Mercedes SL: elegancia vs. potencia

La automotriz alemana renueva su auto insignia; aunque sus logros en el lujo no se duplican en el terreno deportivo.
El Mercedes SL63 AMG cuesta 132,000 dólares. (CNNMoney.com)
Sue Zesiger Callaway

Con la llegada en el 2009 del SL63 AMG, Mercedes-Benz reafirma su lugar en el mundo de los autos de alto desempeño y nos recuerda su herencia como la primera compañía que fabricó vehículos deportivos de alta calidad.

El modelo 300SL de los años 50s era un vehículo que imitaba los autos de carreras. (Mercedes encabezaba la Fórmula 1 y había ganado el circuito Les Mans en 1952 y el Targa Florio en 1955). Equipada con sistema fuel injection, un armazón tubular de acero, puertas estilo alas de gaviota y un motor montado en un ángulo peculiar de manera que las líneas del capó fueran bajas  y la distribución del peso mejorara, la versión para producción resultó ser uno de los autos más rápidos del mercado. A su lado, casi todos los vehículos parecían chatarra.

El camino desde este modelo alas de gaviota al más reciente auto equipado con toda la tecnología disponible ha sido largo. Durante los años, el pedigrí deportivo del SL (iniciales de Sport Light) se supeditó a su esencia lujosa –debido sobre todo a las preferencias de los compradores estadounidenses (el 51% de las unidades son vendidas en EU).

Y muchos puristas de los autos deportivos, dentro de los que me incluyo, no se atreverían a llamar al SL un auto realmente deportivo. Es un animal diferente, un híbrido mitad dócil, mitad salvaje. Así que estaba ansiosa por probar el nuevo SL63 AMG que, según la automotriz, es el SL más agresivo hasta el momento. Su máquina V8 de 518 caballos de fuerza prometía un balance excepcional. 

Este hermoso vehículo biplaza de líneas contundentes tiene una diferencia inicial: es el primer SL que tiene que cumplir con la legislación de protección al peatón, la cual obliga a elevar la altura del capó, añadiéndole un volumen antiestético.

Más allá de su apariencia, descubrí en el SL63 una perpleja serie de ventajas y desventajas. Su interior tiene estupendos asientos, con cuero Nappa y aplicaciones en Alcántara de excelente calidad. Pero en su consola central se aglomeran un montón de botones e interruptores sin utilidad aparente. El botón de encendido, por ejemplo, está ubicado justo sobre el bastón de cambios, lo que causaba que sin querer apagara el auto cuando intentaba meter la reversa. 

Mejoras en el desempeño

Luego está su motor V8 de 518 caballos construido artesanalmente, con un ruido que es música para mis oídos. AMG ha producido masivas actualizaciones para Mercedes durante décadas; podría decirse que la experiencia al manejarlo semeja a un tren bala: mucha velocidad y mucho ruido. Y AMG tampoco ha escatimado en este rubro.

El SL63 tiene tanta potencia y torque (80% de sus 465 libras-pie se entregan a las 2,000 rpm) que cuando arranqué en luz verde mi propio cuello se jaloneó hacia atrás. Aún así, el SL63 tiende a abrirse en las curvas, presentando algunos problemas de subviraje. Manipular los controles para elegir mi modo de conducción preferido (están las opciones de Comfort, Sport, Sport Plus y Manual) distrae la atención, especialmente porque casi todos los controladores están ubicados por debajo del nivel de la vista.

Cuando bajé el techo retráctil, ¡horror!, la manivela que activa el mecanismo era un plástico frágil pintado de manera que pareciera metal. Al retraerse por completo tampoco me gustó la poca distancia que había entre mi frente y el filo del parabrisas.

En cuanto al exterior, el vehículo tiene sus altibajos. Por un lado, los rines deportivos de aleación de 19 pulgadas son una maravillosa mezcla de acabado mate y brillante, los faros Bi-Xenon son una joya, y los acabados son de primera calidad. Sin embargo, el difusor trasero era una horrible masa de plástico negro.

Luego de probar el auto a lo largo del día, eché en falta algunas cosas: un auto tan costoso como éste debería estar construido con los mejores materiales pero manteniendo la simplicidad visual en la cabina. Me hubiera gustado que las alas de gaviota volvieran al Mercedes. El SL63 intenta incluir todos los detalles costosos para dueños que puedan pagarlo, pero en el mundo de los autos deportivos eso es imposible. De cualquier manera, creo que las personas adineradas que no son puristas no le encontrarán ningún defecto.

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