Alas de Gaviota

Mercedes-Benz presentó en 1954 el primer 300 SL producido en serie; la leyenda podría volver a las calles en 2009.
La leyenda podría regresar a las calles en el 2009.
Rodrigo Arrioja

En 1954, Maximilian E. Hoffman, importador oficial de Mercedes-Benz en Estados Unidos, convenció a sus proveedores alemanes de producir en serie una versión del 300 SL. El carro, creado para competencias, había ganado los tres primeros lugares en el Gran Premio de Berna, los dos primeros en las 24 horas de Le Mans y los tres primeros en el Nürburgring. Hoffman aseguraba que con ese respaldo podía vender al menos 1,000 unidades tan sólo en su país.

El Alas de Gaviota era un modelo concebido por Rudolf Uhlenhaut con una sólida estructura tubular que lo hacía muy resistente y ligero a la vez. Al dar prioridad a la rigidez estructural, los paneles laterales de la carrocería no permitían el uso de puertas convencionales, de donde surgió la solución de las alas. Además, esto permitió un acceso directo en los cambios de piloto durante las carreras. Los paneles de la carrocería eran una combinación de acero y aluminio, aunque 29 autos fueron fabricados con carrocerías totalmente de aluminio para ahorrar 80 kilogramos; en la actualidad, esos 29 ultraligeros son los más buscados por los coleccionistas. El motor de seis cilindros fue colocado en un ángulo de 45 grados para que cupiera en el bajo perfil del cofre y así hacer descender considerablemente el centro de gravedad, aunque esto reducía el espacio para las piernas del copiloto. Con esta posición, el motor quedaba casi exactamente en medio del auto, facilitando las características de manejo y curveo rápido mucho más que cualquier otro de su época.

Listo para competir
En su versión comercial, el 300 SL pesaba solamente 1,295 kilogramos, incluyendo dos llantas de refacción, juego de herramientas y el tanque de 100 litros lleno. Para un auto comercial presentaba la novedad de un sistema Bosch de inyección de combustible y eliminaba los carburadores para lograr 240 caballos de fuerza. Estaba muy adelante de cualquier deportivo de su tiempo que tuviera una cilindrada de tres litros. Según la relación de diferencial que se eligiera, podía tener una velocidad máxima de entre 235 y 260 kilómetros por hora. El concepto de un coche tan ligero, aerodinámico, confiable y con un diseño atemporal cambió la forma de concebir los autos deportivos para siempre. El paso del tiempo sólo aumenta el atractivo del Alas de Gaviota. Aun ahora, muchos autos han sido influidos por la tendencia del genial 300 SL, como el DeLorean, el Bricklin, el Lamborghini Murciélago y hasta el propio Mercedes-Benz SLR actual.

Entre 1954 y 1957 se fabricaron 1,400 300 SL, de los cuales 1,100 se vendieron en Estados Unidos. Las predicciones del señor Hoffman fueron más que certeras.

La leyenda había llegado hasta ahí, pero en 2004 se filtró la noticia de que Mercedes-Benz trabajaba en un proyecto llamado Superauto P8. Desde entonces se especula si producirá una recreación del Alas de Gaviota, que saldría a la venta en 2009 o 2010. La marca no lo ha confirmado, pero los rumores aseguran que se trataría de un biplaza con motor V8 turboalimentado con 6.3 litros. El desarrollo de esta fuente de poder lo estaría haciendo ya la división AMG, basándose en un motor Mercedes-Benz ya existente. La gran incógnita es cómo será su posicionamiento de mercado, pues por arriba de los SL actuales está el SLR McLaren, y por debajo está el SLK en sus diferentes versiones. Probablemente se trate, una vez más, de una edición limitada que aumentará de valor con el tiempo.

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