cuando sale así y es peor, de repente, sale apestosa, como si fueran flores echadas a perder", dijo Maricela Martínez, quien vive con su familia en el empobrecido barrio de Iztapalapa.

Ante la baja calidad del agua, apta sólo para regar las plantas, los Martínez, como muchas familias de la ciudad, consumen agua embotellada.

Bajo el nuevo esquema de tarifas, los pobladores con más recursos pagarán hasta tres veces más por el suministro de agua, pero según reportes de los medios locales su recibo no superará los 515 pesos (40 dólares) anuales.

La nueva estructura elimina las tarifas "ridículamente bajas" y representa un primer paso para crear un sistema autosustentable, dijo Ramón Aguirre, director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México.

"Está claro que el camino para resolver el problema es tener tarifas que no estén tan bajas", dijo Aguirre.

Aguas negras

Entre fugas y robos, la ciudad pierde un 40% de su agua antes de que llegue a las llaves y sólo la mitad de lo que se pierde se mide, con lo cual los funcionarios libran una batalla para lograr servir a los cerca de 20 millones de habitantes de la ciudad, incluida su área metropolitana.

"El negocio tal como está no es sostenible", opinó Gustavo Saltiel, un experto en el tema del Banco Mundial basado en México. "¿Se puede traer el agua desde más lejos? Sí ¿pero cuánto?", se preguntó.

El enorme sistema de lagos que cubría gran parte de lo que ahora es la enorme Ciudad de México, y donde se asentaba la civilización azteca prácticamente ha desaparecido debido al explosivo crecimiento de la población y el excesivo uso del agua.

La sobreexplotación del acuífero hace cada vez más difícil extraer el agua, pero además provoca el hundimiento lento pero permanente de los edificios de la ciudad.

El estado subsidia el agua, con lo cual existe la sensación de que es un recurso abundante y barato. Los habitantes de la ciudad utilizan cerca de 300 litros de agua per cápita por día, mientras que en algunas capitales europeas el consumo es de entre 100 y 150 litros, dijo Saltiel.

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Los servicios de agua fueron limitados en muchas zonas de la ciudad en la pasada primavera, en medio de la peor sequía de los últimos 70 años. El gobierno capitalino se propone aumentar tarifas y desarrolla una campaña para cuidar el agua para que estas medidas drásticas no sean necesarias este año, dijo Aguirre.

Irónicamente, la capital a menudo sufre inundaciones durante la temporada de lluvias, pero mucha de esa agua no se captura ni tampoco es posible de ser evacuada debido a que el sistema de drenaje es insuficiente.

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