Por qué el tenista Pete Sampras odiaba (y amaba) Wimbledon

La leyenda del tenis comenta que para él nunca fue fácil la cancha de pasto, aunque después obtuvo siete títulos en esta
Sampras-Chile-EFE  EFE3
Paul Gittings
Autor: Paul Gittings
(Reuters) -

Wimbledon tiene un lugar especial en el calendario del tenis, un torneo elegante enriquecido con tradición, estilo y majestuosidad deportiva.

La era moderna del juego varonil aquí ha sido definida por el legado de Pete Sampras, quien ganó un récord de siete títulos en ocho años.

Sin embargo, no fue exactamente amor a primera vista para el joven estadounidense, quien, a pesar de ganar su primer gran slam a la edad de 19 años, sufrió eliminaciones tempranas en sus primeras tres visitas al recinto famoso por su cancha de pasto.

“No me gustaba el pasto en lo absoluto y cuando la gente me preguntaba sobre el pasto y cuando vine por primera vez aquí, les dije que odiaba Wimbledon, odiaba la superficie”, dijo a CNN.

Pero hablando con Pat Cash de Open Court, un campeón de Wimbledon, Sampras rápidamente matizó sus declaraciones.

“Amaba a Wimbledon y lo que significaba, pero la superficie se sentía incómoda. Simplemente no me gustaba. Era un hombre de canchas duras, un chico de California.

“En las canchas duras la pelota va a estar allí, pero con el pasto tienes que ajustarte, así que los primeros dos, tres años tuve que ajustarme y salía con una mala actitud”.

Sampras rindió homenaje a su exentrenador Tim Gullikson, quien trágicamente perdió la vida debido a un cáncer en el cerebro en 1996.

El ‘dueño’ de Wimbledon

“Él me ayudó. Tenía estos swings largos, y los acortó y me dijo que mi actitud debía ser más positiva en Wimbledon”, recordó el tenista de 40 años.

Los frutos de su trabajo llegaron en 1992 cuando Sampras avanzó a las semifinales antes de ser derrotado por el croata Goran Ivanisevic, quien subsecuentemente perdió contra Andre Agassi en la final.

El éxito estaba a la vuelta de la esquina el próximo año.

“Mentalmente me sentía mejor. Para 1992 me sentía realmente cómodo, fui el dueño del lugar por los siguientes siete años”.

Sólo una derrota en cuartos de final contra el eventual ganador Richard Kracijek en 1996 interrumpió un increíble recorrido que vio a Sampras llevarse siete de las siguientes ocho coronas de Wimbledon.

Su victoria en 1999 en la final contra Agassi en sets consecutivos fue calificada como una de sus mejores presentaciones mientras demolía a su archirrival.

“Ese sexto (título de) Wimbledon contra Andre estaba completamente enfocado”, dijo.

“Sentía que estaba sacando bien, lo haría bien, iría a la red, sería agresivo. Fue un riesgo un poco más alto, pero estaba bien con eso”.

En 2001, Sampras fue derrotado en la cuarta ronda por un joven Roger Federer mientras buscaba un octavo título de Wimbledon, y se retiró el siguiente año después de ganar el Abierto de Estados Unidos como un cuento de hadas.

Sigue involucrado en el tenis y juega una ocasional exhibición o el evento Champions Tour, pero pasa la mayor parte de su tiempo con su esposa, Bridgette Wilson, y sus dos hijos en su casa en California, Estados Unidos.

La dominación de Federer

Federer comenzó su era de dominación en 2003, pero el 16 veces campeón de grand slams sigue teniendo un título menos en Wimbledon que el récord de Sampras; cuya cifra sólo es igualada por los siete ganados por el británico William Renshaw en los primeros años del torneo en la década de 1880.

Sampras cree que el maestro suizo todavía puede ganar otro, pero podría batallar con el número uno del mundo, Novak Djokovic, a quien tiene que enfrentarse en las semifinales de este viernes, y Rafael Nadal principalmente.

“Roger necesita encontrar una forma de ser creativo, apegarse a su juego y saquear y volear ahora y de nuevo”, dijo Sampras.

“Ha ganado 16 títulos importantes en una cierta forma, no va a cambiar eso ahora”.

La tarea de darle consejos a Federer recae en su actual entrenador Paul Annacone, quien también guió a Sampras en la parte final de su carrera.

El estadounidense reconoce la diferencia es sus estilos de juego pero dijo a CNN que ambos comparten un ingrediente clave para el éxito.

“Ambos son superestrellas en lo que se refiere a aguantar la presión”, dijo Annacone.

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Sampras acepta que su estilo de grandes saques y voleos en Wimbledon es de una era pasada, y se arrepiente de su paso.

“Es triste ver Wimbledon hoy con sus jugadores quedándose atrás, con las pelotas siendo diferentes, pero el pasto es pasto; todavía puedes ir a la red pero es un arte perdido, y eso es desafortunado”.

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