Seguridad en aeropuertos ayuda a ventas

Las largas filas provocadas por la inspección hacen que los pasajeros compren más alimentos en EU; los empresarios admiten que durante la pasada temporada navideña sus ventas aumentaron.
Avion-aeropuerto  (Foto: Jupiter Image)
Mina Kimes
NUEVA YORK -

La jefa de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Janet Napolitano, quizá quiera hacer viajes para revisar la seguridad en los aeropuertos, pero los pasajeros, quienes regresan de sus vacaciones de invierno, tendrán que pasar por algo seguro: largas filas.

En las terminales aeroportuarias cerca de las ciudades, las extensas colas se divisaron en puntos de inspección, mesas de servicio al cliente, y en muchos casos, en puestos de donas como Dunkin' Donuts, cafeterías como Starbucks, y restaurantes como McDonald's y Chili's.

"Cuando el clima no es bueno o hay retrasos, definitivamente hay más clientes", dijo John Onstott, vicepresidente de desarrollo de negocios no tradicionales en Quiznos, con 54 locales aeroportuarios. "Eso resulta favorable para nosotros".

Los pasajeros que quedan atrapados en el limbo son clientes cautivos en los restaurantes del aeropuerto y de los kioscos, que normalmente son franquicias a nivel nacional manejadas por compañías. Rick Blastein, fundador de OTG Management, que opera en varios puestos de Dunkin' Donuts al igual que tiendas de golosinas como CIBO Express Gourmet Market, dice que la compañía registró ganancias de doble dígito en las ventas durante la última semana de diciembre, cuando las tormentas de nieve y el viento causaron retrasos en los vuelos en aeropuertos como el O'Hare International de Chicago, y en LaGuardia en Nueva York.

"Vimos un alza positiva en el negocio", dijo, acentuando que durante periodos de inclemencias climáticas, las terminales aéreas suelen pedir a las compañías como OTG que mantengan sus restaurantes abiertos por más tiempo para que los pasajeros afectados tengan opciones para comer.

El mal clima, de cualquier manera, deja de ser benéfico cuando empeora, pues ocasiona que los aeropuertos cierren sus pistas, justo lo que ocurrió en la terminal del Reagan National de Washington en diciembre.  

"La lluvia y el viento son benéficos, pero las condiciones climáticas severas, como tormentas y monzones, nos perjudican", dijo Les Capetta, presidente ejecutivo de SSP America, una división de SSP, compañía británica de servicios alimenticios que produce ventas anuales de 2,500 millones de dólares gracias a franquicias como Einstein Bagels y Pizza Hut.

Pero Cappetta menciona que la compañía verá sus actividades beneficiadas gracias a las rigurosas medidas de seguridad, siempre y cuando el aeropuerto no cierre terminales como lo hizo Newark después del reciente susto. Hora que los pasajeros saben que pasarán más tiempo haciendo filas para llegar a las revisiones de seguridad, Cappetta piensa que llegarán a los aeropuertos con más tiempo del cual lo hacían hace unos años. "Eso nos da un aumento en los ingresos", calculó refiriéndose a los clientes que pagan.

El aumento en las medidas de seguridad en estos sitios después del atentado del 11 de septiembre de 2001, marcó un parte aguas para la industria, recuerda Anthony Joseph, presidente de Concessions International, una compañía que maneja 95 millones de dólares anuales la cual administra los locales aeroportuarios de Wendy's y Panda Express.

"Antes de eso, muchos de los restaurantes estaban situados antes de los puntos de revisión. Ahora la gente tiene que pasar por seguridad, y después considera entrar a alguna tienda". Joseph agrega que durante el año siguiente a los atentados en Nueva York, el tráfico de pasajeros bajó, pero el gasto por pasajero aumentó.

Tyler Bach, gestor de programas de Syracuse, quien pasó por el aeropuerto de O'Hare el domingo, dice que siempre contempla un tiempo de espera extra cuando viaja. "Ahora soy más conservador con mi tiempo en los aeropuertos", apunta. Mientras Bach esperaba para abordar su vuelo retrasado, comió una hamburguesa y unas papas fritas en Chili's.

Pero cuando los retrasos en los vuelos y el tiempo de espera para las revisiones de seguridad aumentaron, las ventas en las concesiones de los aeropuertos durante la época vacacional, el ambiente general continuaba complicado, según los operadores. Los consumidores no sólo están gastando con mayor cautela, sino también volando menos: se espera que la capacidad de asientos por aerolínea en los 42 aeropuertos donde opera SSP baje 15% en enero, según Cappetta.

Onstott describe el aumento en los tiempos de espera como "un efecto mitigante", pero dice que las ventas en los locales de los aeropuertos siguen siendo bajas. Joseph, de Concessions International, también reportó ventas sin crecimiento.

Como se vea, ahora "plano" es el nuevo "positivo" en el negocio de los restaurantes, y los locales del aeropuerto fueron un buen punto para las compañías de servicios alimenticios el año pasado. Mientras que Auntie Anne's tiene 36 kioscos aeroportuarios, comparado con más de 1,000 tiendas particulares, 5 de sus 10 locales con mejor desempeño durante el año pasado están en terminales aéreas. Joe Essa, presidente de Wolfgang Puck Worldwide, señala que las ventas en sus unidades en aeropuertos estaban "creciendo" al final del año, mientras que en otros locales seguían sin mayor crecimiento.

Wolfgang Puck Express y otros locales de comida en aeropuertos también se han visto beneficiados de otra tendencia que ha funcionado a su favor: el recorte de costos de las aerolíneas. Durante la última década, varias aerolíneas han dejado de ofrecer alimentos en los vuelos, y ahora venden paquetes de sándwiches y botanas. Esto ha sido positivo para las compañías concesionadas, que frecuentemente son el último recurso para los viajeros hambrientos.

"Desde hace tres años hemos prestado mayor atención a los artículos de mostrador, haciendo que luzcan atractivos", dijo Susan Goyette, vocera de HMSHost, una de las compañías concesionarias más grandes. Esta compañía -que opera los Starbucks en los aeropuertos- ha agregado kioscos a restaurantes como Chili's.

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El aumento en la demanda de comidas para llevar ha sido un éxito inimaginable, como el Pretzel Dog de Auntie Anne's, que según Scott Rubin, dueño de una franquicia de O'Hare, resulta ser uno de los más vendidos en los aeropuertos.

"La gente ya no sólo está comiendo botanas, sino que está comprando por necesidad porque van a necesitar comer algo durante el vuelo", dijo. Los pretzels son una opción popular para viajar porque para comerlos no se necesita ni cuchillo ni tenedor, agregó.

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