Conmemoran explosión en Pasta de Conchos

Las labores en la mina de Grupo México continúan para sacar los 63 cadáveres que siguen sepulta funcionarios de Coahuila y trabajadores denuncian la falta de seguridad en las minas del estado
La recuperación de los cadáveres sepultados podría tardar añ  (Foto: )
SAN JUAN DE SABINAS, Coahuila (AP) -

Valiéndose de palas, picos e incluso las manos, cientos de mineros que buscan los restos de sus 63 compañeros muertos tras la explosión en una mina hace un año han progresado lastimosamente poco, y el esfuerzo de recuperación podría llevar años.

Una explosión subterránea el 19 de febrero de 2006 provocó el colapso de la mina Pasta de Conchos, que dejó 65 mineros muertos, 13 lesionados y prácticamente destruida la mina de 2.25 kilómetros de largo.

La explosión planteó dudas sobre las condiciones de seguridad en la mina, y la Secretaría del Trabajo prometió implementar mejoras.

Pero aun así, el gobierno federal sólo ha asignado cinco inspectores a más de 100 minas de carbón en el estado de Coahuila, donde está Pasta de Conchos, y funcionarios estatales sostienen que la corrupción entre los inspectores ha hecho caso omiso de los estándares internacionales.

En enero, un minero murió aplastado y cuatro resultaron lesionados después que cayó el túnel de una mina en Nueva Rosita, poblado colindante con San Juan de Sabinas, lo que renovó las exigencias de las autoridades del estado para aumentar el número de inspectores.

Familiares de las víctimas planeaban reunirse en la mina para una vigilia el domingo por la noche, seguida por una misa el lunes para conmemorar el primer aniversario de la explosión. Simpatizantes del depuesto líder de los mineros, Napoleón Gómez Urrutia, afirman que se irían a la huelga el lunes para marcar el aniversario del desastre que Gómez Urrutia calificó de “homicidio industrial”.

Se cree que Gómez Urrutia, cuyo padre dirigió al sindicato durante 40 años, huyó a Canadá luego que el gobierno federal emitió una orden de arresto en su contra por apropiación indebida de 55 millones de dólares.

Después de la explosión, Gómez Urrutia acusó al gobierno federal de encubrir a Grupo México, y sus simpatizantes dicen que el gobierno buscó su deposición como venganza.

Los detractores de Gómez Urrutia dicen que el líder sindical no prestó mucha atención a las preocupaciones sobre seguridad de los mineros.

 

Expediente abierto

 

La causa de la explosión antes del amanecer aún se desconoce, y Grupo México, compañía propietaria de la mina, afirma que, antes que extraer conclusiones, los expertos deben llegar al lugar donde se originó la explosión.

El gigante minero y ferroviario, que también tiene operaciones en Perú y Estados Unidos, insiste en que cumplía con los estándares de seguridad y niega acusaciones de mineros de que las precauciones de seguridad eran a menudo ignoradas.

Una investigación de la Procuraduría de Justicia de Coahuila dictaminó que once funcionarios mineros e inspectores federales fueron responsables de “homicidio por negligencia”. El fiscal especial, Jorge Ríos, dijo que presentará el caso en las próximas semanas a un juez estatal, quien deberá determinar si se puede presentar una acusación formal.

Ríos dijo que los investigadores hallaron deficiencias en el sistema de ventilación de la mina y que dentro de ésta no había detectores de gas.

“Su obligación era evitar una atmósfera explosiva pero no lo hicieron”, expresó Ríos.

Afirmó que los inspectores federales sabían de los problemas de seguridad meses antes de la explosión pero que no tomaron medidas.

Su investigación se basó en parte en el testimonio de mineros como Ricardo Ramírez, de 25 años, que sobrevivió a la explosión.

Ramírez y muchos otros mineros afirman que en la mina rara vez se aplicó el polvo de piedra caliza para contrarrestar el explosivo polvo de carbón, y que los operadores de maquinaria a menudo colocan un trapo alrededor de los detectores de gas con el fin de evitar que desconecten las máquinas para la extracción de carbón.

“Yo ahí ya no trabajaría porque esa mina ya no tiene remedio, no tomaban precauciones y pues no creo que vayan a empezar ahora”, expresó Ramírez. Dijo que la mayoría de las noches aún no logra dormir y que cuando lo consigue suele tener pesadillas, en las que escucha un viento muy fuerte y doloroso que lo impulsa en el aire.

 

Tareas de rescate

 

Grupo México ha prometido recuperar a los mineros atrapados, pero hasta ahora sólo dos cadáveres han sido hallados y un tercio de la mina debe ser despejado de escombros.

Los esfuerzos de recuperación se han visto frenados por grandes cantidades de gas explosivo que aún persisten en la parte más profunda de la mina, donde la mayoría de los mineros trabajaba a la hora de la explosión.

Funcionarios de la mina comenzaron el jueves a extraer gases tóxicos del área y dicen que el proceso tardará meses antes de que sea seguro enviar cuadrillas de rescate para recuperar los cuerpos.

El portavoz de Grupo México, Enrique Valverde, expresó que “nuestro propósito en esta mina es exclusivamente la recuperación de nuestros compañeros atrapados” y añadió que era imposible saber cuánto tiempo se llevaría recobrar los restos de los mineros.

Pero expertos afirman que los extensos daños que ha sufrido la mina la han vuelto inestable y que el hecho de que les haya llevado un año limpiar un tercio de ésta sin llegar al punto donde se originó la explosión, parece indicar que sería un esfuerzo que demandará años.

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