Experiencias más allá del salón de clases (Parte II)

No todas las escuelas ofrecen el mismo tipo de experiencias, de ahí que, el alumno debe plantearse para qué quiere realizar el intercambio y qué le puede aportar a su carrera.
Paulina Juaristi.  Realizar el MBA en la EGADE era el paso previo para poder entrar a la Escuela de Negocios de Yale. Viajó a EU en agosto del 2016 y ahora estudia un Master in Advanced Management.  (Foto: Tiago Cruz)
Ivonne Vargas
CIUDAD DE MÉXICO (Revista Expansión) -

Nota del editor: Las escuelas de negocio enfrentan el reto de ser globales en un entorno complejo. Así están trazando las maestrías su camino hacia la internacionalización.

Ésta es la segunda parte del reportaje 'Experiencias mas allá del salón' , publicado en la revista Expansión 1206, del 15 de febrero.

Lee: Experiencias más allá del salón de clases (Parte I)

Un intercambio para cada estudiante

Ofrecer ‘experiencias multiculturales intensivas’ va más allá de mandar al estudiante al extranjero. Es necesario comprobar el retorno de inversión para el alumno, que tiene que hacer un gasto extra al costo de su maestría, al concretar oportunidades comerciales, demostrar capacidad para negociar y liderar equipos globales, así como crear una conexión integral entre México y otros países desde el salón de clases.

Si, como escuela, se generan las actividades para cumplir esos atributos, se cumple la promesa de internacionalización, precisa José Antonio Quesada, director de la EGADE, centro con alumnos de 34 nacionalidades.

Vivir esa multiculturalidad con intensidad es lo que Walter Bertrand, egresado del MBA de la Anáhuac, buscaba al dirigirse a Miami. Supo que la decisión no sería fácil: debía pagar 48,000 dólares adicionales al costo de su MBA en México.

Con ahorros y el apoyo de su familia cubrió el costo para cursar un doble grado en la Universidad Internacional de Florida y desarrollar expertise en el área de distribución y logística.“En esa convivencia supe que los chinos no duermen hasta terminar un proyecto, que los alemanes son buenos para números y los mexicanos, organizados. Pero ahí también reconocí que quedarme en México fue crucial en términos de no romper el networking local”, cuenta.

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Ese mismo impulso de mantener activas las redes locales de contacto motivó a Eduardo Ortiz a permanecer en el país y estudiar el MBA de tiempo completo en el IPADE. El actual gerente de Operaciones y Logística de Uber reconoce que, en el aspecto académico, no hay diferencia en el modelo educativo en escuelas top en México frente a programas de tiempo completo en el extranjero. “El método del caso no cambia: aquí, en China, en Inglaterra, es lo mismo”.

Lo que sí se transforma es la capacidad para desarrollar herramientas con miras a exportar modelos o prácticas de negocios creados en México. Durante su maestría, Ortiz realizó un intercambio con el Instituto de Estudios Superiores del Estado (IESE), en España, y fue el único latinoamericano en su generación elegido para participar en un proyecto de asesoría con una start-up. Además, fue uno de los 20 seleccionados entre 1,800 candidatos para participar en un taller de negocios con la farmacéutica holandesa AkzoNobel. “Ahí me di cuenta de que los mexicanos creemos que los MBA extranjeros son de otro mundo, cuando en realidad sabes lo mismo que ellos”.

Pero no todas las escuelas ofrecen el mismo tipo de experiencias, de ahí que, coinciden los entrevistados, el alumno debe plantearse para qué quiere realizar el intercambio y qué le puede aportar a su carrera. Pamela Cox, estudiante del IPADE, cuenta que en su listado de opciones se encontraban Kellogg, en Chicago, o Bocconi, en Milán, pero finalmente optó por Macquaire Graduate School of Management, por su especialización en el área financiera.

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Cox trabaja en banca de inversión y cursó materias enfocadas en capital de riesgo, fondos de inversión y valuación de empresas. Además, a través de la escuela realizó viajes de negocios a China y Dubái. Por eso, no sólo destaca el aprendizaje en el segmento de banca como parte de los beneficios del intercambio, también la posibilidad de convertirse en un líder más global.

La otra internacionalización

Finalmente, otra vía para diferenciar el concepto internacional en las escuelas de negocios en México, es trabajar para ser un imán de extranjeros, cuya meta sea familiarizarse con el know-how de los negocios en América Latina, reconoce Claudia Amezcua Peña, directora de admisiones de MBA en el IPADE.

El país es “puerta de entrada” a Centroamérica y otras regiones en Latinoamérica y Estados Unidos, agrega, razón por la que este instituto tiene el reto a 2018 de realizar estrategia promocional para atraer alumnos de Guatemala, Colombia, Costa Rica, Panamá, Perú, Brasil y algunas ciudades del sur de Estados Unidos.

El alemán Benjamin Schottke encontró las ventajas de estudiar en el país al planear una estrategia para abrir una sede de su empresa familiar en México.
Diseñó en el MBA en el IPADE un proyecto para importar y comercializar herramientas automotrices.

Para reforzar su visión sobre negocios en América Latina y diseñar una estrategia de diversificación de mercados, también realizó un intercambio en Argentina. “Me sorprende ver a estudiantes alemanes con intención de hacer negocio fuera, sin saber lo que esto significa”.

EXPERIENCIA EXTERIOR

Los programas de MBA en el extranjero promueven desde hace décadas las salidas de sus estudiantes. Kellogg, de la Universidad de Northwestern, hoy reporta 31.3% de alumnos internacionales (de 470), cifra similar a la EGADE, pero con estudiantes de 90 nacionalidades. HEC contabiliza 90% alumnos extranjeros de 40 países, mientras que el IE indica que tiene 65% de 100 países.

Bajo la consigna de integrar más experiencias durante los viajes, tener mejor networking y cubrir destinos considerados top en negocios, las escuelas foráneas buscarán dar mayor valor agregado al alumno, indica Martín Boehm, decano de programas en el IE.

Desde este centro, se promueven esquemas residenciales: viajes de negocios a varios países, donde durante días los alumnos tienen una agenda de trabajo que incluye empresas, académicos, exalumnos, políticos y líderes en diversos temas. Con esto cubren dos objetivos: ampliar la red de contactos y adentrarse en el mercado laboral que visitan. Según GMAC, 60% de los MBA buscan un programa que mejore sus oportunidades de carrera internacional.

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Jordi Díaz, decano asociado de la EADA, señala que un diferenciador para probar el aspecto internacional será contar con la figura del International Advisory Board –que existe en esa escuela desde hace ocho años– y cuyo objetivo sea anticipar cómo cubrir la demanda de experiencia global. “Los Board anticipan, con integrantes de varias nacionalidades, cómo se vivirá este concepto, pero, sobre todo, cómo ejercerlo para mejorar la empleabilidad del estudiante”, añade.

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Al realizar estancias fuera y empaparse de la forma de resolver problemas desde diferentes nacionalidades, los estudiantes encuentran, en programas con alto nivel de internacionalización, el camino para explotar su carrera, pero requiriendo que lo global responda a aspectos estratégicos.

“Un MBA es para cambiar vidas, ¿cierto?”, cuestiona Alejandro Moreno, quien advierte que las escuelas necesitan ser estratégicas en ofrecer intercambios con países que puedan representar nuevos socios comerciales para México. Lugares donde, “venir de México, con tu red de contactos, sea un elemento de peso”, agrega el administrador.

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