¿Cómo estar preparado si cambian al jefe?

Conocer las expectativas sobre tu puesto e identificar su estilo de trabajo facilitan la etapa de transición, además de disminuir los errores de comunicación.
Un nuevo jefe  suele ir asociado a cambios en los procesos de trabajo.  (Foto: iStock by Getty Images)
Ivonne Vargas
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Tener un nuevo jefe es una experiencia que tarde o temprano se enfrenta a nivel laboral y para lo cual no se suele estar preparado.

Es más, 90% de las veces ni siquiera se tiene detectado cómo difundir la noticia entre los empleados para preparar la reacción ante nuevas formas de trabajo, explica José Luis Martínez, coach asociado de la firma Expandiendo.

Tomar la iniciativa para entender qué expectativas se tiene sobre tu desempeño es importante, en especial si la empresa vive periodos de fuerte rotación y uno es susceptible a cambios, dice Patricia Noriega Martínez, psicóloga adscrita a la UNAM y especialista en atracción de talento.

En México las industrias con mayor rotación son servicios, manufactura y telecomunicaciones. El Índice de Estabilidad de Personal (personas con tres años de antigüedad) es, incluso, menor en el país: 76.9% frente a 82.4% a nivel internacional, según datos del informe Saratoga de PwC.

Cuando quien rota es el jefe, la adaptabilidad se vuelve más compleja, porque el nuevo superior hace cambios, de inicio, en tres niveles: estructura del equipo, objetivos y cómo cubrir esas metas, explica Noriega Martínez.

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El personal, por su parte, no suele estar preparado para enfrentar modificaciones en el esquema de trabajo y puede tomar los cambios requeridos como “algo personal” o “no saber manejarse frente a otro jefe”, menciona Beth Cohn, autor del libro ‘Administración de tu carrera en tiempos difíciles’.

José Luis Martínez indica como primer paso, tras la llegada de otro superior, elegir a personas con capacidad de liderazgo para difundir información.

Si la comunicación no es clara se imposibilita la oportunidad de generar empatía con la persona recién llegada,


afirma el coach. Esas personas también deben ayudar a disminuir, entre el resto del equipo, la resistencia al cambio.

Para trabajar la llegada de nuevos ejecutivos, especialmente a partir de puestos gerenciales, un proceso de coaching de equipos aumenta 85% la posibilidad de una buena transición, según experiencia estadística en Expandiendo. Pero ¿y el colaborador?

Estas son acciones que, en lo individual, facilitan empezar en forma positiva la relación laboral con el jefe:

1. Pierde el temor a preguntar. Como colaborador, hay que buscar un espacio para conocer las nuevas expectativas respecto a lo que haces, o nuevas responsabilidades. En este tipo de cambios, lo común es que la estrategia de modificar planes de trabajo se quede “arriba”, es decir, el plan de trabajo lo sabe el superior y el director, pero el empleado se pierde en información. “Sucede más de 90% de las veces”, refiere Luis Martínez.

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2. Observa y aprende. Lejos de dejarse sorprender por los cambios que se avecinen, hay que aprender a “moverse” entre estos, cita Beth Cohn en su obra. La reacción entre los colaboradores suele ser de molestia, ya que se se cuestionan una nueva adaptación a una forma de trabajo, dice Noriega Martínez. En lugar de ello hay que observar y entender el nuevo estilo. “Quizá el nuevo jefe detesta no ser copiado en todos los correos, cuando el anterior no tenía problema en ello”, ejemplifica la psicóloga.

3. Sé cauteloso. Así como es importante quitar el ingrediente emocional a la llegada de otro jefe, debe verse en esto nuevas oportunidades, pero con cautela. Si se quiere presentar una propuesta, descartada por el jefe anterior, hay que esperar al menos dos meses para que el superior atienda esa petición. Ese es el tiempo oportuno para conocer cómo se mueve esa persona, coinciden los especialistas.

4. Si el ‘nuevo’ no es persona sencilla. Llenar los zapatos del jefe anterior, especialmente si el equipo lo consideraba líder, no es fácil, y eso podría generar que el jefe se ponga a la defensiva. Si esa es la actitud, el colaborador no puede ponerse en el mismo nivel de hostilidad porque la relación se bloquea, comenta Patricia Noriega. Es el momento de eliminar palabras, consideradas negativas, como “antes hacíamos esto así”, “no puedo”.

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La actitud para tener una mejor relación con el jefe es actualizarle sobre los proyectos en los que se está trabajando y dar alguna información adicional para que los entienda.

Si esa empatía no se logra y la situación profesional del colaborador se vuelve compleja, la llegada del nuevo jefe puede ser la oportunidad para revalorar qué giro laboral puede tener el empleado, describe Beth Cohn.

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