Lanza aseguradora plan ecológico

La aseguradora Co-operative Insurance Society compensará con 20% el CO2 que emitan sus coches; se tranquilizan las conciencias de los automovilistas pero no se resuelve el problema ambiental
Seguro verde que además ayuda a la reforestación en diversas

Frente a la creciente demanda europea de productos y servicios ‘ecológicos’, la aseguradora británica Co-operative Insurance Society (CIS) acaba de lanzar al mercado un seguro que ofrece a sus clientes automovilistas ‘compensar’ por 20% del bióxido de carbono (CO2) que emitan sus vehículos, sin costo extra, apoyando proyectos ambientales.

La empresa cede una parte de su ingreso (unos 60 dólares anuales por cada póliza) a proyectos de reforestación y desarrollo de energías ‘verdes’ en Asia y África, que dirige Climate Care, una organización en lucha contra el cambio climático. "Consultamos a nuestros clientes y 98% aprobó la creación de este seguro. Y es que están ávidos de consumir de modo ético", dice David Neave, director de Seguros Generales de CIS, que administra $39,400 millones de dólares (mdd) de 4.7 millones de clientes.

La firma, como otras del sector, también ofrece una prima especial a modelos menos contaminantes y asegura que los talleres de reparación que contrata reciclan los residuos. Con todo, la industria no pierde la cautela: "No sabemos todavía si el ‘consumo ecológico’ es una tendencia a largo plazo o pura moda pasajera", señaló al Post Magazine Andrew Goldby, director de la rama vehicular de Groupama, aseguradora de origen francés que opera en Reino Unido.

El vocero de CIS dice que la compañía decidió dar un paso adelante en el mercado confiando en su ‘historial ético’. La sede del corporativo, en Manchester, una torre de 25 pisos recubierta por 7,244 paneles fotovoltaicos, conforma la superficie vertical de captación de energía solar más alta de Europa (mide 120 metros). La electricidad que genera bastaría para alimentar 55 casas en un año y se utiliza para operar el edificio. La aseguradora fue además la primera del mundo en implantar un código de ética, que le prohíbe realizar inversiones que pudiesen derivar en violaciones a los derechos humanos y laborales. Algo parecido hizo el Co-operative Bank, la entidad hermana de CIS, en 1992. El banco prefirió perder el año pasado 20 mdd que hacer negocios contrarios a su ética.

Pero todo lo anterior no ha evitado la tempestad de críticas. Los ecologistas acusan a la empresa de ‘tranquilizar’ la conciencia de los automovilistas, haciéndoles creer que plantar árboles ‘compensa’ por su contaminación, sin promover un cambio de fondo en sus hábitos. "Lo que se necesita es que el gobierno británico impulse la compra de vehículos que contaminen menos, disminuya el tráfico y establezca una ley de reducción de emisiones de carbono", indica Tony Bosworth, experto de Friends of the Earth, una red global de ambientalistas.

Uno de sus reportes señala que "la industria automotriz británica no ha hecho lo suficiente para bajar los niveles de contaminación de sus nuevos autos". Adrian Webb, portavoz de Esure, una compañía de seguros que reporta tener un millón de clientes, critica que el nuevo producto de su competencia no tiene nada que ver con el negocio. "Que un coche sea o no ecológico no determina los riesgos de cobertura. Esas pólizas son inventos de mercadotecnia, incorporadas a la industria sin ninguna transparencia", considera.

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