Décadas de esfuerzo por un aire limpio

La mala calidad del aire en la década de los 90 sentó precedentes para la implementación de medidas que hoy mantienen los niveles más bajos.
La evolución de las normas ambientales y de salud  ha disminuido enormemente la cantidad de contaminantes emitidos a la atmósfera.  (Foto: BrandStudio 956)

El Valle de México es una de las zonas más densamente pobladas del planeta; mantener una buena calidad del aire es un constante reto para las autoridades. La evolución de las normas ambientales y de salud de los últimos 20 años ha disminuido enormemente la cantidad de contaminantes emitidos a la atmósfera para brindar a la población un mejor aire.

El aire limpio se compone, en su mayoría, de nitrógeno y oxígeno; también lo integran otros gases, como vapor de agua y dióxido de carbono. La liberación de sustancias a la atmósfera genera un desequilibrio que se conoce como contaminación del aire.

Los contaminantes se catalogan como primarios —aquellos emitidos a la atmósfera por combustión, como el CO2 o dióxido de carbono— y secundarios —aquellos que se generan al reaccionar los primarios con otras clases de contaminantes, entre los más comunes está el O3 u ozono—.

ya que han pasado de 343 en 1991 a 121 en 2017.
Los resultados de estas medidas se reflejan en la reducción de O3,  ya que han pasado de 343 en 1991 a 121 en 2017.  (Foto: BrandStudio 956)

La medición de dichos contaminantes se ha vuelto una norma de rigor en las grandes zonas metropolitanas. El sistema para calificar la calidad del aire se basa en un porcentaje que se obtiene contabilizando las partes por millón o partes por billón (ppm/ppb), considerando que un billón es 1000 millones. En México, la simplificación de estas condiciones ha dado como resultado la medición IMECA (Índice Metropolitano de la Calidad del Aire).

 también lo integran otros gases, como vapor de agua y dióxido de carbono.
El aire limpio se compone, en su mayoría, de nitrógeno y oxígeno;   también lo integran otros gases, como vapor de agua y dióxido de carbono.  (Foto: BrandStudio 956)
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El IMECA se originó en 1984 como medida para informar a la ciudadanía sobre el aire que respiraban. La medición de este índice se realiza en tiempo real desde puntos estratégicos. Los resultados se clasifican con las categorías de Buena (0-50), Regular (51-100), Mala (101-150), Muy Mala (151-200) y Extremadamente Mala (superior a 201). Las medidas que se deben tomar, de acuerdo a los puntos IMECA, van desde evitar por completo o reducir las actividades al aire libre, hasta evitar salir de casa y permanecer en lugares cerrados.

Las consecuencias físicas pueden variar según el grado de contaminación, la susceptibilidad y el estado de salud de cada individuo. A partir de 2016, el nivel para declarar contingencia ambiental fue reducido de 180 a 150 Imeca. Anteriormente, se habían tomado acciones como el Hoy No Circula, desde 1989; Holograma 00, desde 1997; Hoy No Circula Sabatino, desde 2009; y la reforma a la Norma de Salud, desde 2014. Los resultados de estas medidas se reflejan en la reducción de O3, ya que han pasado de 343 en 1991 a 121 en 2017.

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