¿La derrota de Clinton es un revés para el empoderamiento femenino?

La victoria de Donald Trump, con un discurso sexista, puede llevar a una mayor tolerancia de la cultura del acoso sexual, según especialistas.
Abrir camino  La candidata demócrata posicionó el tema de género en el debate.  (Foto: Cortesía)
Puri Lucena /
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Lo tocó con los dedos, pero Hillary Clinton no logró romper el techo de cristal, esa barrera invisible que detiene a las mujeres en su camino hacia ocupar puestos de poder. La derrota de la candidata demócrata en las elecciones presidenciales estadounidenses frente a su contrincante republicano, Donald Trump, ha supuesto un revés para quienes albergaban la esperanza de ver a una mujer en el Despacho Oval.

Sin embargo, la batalla no ha terminado, afirma Mariya Dimova, profesora invitada en el Tec de Monterrey campus Ciudad de México, quien señala que aunque en alguna medida se perdió una oportunidad para empoderar a las mujeres, “no hay que olvidar que abrió una parte del camino”. La profesora de Relaciones Internacionales y Estudios de Género apunta que Clinton ha sido la primera candidata a la presidencia, que además fue secretaria de Estado y que ha puesto en el debate público el tema de género, que fue uno de los puntos centrales en su campaña.

Ana Victoria Garcia, fundadora de la aceleradora de negocios Victoria 147, enfocada en el desarrollo de la mujer, coincide en que el triunfo de la candidata demócrata hubiera lanzado un mensaje positivo. “El ejemplo es el principal ingrediente de la inspiración, adicional a que, en este caso, Hillary tenía en su agenda la promoción de los derechos, el crecimiento y el impulso de la mujer. Hubiera sido un extraordinario caso para desmitificar los paradigmas alrededor del rol de las mujeres en posiciones directivas y de liderazgo”, sostiene.

Según el estudio ‘Women in Business 2016’, elaborado por la consultora Grant Thornton, un tercio de las empresas en el mundo no cuenta con ninguna mujer en la alta dirección. Y sólo 24% de los puestos directivos a escala global están ocupados por ellas. En México, el porcentaje se ubica en 18 por ciento.

Entre las propuestas de Clinton se encontraba limitar el costo de las guarderías, ampliar la licencia de maternidad y garantizar el permiso de paternidad. “Clinton posicionó el tema de género en el debate y condenó el discurso de Trump, la mala noticia es que, aunque se habló del tema, el voto no lo condenó, al menos el de las mujeres blancas”, apunta la especialista.

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Dimova menciona las estadísticas de las votantes de Trump: 64% de las mujeres blancas sin título universitario, 45% de las que cuentan con un título, 3% de las afroamericanas sin estudios superiores y 6% entre las que sí lo tienen, además de 25% de las latinas sin título y 28% con un grado universitario.

"El criterio de género influye, pero no define como tal el voto. Lo que queda claro es que es más aceptable ser sexista y misógino que racista. El voto condenó el racismo y el discurso contra la comunidad latina, pero no sancionó el discurso misógino”, sostiene la especialista.

Para Dimova, este mensaje es peligroso y alude a una encuesta publicada por el periódico The New York Times que señala que la mitad de las adolescentes sondeadas afirmaron que los comentarios de Trump sobre la imagen de la mujer (como las críticas a las que no están delgadas) habían afectado la forma en la que se perciben a sí mismas.

“Estos comentarios de un político que ocupa un espacio importante en el entorno público también afecta a la cultura del acoso sexual, que es una cultura donde el discurso y la violencia de genero no se condena y donde las mujeres no se sienten dispuestas a denunciar. Básicamente, la tolerancia hacia el acoso sexual y la discriminación se vuelve más posible”, argumenta.

No haber sancionado estos comentarios a través del voto puede llevar a que se conviertan en tolerables, se banalicen o se tomen a broma, agrega. Si Clinton hubiera sido hombre -detalla la especialista en estudios de género-, difícilmente se hubiera cuestionado si su imagen reflejaba fortaleza o no. Ese tipo de cuestionamientos también los soportó Carly Fiorina, CEO de Hewlett-Packard entre 1999 y 2005 y que disputó con Trump la nominación como candidata republicana.

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La profesora invitada del Tec de Monterrey afirma que los errores de la candidata se magnificaron por su género. “A una mujer se le perdona menos, pasa un doble filtro, como candidata y como mujer. Esto también ocurre en el mundo empresarial”, asegura.

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A este doble filtro tuvo que enfrentarse Fiorina, pero también será un reto para otras mujeres poderosas, como la primera ministra británica Theresa May. “Lo que a veces pasa en el mundo empresarial y político es que cuando hay crisis muy graves y se dan los puestos a la mujer, si no lo consiguen se culpa que no lograron por ser mujer”, refiere Dimova.

Pese a todo, García lanza un mensaje optimista. Aunque considera que el resultado electoral es muestra de una realidad que a veces se encubre, agrega que el ejemplo es la forma de inspirar. “Ojalá el de Trump no se convierta en un patrón a seguir para aquellos que no entienden la importancia de la equidad de género. Lo cierto es que todo esto provoca que los que pensamos distinto nos fortalezcamos para actuar con más intensidad en contra de acciones como esta”, concluye.

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