El legado de Don Julio. Pasión por lo artesanal.

El legado de Don Julio. Pasión por lo artesanal.
El legado de Don Julio.  Pasión por lo artesanal.

Elaborados en las regiones altas de Jalisco, los tequilas Don Julio reciben su nombre en honor a su creador Don Julio González Estrada, cuya pasión por esta bebida —que se despertó en su juventud—, lo impulsó a mejorar cada uno de los aspectos de su elaboración—desde la cosecha hasta el embotellado— para brindarnos un elixir prestigioso y de lujo.

A la temprana edad de 17 años, tuvo la visión de revolucionar el proceso del tequila, eligiendo la calidad por sobre la cantidad en todo momento. Para lograrlo su cometido, rompió las reglas de la agricultura establecida al plantar minuciosamente cada agave con suficiente espacio a fin de permitirles crecer y madurar por completo antes de ser cosechado. Al cumplirse el periodo, el joven emprendedor seleccionó solo las partes más suculentas de la piña y las cocinó durante 72 horas, obteniendo como resultado un tequila mucho más suave, intenso y con una verdadera calidad inquebrantable.

Cuando llegó el momento de embotellar su creación, también rompió con generaciones de tradición. Las botellas de tequila siempre habían sigo largas y generalmente se escondían bajo la mesa, lo que llevó a Don Julio González a imaginarse una bebida que se debería mostrarse con orgullo en la mesa, por ello diseñó una botella más pequeña, para que sus invitados pudieran verse a través de la mesa.

A medida que corría la voz y el éxito crecía, Don Julio González le fue fiel a la comunidad que hizo que su trabajo resultara en algo fantástico. Al quedarse en su natal Jalisco, fundó la destilería La Primavera, que recibió a generaciones que seguirían su pasión por la calidad y lo artesanal; la pasión de un hombre que revolucionó la industria para siempre.

La tradición del lujo y la calidad

El tequila Don Julio se produce en Jalisco, donde el microclima y el suelo arcilloso rico en minerales permiten que el agave azul abunde. Aquí es donde crece por un período de siete a 10 años antes de ser cosechado para ofrecer el sabor suave y maduro que caracteriza a la marca.

Sus jimadores, quienes poseen una gran experiencia que han trasmitido de generación en generación, cosechan manualmente las pencas (hojas) cortándolas uniformemente para separarlas de las piñas. Estas a su vez se cortan en tercios o cuartos, luego se cocinan al vapor en hornos de ladrillo tradicionales durante tres días para que liberen el dulce jugo de agave. Como dato, se necesitan ocho libras de agave azul para elaborar una botella de tequila.

Pasión por lo artesanal
El legado de Don Julio  Pasión por lo artesanal
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Para lograr el distintivo sabor de cada uno de su tequilas, cada producto se añeja durante diferentes períodos en sus barricas de roble blanco americano, donde se controla la humedad y la temperatura. Por ejemplo, Don Julio Reposado se añeja hasta un tiempo de ocho meses, mientras que Don Julio 1942, con dos años y medio como mínimo.

Cada botella contiene el número de la Norma Oficial Mexicana —su sello de autenticidad—lo que garantiza su Denominación de Origen. A diferencia de muchas otras destilerías, La Primavera solo produce un tequila ultrapremium: Don Julio, el nombre de un hombre que sigue trascendiendo por su pasión.

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