Cómo volver a la oficina tras el sismo

El regreso a la rutina de miles de trabajadores requiere de un plan para mitigar el impacto psicológico y los temores que el fenómeno natural les pudo causar.

Afrontar el estrés.  Las empresas deben generar estrategias que aporten seguridad a sus colaboradores.  (Foto: iStock)

Ivonne Vargas

El sismo del 19 de septiembre dejó más de 3,000 edificios dañados en la Ciudad de México, según cifras del Sistema Nacional de Protección Civil. Y muchos de ellos albergan oficinas. Esta semana, millones de empleados volvieron al trabajo y, para ellos, es necesario trabajar un plan de acción en dos niveles: identificar conversaciones y acciones para mitigar el impacto de este fenómeno en sus vidas, y reforzar los planes para saber actuar ante emergencias.

“Para las empresas debe quedar claro que estamos en fase de intervención, lo que significa ayudar a las personas a recuperar su estabilidad y que reconstruya su dinámica de trabajo con ciertas actividades. No todo se resume en hacer más simulacros. Esto es importante, pero preventivo”, afirma Enrique Chávez, académico de la Facultad de Psicología de la Universidad Anáhuac.

El primer paso en el retorno es que el director, apoyado por sus colaboradores inmediatos, identifique la situación del personal, qué comentarios manifiesta y si hubo pérdidas de algún tipo. Con esa información es necesario organizar conversaciones en grupo o individuales, según la situación de cada empleado, además de generar una comunicación oficial de apoyo, explica Víctor Chávez Montes de Oca, socio director de la firma Grupo Human.

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Una propuesta es preguntar de manera directa al colaborador que necesita para estar mejor. "Es una forma en que puede hablarse del temor vivido y, orientado por un especialista, ayuda al empleado a reintegrarse al entorno laboral. Si la empresa genera ese tipo de apoyos, también deja en el colaborador el mensaje de sentirse en un lugar seguro y que escucha sus necesidades”, señala David García, psicoterapeuta del Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt (IHPG).

Eso no fue lo que vivió Cecilia Rodríguez quien, a su regreso a la vida laboral y durante la primera junta de trabajo, escuchó decir a su superior que debían seguir con la agenda del día, sin detallar sobre la situación de pérdida vivida por un compañero de trabajo. “Comenzamos a hablar de cómo ayudar, de lo que había perdido y el jefe solo dijo que había que continuar con los pendientes, que eran muchos”, afirma la mercadóloga, que prefiere no revelar el nombre de la empresa en la que trabaja.

Sobre este tipo de relatos, Chávez asegura que la situación ocurrida con el sismo es un escenario que difícilmente planifica el área de Recursos Humanos o la propia dirección, por tanto, desconocen en qué términos comunicarse con el empleado o qué medidas adicionales deben considerar.

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De acuerdo con el informe ‘Prepara a tu organización para un Sismo’, de Americas PrepareAthon!, asociación que ofrece asesoría tras fenómenos naturales, un plan posterior a cualquier fenómeno natural debe incluir puntos como la explicación de por qué suceden y cómo impactan en la vida laboral, con qué herramientas cuenta la empresa para un regreso al trabajo seguro y la creación de la resiliencia del colaborador.

Pasos a seguir

A partir de estos elementos, los especialistas señalan los siguientes puntos a trabajar en el retorno a la dinámica laboral:

1. ¿Hacer o no más simulacros? No se trata de llenar al colaborador con varios entrenamientos en los próximos días, porque esto puede incrementar un nivel de ansiedad existente, sin embargo el área responsable de esta actividad necesita abordarla con una nueva perspectiva: hacer cronogramas de cómo se planificará la seguridad en la organización y darlo a conocer a los empleados.

“No puede verse más como abandonar el edificio en cierto número de minutos. Hay que hablar sobre cuáles son puntos de seguridad, por qué replegarse en estos, qué elementos tomar cuando salgas de la oficina, cómo moverse por la ciudad”, señala Chávez.

2. Evitar omitir las pláticas importantes. Las empresas deben identificar si existieron decesos y pérdidas materiales y coordinar pláticas de manera individual o grupal entre los colaboradores y especialistas en psicología y financiamiento, según la ayuda que se quiera brindar.

Esta orientación es una manera de recordar al empleado que la empresa está presente. "Mientras más rápido se genere este acercamiento, mejor en términos de la integración del empleado", dice Paulina Huerta, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad Anáhuac.

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Es importante que los jefes y directores se apoyen de un tercero con entrenamiento psicológico y terapéutico en estos temas. La situación de cada colaborador es diferente, no es lo mismo el escenario para quienes esperan un dictamen sobre su hogar, a quienes no presentaron ninguna perdida. Disminuir el impacto emocional de estos eventos requiere personalizar la atención.

3. Crear códigos de actuación laboral ante desastres. Colaboradores como Cecilia Rodríguez refieren que en sus lugares de trabajo, las demandas por entrega de trabajo fue un tema frecuente con las sedes en el extranjero con quien se mantiene operaciones.

A partir de lo sucedido, dice Chávez, es importante que las empresas definan qué políticas o códigos de ‘desastre’ necesitan activarse ante eventos de esta naturaleza. Por ejemplo, emitir un comunicado de manera inmediata donde se notifique lo sucedido y por qué los empleados no mantendrán el ritmo de trabajo habitual por cierto tiempo.

4. Vamos a reconstruir. La acción que predominará en el regreso es la parte de seguridad preventiva: brigadas y explicaciones sobre alertas de seguridad. Lo que ahora se necesita es ayudar al empleado a reconstruir la confianza en su vida y lugar de trabajo, enfatiza Enrique Chávez, también secretario de la región México, Centro América y El Caribe, de la Asociación de Psiquiatría de América Latina.

En ese sentido, y con la idea de disminuir el impacto emocional del tema, se sugiere dejar de hablar de catástrofe y utilizar palabras como “fenómeno natural”, para que el colaborador entienda que las eventualidades, de cualquier tipo, pueden presentarse y hay que tener recursos para asegurar su integridad.

El especialista recomienda desarrollar actividades “que detonen un mensaje positivo o de esperanza en material laboral”. Por ejemplo, crear con los empleados alguna tarea que pueda emprender el área de responsabilidad social, en apoyo a la comunidad. También es positivo desarrollar nuevas capacitaciones que sumen a su trayectoria profesional, hacer actividades deportivas o recreativas dentro o fuera de la ciudad.

El regreso es una oportunidad para entrenar a los colaboradores en temas vinculados a estas eventualidades, por ejemplo, desarrollo de talleres orientados a manejo de crisis, incertidumbre y pérdida en diferentes momentos de la trayectoria profesional.

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