Dos problemas y una solución para las estrategias de responsabilidad social

Marc Epstein, ex profesor de la universidad de Harvard y Stanford, da las claves para no quedarse solo en buenas intenciones.
Las buenas intenciones no garantizan el éxito.
Efectividad.  Las buenas intenciones no garantizan el éxito.  (Foto: iStock)
Jimena Tolama /
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Muchas organizaciones alrededor del mundo se han puesto como misión generar un impacto en la sociedad o el ambiente a través de diversas iniciativas de responsabilidad corporativa. La pregunta es si están tenido el éxito suficiente en su implementación. De acuerdo con Marc Epstein, ex profesor de Harvard y Stanford, no tanto.

El experto, autor de libros sobre gestión del impacto social de las empresas, lo resume en dos problemas. El primero tiene que ver con los recursos que destinan para ello. “A menudo dan dinero o pasan tiempo ejecutando actividades que tienen un impacto social mínimo. Tienen buenas intenciones para ayudar a los pobres, mejorar el acceso a la educación o reducir la contaminación, pero han sido poco efectivas”, dijo Epstein a Expansión.

La clave, según el experto, está en la medición de la efectividad. Es decir, no concentrarse en la cantidad de dinero que se destinará a cierta causa, sino a dedicar el tiempo suficiente a estructurar y medir cuál será ese proyecto o lugar que realmente generará un bien común o beneficio a la sociedad.

El segundo problema, que consideró neurálgico, es que el descuido de las empresas hacia su cultura interna ha hecho que su impacto positivo no se refleje en el exterior. “Entiendo que la responsabilidad primaria de las corporaciones es generar ganancias a sus accionistas, pero por esto mismo han descuidado otras preocupaciones a lo largo de los años, como la forma en la que tratan a los empleados, cuestiones de género y hasta de gobierno corporativo”, señaló.

Ambas problemáticas son un fenómeno global. En consecuencia, consideró que la clave debe estar en la mentalidad de los líderes de empresa, que debe mantener en el tiempo la idea de transformar las organizaciones en beneficio de la sociedad y no solo concentrarse en las ganancias.

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Escuelas de negocio más humanas, la asignatura pendiente

Epstein consideró que las escuelas de negocio deben enfocarse en entrenar y desarrollar lideres con una visión global y de responsabilidad social. México no es la excepción.

El profesor visitó el país para presentar una investigación independiente que realizó para conocer el impacto social que ha generado el IPADE, una de las escuelas de negocio más reconocidas del país, en sus primeros 50 años de existencia.

“Creo que ésta es la primera escuela de negocios que está comprometida con la responsabilidad social”, dijo durante la presentación del estudio, que con base en una metodología cualitativa comprobó que los empresarios egresados de la organización están orientados a los resultados, pero con una mayor inclinación al factor humano para lograr este objetivo.

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Normalmente, dijo, las escuelas de negocio desarrollan lideres pero evalúan el desempeño de sus egresados según el dinero que hacen después de graduarse o el tiempo que les tomó llegar a tener una posición directiva.

“A lo largo de los años he llegado a la conclusión que cuando entrenamos a los lideres para tener una preocupación sobre el factor humano, por la ética y los valores, estos terminan generando un impacto mucho mayor en la erradicación de la corrupción y otras malas prácticas empresariales y de gobierno, así como en construir o transformar empresas que generen ganancias, pero también un significado para la sociedad”, puntualizó Epstein.

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