El pasto de Wimbledon a contra tiempo para los Juegos Olímpicos de Londres

El césped de las canchas debe estar en perfectas condiciones, pero el mal clima y los retrasos podrían impedirlo
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Paul Gittings
Autor: Paul Gittings
(Reuters) -

Mientras que Roger Federer y Serena Williams se contonean en Wimbledon, piensa un poco sobre el pasto que hay bajo sus pies, el cual tendrá un doble golpeteo en los próximos dos meses.

Solo 20 días después de la final varonil en el All England Club, comenzará la competencia de tenis en los Olímpicos de Londres 2012; y el equipo que trabaja en las famosas canchas está cruzando los dedos para que las inclemencias del tiempo de esta semana no causen más retrasos.

Andy Newell, del Instituto de Investigación de Césped Deportivo (STRI, por sus siglas en inglés), da al cuidador de canchas de Wimbledon, Eddie Seaward y a su personal asesoramiento científico sobre la preparación de la cancha, y admite que cualquier retraso a tres semanas de que inicien los Juegos sería un problema serio.

“No quieren perder tiempo porque ya están en un margen de tiempo tan corto que incluso un día significaría perder el 5% de la preparación, y eso podría ser crucial”, dijo a CNN.

Diez de las canchas de Wimbledon serán utilizadas para los Juegos Olímpicos y ese será el reto más grande de Seaward —que está en el último año de su trabajo, después de más de dos décadas de participación.

La preparación es la clave, y el Comité Organizador de los Olímpicos de Londres (LOCOG, por sus siglas en inglés) insistió en una prueba en Wimbledon después de que los Juegos fueran otorgados a la capital de Reino Unido.

Prueba de funcionamiento

“Trabajamos en ellas solo hace un par de años para demostrarle al LOCOG que podíamos prepararnos en un corto periodo de tiempo, lograr que las canchas de nuevo estuvieran en perfectas condiciones”, dijo Seaward a CNN.

Pero ya sea una prueba de funcionamiento o no, todavía es una perspectiva desalentadora con pequeño margen para el error. 

El pasto debe ser cortado a ocho milímetros exactos para un rendimiento óptimo, y Seaward y su equipo tienen que mantenerse atentos en el clima británico impredecible; por lo que los niveles de temperatura de la tierra y de humedad deben ser medidos constantemente.

Por esta razón, la experiencia de los científicos y agrónomos es tan importante.

El STRI ha estado aconsejando a Wimbledon por más de una década. En su centro de pruebas principal en una pequeña esquina de West Yorkshire, en el norte de Inglaterra, el personal ha recreado sus propias versiones de la Cancha Central; probando diferentes variedades de pasto para ofrecer la mejor y más resistente superficie.

“Podemos probar los pastos que se podrían usar en un futuro aquí”, dijo Newell, director de biología del césped en STRI.

“Podemos reducirlos, podemos deshacernos de la paja, mantener la semilla para muchos de ellos”.

El mejor pasto

En el transcurso de los años, Newell y sus colegas han llegado a la conclusión de que el pasto perenne ofrece la mejor superficie, en términos de las características de desgaste y juego.

“En esencia nos movimos de una especie de pasto que era inapropiada para Wimbledon, a una que era la mejor para Wimbledon”, dice el director ejecutivo de STRI, Gordon McKillop.

La empresa ha crecido para emplear hasta 85 personas, y Wimbledon solo forma parte de su trabajo.

Las canchas de cricket en Lord’s, los caminos y greens de St. Andrews, la casa del golf, y el césped de futbol para la Euro 2012 en Polonia y Ucrania han sido probados y examinados en el centro de investigación del STRI en Bingley, Inglaterra.

Cuando la cancha en el partido de la Eurocopa 2012 entre Francia y Ucrania dramáticamente se inundó, expertos del STRI estaban allí para monitorear su secado.

