Citröen C5, confort e innovación

Un auto mediano pero de lujo, que es fiel al estilo de la marca; en 2008 sorprenderá por sus soluciones técnicas de nivel avanzado.
Su diseño exterior es elegante y bastante sobrio. (Conducien
Ariel P. Lotersztein

Si hay algo de lo que no se puede acusar a la francesa Citroën es de no arriesgar. Esta marca se ha caracterizado históricamente por dotar siempre a sus modelos de innovaciones tecnológicas y muchas veces también de diseños osados. Recordemos a estos efectos el modelo DS de los años ’60 con suspensión neumática y faros autodireccionantes y al más reciente Pallas de los ’80 con un diseño en cuña y muy baja altura. Hoy el nuevo C5 se suma a la lista de los Citroën que intentaron ir un poco más allá tecnológicamente que los vehículos contemporáneos a ellos.

El diseño exterior del C5 es elegante y (a contrapelo de su extrovertido hermano mayor, el C6) bastante sobrio. Sus holgadas medidas (4.78 metros de largo y 1.86 metros de ancho en Europa pueden calificarse como tales) y su amplio capot denotan aptitud rutera y mucha personalidad. La trompa del C5 sigue los lineamientos de identidad de los nuevos Citroën y la caída de su techo nos recuerda ligeramente al C6, aunque en el caso del C5 el tercer volumen está más marcado. Esta solución nos parece mucho más atractiva que la utilizada en el C6 y nos recuerda también al mismo sector en el Peugeot 407, vehículo con el cual el C5 comparte su plataforma y que también es construido en la planta que el grupo PSA posee en Rennes, Francia.

En su interior el C5 mantiene la sobriedad pero, como en todos sus hermanos de la marca, un detalle inusual no puede faltar: su volante multifunción tiene una enorme cantidad de botones y su aro exterior está conectado con su centro por solo un brazo. El puesto de conducción está bien orientado hacia quien maneja y las terminaciones de cuero en colores negro o marfil son de primera calidad.

El equipamiento para el confort y la seguridad en el nuevo C5 es de primer nivel e incluye elementos como control de velocidad crucero, frenos eléctricos de estacionamiento, sistema de asistencia al arranque en pendientes, sensores de ayuda al estacionamiento con medidor de espacios para facilitar dichas maniobras, sistema de aviso sonoro ante cambios de carril inesperados, faros de xenón autodireccionantes AFS, nueve bolsas de aire (incluyendo uno para rodillas del conductor) y un nuevo y exclusivo navegador satelital cuyas indicaciones se visualizan a través de una pantalla LCD de 7”. La misma sirve también de interfaz para el manejo del sistema de audio (con disco rígido de 10 GB) y de la telefonía celular por manos libres. La misma esta programada para contactar automáticamente en caso de accidente al servicio de asistencia en ruta Citroën Emergency. Pero sin duda alguna la vedette entre el equipamiento del nuevo C5 es su sistema de suspensión especial Hydractive 3. El mismo cuenta con tres niveles de rigidez para los amortiguadores y espirales, cuyo comportamiento se adapta al estilo de manejo del conductor y a las condiciones del camino.

En sincronía con la actual tendencia de los fabricantes europeos a enfatizar el ahorro de combustible y el cuidado del medioambiente a través de la utilización de impulsores gasoleros, el C5 se presenta con más opciones de motorización turbodiesel que nafteras, siendo 4 las primeras y 3 las segundas. Todos los turbodiesel (tres de ellos tetracilíndricos y uno V6) cuentan con inyección directa por common-rail y sus potencias van de los 110 a los 208 HP. Los nafteros, por su parte (dos cuatro cilindros y un V6), abarcan una gama de potencia que va de los 127 a los 215 HP. Existen varias opciones de transmisión manual y automática según motorización y nivel de equipamiento. Asimismo existen versiones familiares del modelo, denominadas C5 Estate.

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