Voluntarios simulan viaje a Marte

Cuatro hombres se someterán a las condiciones de un viaje interplanetario para un estudio; la Agencia Espacial Europea planea las condiciones necesarias para un futuro traslado a Marte.
Sin Titulo  (Foto: Cortesía SXC)
Romain Zamora
CIUDAD DE MÉXICO -

"Invitamos a los pasajeros a que se pongan el traje espacial. El tiempo de vuelo está estimado en 250 días y la temperatura en el planeta de destino es de 63 grados".

A la espera de vivir una situación como ésta en los confines de la galaxia en un futuro más o menos próximo, la Agencia Espacial Europea (ESA) trabaja en un dato científico crucial para la preparación de futuros vuelos habitados a Marte.

A saber, el estudio de los efectos para el cuerpo y la mente humanos de una estancia prolongada lejos de la Tierra. Para lograrlo, cuatro europeos (tres franceses y un alemán) reproducirán un viaje espacial el 31 de marzo en Moscú, con el fin de obtener información preciada para la comunidad científica internacional.

Tras meses de búsqueda, la Agencia Espacial Europea (ESA) eligió a cuatro voluntarios entre 5.600 candidatos, que a finales de marzo simularon un viaje al planeta rojo. El alemán Oliver Knickel, ingeniero para el Ejército alemán y el francés Cyrille Fournier, piloto de Airbus A-320 formaron la tripulación principal, que participará de facto junto a cuatro miembros rusos en la simulación, dentro de una instalación del Instituto Ruso para Problemas Biomédicos (IBMP). Otros dos franceses, Cédric Mabillote y Arc'hanmael Gaillard, ambos ingenieros, fueron sus dobles, dispuestos a sustituirlos si hubiera sido necesario.

‘Estos cuatro hombres están muy motivados. También son valientes y ambiciosos. Han demostrado tener cualidades para trabajar en equipo, lo que hace de ellos candidatos idóneos', explica Jennifer Ngo-Anh, responsable de programa Marzo 500 para la ESA.

Los ‘astronautas' europeos y rusos simularon un vuelo de 105 días para lo que será un estudio ‘precursor' antes de que otro equipo se aísle, más adelante este año, durante 520 días, el tiempo necesario para llegar hasta Marte (250 días), quedarse un mes y volver (240 días). El objetivo de la misión es reunir información sobre los efectos del aislamiento sobre diferentes aspectos psicológicos y fisiológicos como el estrés, la regulación hormonal, la inmunidad, el sueño, la alimentación o el humor.

Una vez dentro del módulo de 200 m2, formado por grandes módulos metálicos unidos entre sí que reproducen el interior de una verdadera nave, los voluntarios vivieron en las mismas condiciones que si estuvieran en vuelo interplanetario.

Aunque se excluyeron determinados parámetros, como el problema de los rayos cósmicos, la tripulación vivió de cerca las condiciones reales de una misión a Marte. Su día seguía el ritmo de los ‘tres ochos': ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio y ocho horas de sueño. En su pequeño espacio de vida siguieron un entrenamiento físico intenso acompañado por varias pruebas, dirigieron muchos experimentos científicos y operaciones de vigilancia de la nave espacial. El contacto con el centro de control y su familia se retrasó incluso 20 minutos para simular la distancia que les separaría de la Tierra, y su alimentación, que debieron racionar, fue la misma que a bordo de la Estación Espacial Internacional.

Los ‘astronautas' siguieron una batería de pruebas psicológicas y fisiológicas a mediados del mes de marzo, que sirvieron de referencia para compararlos con los resultados recogidos durante el experimento.

‘Marte 500 es un proyecto único para acercar el hombre a Marte y participar en él supone un reto personal. Quiero ir, no abandonar y terminar la misión', según explicó Olivier Knickel.

Cuando faltaba menos de una semana para el experimento, los seis miembros de la tripulación principal trabajaban en la puesta a punto de los experimentos que dirigirían durante el periodo de aislamiento. ‘Más de 40 equipos científicos de todo el mundo han trabajado en el proyecto, y si queremos darles los mejores resultados posibles, debemos controlar hasta la última etapa del último experimento', según explicaron Olivier Knickel y Cyrille Fournier en su último comunicado conjunto antes de entrar en Marte.

‘También hemos pasado nuestro tiempo libre jugando juntos a los bolos, siguiendo partidos de fútbol en los bares y disfrutando de las numerosas oportunidades culturales que ofrece Moscú', añadieron, sin olvidar su concentración y su motivación para lograr el reto para el que se preparan desde hace dos meses.

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‘Es un experimento único para las actividades espaciales humanas. Será una historia que contar a nuestros nietos', explicaba Cédric mabilotte.

Fuente: Embajada de Francia

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