Aconsejaron utilizar un sistema de bombeo de vacío cuando la Donbass Arena en Donetsk fue construida, y valió la pena.

Dioses del clima

El equipo que trabaja en Wimbledon y los Juegos Olímpicos ha mantenido sus dedos cruzados para que haya condiciones perfectas en el suburbio de South Wimbledon 19 en julio y agosto.

“Dos semanas soleadas, no insoportablemente calientes, con el contraste en condiciones, quizá un poco de lluvia, harían nuestro trabajo más fácil”, dijo Newell.

Pero es cierto que el clima británico se ha portado mal durante los campeonatos y los retrasos por la lluvia inevitable han dejado a los organizadores con más que algunos dolores de cabeza.

Para Newell el efecto de un clima tan variado en condiciones de crecimiento es el pan de cada día de su trabajo.

Ha instalado microestaciones de clima en Wimbledon para ayudar su investigación, así como cavar un pequeño hoyo en la Cancha Central para medir niveles de humedad.

“Es un agujero importante porque me permite medir cuán húmedo está en diferentes profundidades”, dijo Newell.

“La humedad es necesaria para que el pasto crezca, pero también es necesaria en el sentido que tenemos que secarla para hacer que la pelota rebote”.

Táctica sorpresa

Las características de juego de las canchas en Wimbledon han sido el tema de debate con mucha controversia con el paso de los años, que afirman que ahora favorece el juego en la línea de saque en lugar del clásico saque y voleo.

Newell dijo que la tendencia tiene que ver más con la fuerza de los jugadores, sus raquetas y las pelotas que son utilizadas, en lugar de las superficies preparadas.

“Los jugadores ahora sacan y volean como una táctica de sorpresa en lugar de una norma”, dijo.

Durante el tiempo de Seaward en el All England Club, ha visto ese cambio de tácticas reflejado en las partes desgastadas de sus canchas.

“Cuando empecé aquí, los jugadores solían sacar y correr para regresar la pelota, solían controlar, detenerse y desgastar el pasto con una marca en medio. Eso lentamente se movió hacia atrás cada año, hasta que completamente desapareció”, dijo.

Sin Beris Becker y Pete Sampras yendo hacia delante para desgastar el pasto en medio de la cancha, la tarea del cuidador se ha vuelto más fácil, particularmente con la fecha límite de los Olímpicos en mente.

Seaward y su equipo comenzarán su trabajo en los Olímpicos incluso aunque el juego siga llevándose a cabo en las canchas de exhibición.

“Sabemos que la línea de saque está más gastada que el resto de la cancha, pero para cuando tengamos un poco de agua, comenzará a enverdecerse un poco”, dijo.

La forma de la naturaleza

El secreto es usar semillas pregerminadas o precrecidas, que son sembradas en los lugares desgastados.

“Tenemos que intentar que crezca pasto allí, en un tiempo muy corto”, dijo Seaward.

“Dentro de algunos días crecerá, esperemos, y estaremos preparando las canchas”.

Y teniendo esto en mente, hay un lado positivo a la llovizna constante que está cayendo de los cielos nublados de Londres en lo que ha sido un verano algo miserable.

“Para que el pasto crezca, la lluvia es un extra”, dijo Newell, añadiendo que el agua del cielo cae más uniforme que la de los rociadores artificiales.

Newell cree que la textura de la tierra bajo el pasto es igual de importante para determinar las características del juego, pero sabe que cuando es anfitrión del espectáculo más grande del deporte en la Tierra, la estética es importante.

“La idea es que tengamos la cancha como se va a ver el lunes de apertura en Wimbledon”.

Pero advirtió: “todo responde a la naturaleza, y la naturaleza no puede ser apresurada”.

Si los esfuerzos conjuntos de todos quienes están involucrados son exitosos al final, quizá el Comité Olímpico Internacional podría dar una medalla de oro especial a Seaward y a su extenso equipo; pues al trabajar todo el día puede ser que lo merezcan.

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