Atletas paralímpicas reviven sueño en Londres 28 años después

Pam Fontaine y Tara Profitt buscan alcanzar su meta tras un reencuentro en el tenis de mesa
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Laura Smith-Spark
Autor: Laura Smith-Spark
(Reuters) -

Para las jugadoras de tenis de mesa Pam Fontaine y Tara Profitt competir en los Paralímpicos de Londres 2012 marca el clímax de un viaje extraordinario.

“Realmente es algo increíble”, dijo Fontaine a CNN. “Es algo surreal, las probabilidades de que esto ocurriera, pensaba que probablemente nos iría mejor ganando la lotería que poder volver a hacerlo después, veintitantos años después”.

La pareja estadounidense participó en el evento en 1984 en Stoke Mandeville, a las afueras de Londres, pero después perdió contacto.

Se retiraron del juego para concentrarse en otros aspectos de la vida. En el caso de Fontaine, en su primer amor, el basquetbol en silla de ruedas.

Después, cada una y de forma separada decidió retomar el tenis de nuevo algunos años después, cuando se reencontraron por casualidad en 2008.

Al ponerse al día evocaron un sueño: Jugar juntas en los Paralímpicos de Londres, 28 años después de viajar por primera vez a Gran Bretaña para representar a su país, cuando tenían 19 años. 

Fontaine introdujo por primera vez a Profitt al tenis de mesa —también conocido como ping pong— en la Universidad de Ohio, Estados Unidos, donde se conocieron en 1983.

¿Podrían lograrlo? No sería fácil tener la calificación para la selección casi tres décadas después. Aspectos del juego habían cambiado, las reglas habían evolucionado, y sus rivales para los codiciados puestos en el equipo de Estados Unidos para los Paralímpicos podrían ser de cualquier edad.

Sin desanimarse, retomaron la velocidad con un entrenamiento dedicado. Fontaine, en Dallas, y Profitt en su estado natal de Connecticut, ayudadas por el entrenador Roman Tinyszin.

El año pasado viajaron por todo el mundo para obtener puntos en el ranking mundial en los torneos de la Federación Internacional de Tenis de Mesa, obteniendo puntos en todas partes desde Venezuela hasta México, Brasil, Argentina, Eslovenia y Holanda.

El lugar de Fontaine en el equipo de Estados Unidos fue confirmado en enero este año. Luego vino una espera ansiosa para ver si Profitt había llegado al último lugar en su categoría con discapacidad.

Finalmente las noticias que ambas habían esperado llegaron en marzo: estaban dentro.

Profitt, de 47 años, estaba muy contenta por la noticia. “Significa mucho para mí”, dijo. “Mientras más grande estás, más aprecias las cosas en la vida”.

Cuando tenían 19 años, Profitt y Fontaine jugaron individualmente en los Juegos de 1984 en lugar de jugar en dobles, en parte debido a que correspondían a bandos de clasificación diferentes. El complejo sistema de los Paralímpicos tiene la intención de asegurarse de que los atletas compitan contra otros con el mismo nivel de discapacidad.

Pero esta vez estarán compitiendo individualmente y en equipo.

Fontaine está consciente de cuánto han cambiado las cosas para los atletas paralímpicos con los años. “En esos días, tenías que pagar tu propio camino. Si no podías costearlo, no podías ir, así que tenías que recaudar fondos”, recordó. “Los uniformes eran tan feos que nadie los quería”.

A pesar de pasar más de dos décadas fuera de contacto, las amigas siguen teniendo muchas cosas en común.

Fontaine tiene dos hijos, uno en el Ejército y otro comenzando la universidad, mientras que Profitt solo tiene uno. 

Profitt es acompañada en el viaje a Londres por su esposo, Matt, quien la conoció gracias a Fontaine cuando todos eran estudiantes en la Universidad Estatal Wright en Dayton, Estados Unidos. Celebrarán su aniversario de casados número 25 en Londres.

Ambas fueron atletas exitosas sin discapacidad antes de que cada una sufriera un devastador accidente cuando eran adolescentes.

