Victoriano Huerta, el revolucionario que se volvió dictador

Por:
Sandra Molina Arceo

Él, al igual que Juárez, fue un indígena que llegó a ocupar la silla presidencial. En sus inicios servicial, después, un asesino sanguinario; jamás se asustó a la hora de matar, ni de emborracharse.

Victoriano Huerta, el revolucionario que se volvió dictador

Inteligente y disciplinado

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Sin Pie de Foto
Victoriano Huerta  Sin Pie de Foto  (Foto: Especial)

El revolucionario mexicano y luego dictador Victoriano Huerta (1854-1916) nació en Colotlán, Jalisco y fue uno de los pocos niños de su comunidad que asistió a la escuela municipal.

Saber leer y escribir le permitió ser asistente y secretario personal del general Donato Guerra.

Gracias a su buen servicio e inteligencia se le concedió una beca para ingresar al Colegio Militar de donde se graduó como ingeniero, siendo uno de los mejores alumnos.

“De indios que se educan como usted, la patria espera mucho”, dijo elogiándolo Benito Juárez en una visita a las instalaciones del Colegio.

Traidor y sanguinario

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decena trágica
decenta trágica  decena trágica  (Foto: Especial)

Sus campañas militares contra los yaquis, los indios mayas y los zapatistas; sus procedimientos sanguinarios, la quema de poblaciones enteras y el fusilamiento de rebeldes le ganaron la reputación de un “animal sediento de sangre”.

Tras estallar la decena trágica el 9 de febrero de 1913, Huerta se ofreció a sofocar a los golpistas.

Francisco I. Madero le entregó el mando militar, pero Huerta optó por confabularse con ellos y mover los hilos necesarios para llegar a la presidencia.

Bajo amenazas, engaños y falsas promesas, se alió con Félix Díaz; conspiró con Henry Lane Wilson para precipitar la renuncia de Madero.

Preparó el golpe militar, se arregló con Lascuráin para investir de legalidad la usurpación del poder y, finalmente, ordenó la muerte de Madero y Pino Suárez.

Durante su gobierno “usurpador”, que duró de febrero de 1913 a julio de 1914, fueron asesinados más de 100 opositores a su régimen tan sólo en la Ciudad de México, entre ellos el senador Belisario Dominguez, luego de dar un discurso en su contra.

Amante del alcohol

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victoriano huerta
victoriano huerta  victoriano huerta  (Foto: Especial)

Victoriano Huerta, infame y oportunista traidor, capaz de disponer de la vida de los otros con una frialdad inaudita, pasó su breve dictadura bajo los influjos del alcohol.

Nunca intentó ocultar su gusto por el coñac y la ebriedad jamás le hizo perder su astucia; “cuanto más bebía más se le aclaraba el cerebro”, decían algunos de sus colaboradores.

En enero de 1916, el alcohol le cobró la vida. Murió a consecuencia de una cirrosis etílica en El Paso, Texas.