Cynthia Arredondo: La dama de acero

Ser la única directiva en la mesa de negociación con los sindicatos de la siderurgia mexicana no intimida a Cynthia Arredondo.
Una mujer de 'acero' en una industria de hombres
Wendy Selene Pérez
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Cynthia Arredondo mira las fotos que le acaban de sacar en las escaleras de las oficinas de ArcelorMittal en México, una de las dos acereras más importantes en el mundo. Ella es su directora de Recursos Humanos y Servicio al Personal, la única mujer alta directiva desde que comenzó en la empresa, hace 16 años.

La sede es una casona de techos altos en Lomas de Chapultepec, en la Ciudad de México, con escalones también elevados en espiral. Arredondo dice que agotan. Tiene razón. “Ver esa foto en esas escaleras fue como mirar mi vida”, dice la directiva.

Lo primero que resalta de Arrendondo es su entusiasmo, su sencillez y su risa. Nada de gestos duros, a pesar de que 2015 fue el año más complicado de su vida profesional, porque la empresa tuvo que enfrentar una baja estrepitosa en el precio del acero.

“Cuando ves las noticias de lo que le pasa a México con el petróleo y de cómo se fue a 50%, y todo mundo está recortando gente en todos los organismos gubernamentales, veo lo mismo con el acero. Nuestros precios están 50% abajo”, enfatiza. “Nuestra acción está a dos dólares, cuando en otros tiempos estaba a sesenta y tantos”, expresa.

Su empresa ha desarrollado una serie de iniciativas donde la ejecutiva ha participado directamente, encabezándolas o colaborando. ArcelorMittal tiene diez plantas de dentro del complejo y muchos proveedores. Algunos contratos tenían hasta tres distintos, así que comenzaron a ver qué compraban todas las áreas, qué podían optimizar y qué unir. Pensaron en concentrarse en un solo proveedor y tener una mejor negociación “mucho más agresiva”, afirma Arrendondo, que si tenía contratos semestrales los cambió por anuales, con millones de dólares renegociados.

Qué hacer para reducir costos, con los 8,500 empleados directos de la empresa en el país o con los 500 operadores contratistas que van y vienen, fueron algunas de las preguntas que surgieron con la caída del acero y en las que se enfocó la directiva.

Por un lado tienes que reducir costos pero, como empresa responsable que somos, no te interesa estar corriendo gente ni disminuyendo fuentes de trabajo. Y menos en Lázaro Cárdenas, donde mucho del movimiento económico depende del complejo siderúrgico.


Arredondo ha tenido que llevar a cabo las negociaciones y acuerdos con los sindicatos junto con el CEO de la empresa en México. La compañía tiene convenios colectivos con varios de los principales nacionales, como el CTM, la CROM y la FNSI. Como su principal operación está en el puerto michoacano, su contrato colectivo con mayor impacto es con el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana, liderado por Napoleón Gómez Urrutia.

Con esta organización ha tenido que trabajar mucho para hacer mejores negociaciones. Una de las alternativas para evitar los despidos ha sido mover gente a otras áreas, de forma que ahorran en contratistas. “Entendemos que no quieran reducciones masivas y no es nuestra intención”, cuenta.

“Cynthia es una gran negociadora con los sindicatos, es líder en ese sentido”, dice la profesora del EGADE Business School, Luz María Velázquez, quien ha trabajado con Arredondo.

Otra de las situaciones que enfrenta la industria del acero es la competencia, con productos extranjeros más baratos, como el carbón coque. ArcelorMittal cerró una planta de este mineral el año pasado porque producirlo era más caro que comprarlo. “A ese grado de competencia estamos, imagínate un producto que no sabemos de dónde viene, China, Turquía, Rusia y demás, sale más barato que hacerlo nosotros. Cómo compites con eso”, reconoce la directiva.

De 287 personas en esa planta, despidieron a 80 y el resto fue movido a otras áreas. En estos casos, incluso se crean plantillas móviles de mantenimiento, que se mueven a donde hay emergencias, para evitar prescindir de gente.

El inicio de la escalera


Arredondo es comunicóloga de profesión, egresada con mención honorífica, lo que le valió la entrada a su primer trabajo días después de salir de la carrera, luego de que su abuela, con la que vivía, falleciera. Así empezó su relación laboral con el Tec de Monterrey: tenía que hacer la página de calidad en el diario El Norte, de Grupo Reforma, en pleno boom del tema de calidad en el país y de los ISO 9000.

“Mi abuela falleció un día antes de mi graduación y fue un shock emocional muy importante: Por quien trabajas, por quien estudias, por quien te quieres superar, ya no está ahí. Estaba medio perdida y en eso me hablan del Tec”, dice la regiomontana. Tenía 19 años.

Como consultora del Tec de Monterrey, tenía entre sus clientes a Dofasco, una importante acerera canadiense, que le propuso emprender el viaje de abrir su primera planta en México, desde cero. Le convenció la visión de Dofasco, porque se interesaban por conocer el contexto nacional y la cultura. “Tenían la visión de invertir en el ser humano, no solamente en poner millones de dólares para instalar su planta, y eso me gustó”, recuerda la directiva.