Antes de conocer a Fontaine en la universidad, Profitt pensó que nunca volvería a practicar deporte de nuevo, luego de un accidente automovilístico que le causó una parálisis desde el pecho hacia abajo, en 1979. Todavía aprecia lo que Fontaine hizo al introducirla a la vida como una atleta con discapacidad.

Fontaine había jugado basquetbol en la preparatoria antes de que estuviera con parálisis tras un accidente automovilístico a los 16 años. El impacto, en los días antes de que las leyes obligatorias del cinturón de seguridad entrarán en vigor, la mandó volando desde el asiento de pasajeros a través del vidrio. Se rompió su cuello, entre otras lesiones, pero un mes después de dejar el hospital estaba en su primera práctica de basquetbol en silla de ruedas.

“No tuve ese periodo de ‘estoy triste’”, dijo Fontaine. Solo un año después, en 1982, hizo su primer viaje al extranjero para jugar tenis de mesa.

Pero después de competir en los Paralímpicos de 1984, Fontaine se retiró del deporte para enfocarse en sus amadas canastas, eventualmente retirándose como una jugadora internacional de basquetbol en 2002.

Cinco años después, Fontaine retomó el tenis de mesa de nuevo. Intentó entrar al equipo para Beijing en 2008, pero no logró por falta de lugar. “Sabía que estaba cerca del nivel, así que dije, ‘está bien; hay otros cuatro años. Si trabajo realmente duro, me esfuerzo, sigo en el camino, quizá pueda hacerlo la próxima vez’”.

Cuando una compañera jugadora de tenis de mesa la puso en contacto con Profitt, quien había retomado el juego de nuevo en 2008, su sueño compartido nació.

Desde entonces, han hablado casi diario, dijo Fontaine. El hecho de que regresaran a Gran Bretaña, donde jugaron sus primeros Paralímpicos, hace que su realización sea más especial.

“Es de nuevo a donde comenzamos, es como si hubiéramos pasado por un ciclo completo”, dijo Fontaine. “Trabajamos realmente duro para llegar a donde estamos y ha sido un viaje divertido en su mayoría”.

Ambas mantienen los pies sobre la tierra por sus logros, a pesar de su historia inspiradora.

Profitt dirige dos programas de tenis de mesa, mientras que el trabajo de Fontaine como profesora adjunta enseñando kinesiología, el estudio del movimiento del cuerpo en la Universidad Texas Wesleyan en Estados Unidos, significa que también puede compartir su amor por el deporte.

“Nunca he pensado en mí misma como una inspiración; simplemente siento que estoy bendecida de ser una atleta, he sido una atleta toda mi vida”, dijo Fontaine. “Si puedo ayudar a alguien en el camino, cambiar la actitud de alguien sobre las personas con discapacidad, ayudar a las personas a aprender algo, entonces es un buen día”.

La oportunidad de representar a Estados Unidos de nuevo en los Paralímpicos es un “verdadero honor”, dijo.

“Es uno de los honores más grandes que puedes tener como atleta, representar a tu país, a tu comunidad, a ti mismo y a tu familia”.

Profitt dirige dos programas de tenis de mesa, mientras que el trabajo de Fontaine como profesora adjunta enseñando kinesiología, el estudio del movimiento del cuerpo en la Universidad Texas Wesleyan en Estados Unidos, significa que también puede compartir su amor por el deporte.

“Nunca he pensado en mí misma como una inspiración; simplemente siento que estoy bendecida de ser una atleta, he sido una atleta toda mi vida”, dijo Fontaine. “Si puedo ayudar a alguien en el camino, cambiar la actitud de alguien sobre las personas con discapacidad, ayudar a las personas a aprender algo, entonces es un buen día”.

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La oportunidad de representar a Estados Unidos de nuevo en los Paralímpicos es un “verdadero honor”, dijo.

“Es uno de los honores más grandes que puedes tener como atleta, representar a tu país, a tu comunidad, a ti mismo y a tu familia”.

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