La empresa tenía entonces cuatro empleados (dos canadienses y dos mexicanos) y ella fue la última en incorporarse, además de ser la única mujer. Estaban en un terreno que comenzaba a construirse, los albañiles tenían un plan, pero ellos no. “Nosotros que éramos los administrativos”, describe. Así comenzó su historia con el acero.

En 2007, ArcelorMittal compró Dofasco de México y desde esa fecha todos pasaron a formar parte del corporativo con sede en Luxemburgo.

En ArcelorMittal México, sólo 3% de su personal son mujeres y Arredondo es la única directiva. “De las compañías de acero que conozco en México, desde una posición muy personal, lo que veo es más mujeres en administración, finanzas, ventas y no tanto en producción”, dice Manuel Nieblas Rodríguez, socio líder responsable de la industria de Manufactura de la consultora Deloitte.

El especialista incluso recuerda que durante el pasado Congreso Latinoamericano del Acero, celebrado el año pasado, la única mujer directiva que vio (de entre las pocas mujeres asistentes) fue Cynthia.

De acuerdo con el estudio Mercer Global Survey 2015, las mujeres están a 118 años de cerrar la brecha de género en términos de oportunidad de empleo, educación, salud y participación política. A pesar de esto, en la última década dicha brecha ha disminuido en un 4%.

José María Zas, presidente de American Chamber of Commerce of Mexico, espera que para el año 2020 las mujeres millennials, nacidas entre 1980 y 1995, representen una cuarta parte de la fuerza laboral mundial, mientras que en Latinoamérica podría aumentar la paridad profesional a niveles del 44% en puestos ejecutivos en los próximos 10 años.

El arma del trabajo


Louis L. Schorsch, conocido como Lou, dijo adiós a ArcelorMittal en febrero de 2016, con 63 años. Era miembro de GMB de la compañía y mano derecha del dueño, el señor Mittal.

Al siguiente mes, la directiva regiomontana recibió una tarjeta desde Luxemburgo, escrita con el puño y la letra de Lou, donde le decía que había sido un placer trabajar con ella. Y la describió con tres adjetivos: una persona “pasional, muy dinámica y muy efectiva”.

Arredondo se describe como “superpasional” y demasiado entregada. “Demasiado, demasiado. Cualquier cosa que me das, pierdo a veces perspectiva de la calidad de vida. Pero cuando estoy con mi familia no contesto el teléfono, porque hay que tratar de equilibrar esa parte”, afirma.

Tiene 46 años y comenzó a trabajar a los 19. Lo paradójico de una persona que se la pasa entrevistando gente para contratar, es que dice que ella nunca pidió trabajo, nunca envío un CV y nunca la han entrevistado. Siempre la llamaron.

No tuve una escuela en Harvard, ni heredé un emporio. No tuve dinero de mi familia o un apellido tal. Terminé la escuela y no tenía nada: no tenía casa, no tenía carro, no tenía trabajo, no tenía familia. Así que, literalmente, sentí que empecé con las manos abiertas y en cero. Eso te da mucha fortaleza, porque no tienes nada que perder.


Como directora de Recursos Humanos en ArcelorMittal, se convirtió en la primera mujer ejecutiva de primer nivel en la empresa y en el sector siderúrgico y de la minería en México. En un mundo de acero dominado por hombres, llegó para romper con los tabúes dentro de esta industria. En el organigrama, ella tiene que reportar directamente al CEO de México y forma parte del comité ejecutivo local.

A su vez, a ella le reportan los directores de Relaciones Industriales, Compensaciones y Beneficios, Asuntos Corporativos y Seguridad Patrimonial, además de la gerencia de Servicios al Personal.

Cuando llegó a esta industria, se dio cuenta de otra responsabilidad, que no estaba en su perfil de puesto: impulsar la presencia de la mujer en la empresa. “Quería hacer un ‘she for she’ y no solo eso, sino tratar de implementar un ‘he for she’, que todos nuestros directivos apreciaran el talento y lo valoraran y promoverlo”, asegura, en referencia a que las iniciativas de desarrollo de la mujer no sólo sea tarea de otras directivas, sino también de los hombres y con un término que hacer referencia al programa de la ONU con el mismo nombre.

Lo ha hecho con programas de empoderamiento como ‘Mujeres de Acero’, destinado a incrementar el liderazgo de las esposas o mujeres cercanas a los trabajadores en Lázaro Cárdenas.

“Cynthia está impulsando mucho que se visibilicen las mujeres, ellas deciden empoderarse, pero le da muchas herramientas a sus colegas”, comenta la profesora del EGADE Business School, Luz María Velázquez, quien trabajó de la mano de la directiva para diseñar ‘Mujeres de Acero’.

Por su parte, Arredondo apunta que hay mucho rezago, tanto dentro de la empresa como en las comunidades. Por eso los programas y los proyectos salen de los muros de la compañía. “Y hasta donde se pueda, porque tampoco me creo ni Wonderwoman ni Superman para cambiar una cultura milenaria, casi casi, de lo que ha sido México y de lo que ha sido la industria. Pero ahí va, ahí tenemos gente”.

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