11 anécdotas que no conocías de Lorena Ochoa

Por:
Karla Villegas Gama

Fuera de los campos, la golfista enfrentó una sugerencia de cambio de nacionalidad, problemas con el inglés y su decisión más difícil

Los viajes con papá

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Sin Pie de Foto
lorena-ochoa  Sin Pie de Foto  (Foto: Getty Images Archivo)

Lorena Ochoa regresó este mes a un campo de golf para recibir a sus invitadas en el torneo que ella organiza en Guadalajara y este jueves es el lanzamiento de su libro Soñar en grande en el que cuenta cómo fue el ascenso de su carrera.

Se consagró como la mejor golfista del mundo en 2007 y se mantuvo en esa posición durante tres años, antes de retirarse de las competencias en mayo de 2010. A propósito de este regreso público y de su cumpleaños 31, te presentamos once anécdotas que no conocías sobre ella.

A los ocho años, Lorena jugó su primer campeonato mundial (Junior World Championship). Para entonces ya había triunfado en un torneo del Guadalajara Country Club y en el Campeonato Nacional, disputado en la Ciudad de México.

Sin embargo, nunca había viajado a Estados Unidos y mucho menos sin su madre. Cuando tuvo que ir a San Diego, California, para enfrentarse a las mejores de su categoría, la familia tuvo que hacer ajustes.

Para empezar, Javier, su padre, no tenía ni idea de cómo peinarla, por ello su madre optó por cortarle el cabello a la pequeña Lorena, que siempre ha sido china, y así evitarle problemas a ambos.

Pensar en hospedarse en hoteles de lujo estaba fuera de lugar, pues la situación económica no era la mejor. Javier le pidió a su hermano un departamento prestado y ahí se quedaron.

Asistieron cinco años al campeonato mundial. Lorena ganó todas las ediciones en las que participó, lo que le significó varios premios, entre ellos, ir dos veces a Disneylandia, saltar en bungee y unos patines.

La primera derrota

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lorena ocha se lamenta un tiro
lorena-ocha  lorena ocha se lamenta un tiro  (Foto: Getty Images Archivo)

A los seis años, Lorena alzó su primer trofeo de campeona. A los ocho ya había ganado los ocho Torneos Nacionales en los que había participado, los cinco Campeonatos Mundiales y muchos eventos estatales.

Cuando tenía 13 años nadie contaba con que su competidora Rosario Gómez le haría pasar su peor momento como golfista amateur.

Ochoa disputaba el Torneo Nacional en el Club de Golf Atlas, del que su abuelo Lolo era fundador; además la acompañaban sus familiares y amigos.

La tapatía no tuvo su mejor ronda y terminó en tercer lugar. La misma Lorena ha confesado que no estaba preparada para el torneo y que se confió, pero fue esta experiencia la que la marcó para ser la mejor.

Los hombres detrás de Lorena

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lorena ochoa en el abierto femenil
lorena-ochoa  lorena ochoa en el abierto femenil  (Foto: Getty Images Archivo)

Durante la adolescencia, Lorena decidió que quería dedicarse al golf. Su entrenador, Rafael Alarcón, la ayudó a prepararse física y técnicamente, pero le faltaba trabajar en el aspecto mental del juego. Buscaron ayuda y encontraron a Alfredo Nuño, un coach en Programación Neurolingüística.

Con él, la golfista aprendió a trabajar con base en metas y objetivos, así como a crear rutinas dentro y fuera del campo. Nuño trabajó con Lorena durante su época amateur.

Como profesional, Ochoa contrató al psicólogo Federico Pérez Castillo, quien ha trabajado con el club de futbol Chivas de Guadalajara, el escritor Sergio Pitol y la instructora Internacional de Programación Neurolingüística Judith De’Lozier. 

Pérez Castillo la apoyó en cuestiones personales más que profesionales. La acompañó para que pudiera lidiar con la presión y le propuso que tomara de su madre, Marcela, una pintora y escultora, la delicadeza del arte y lo llevara hasta el campo de golf.

Los problemas con el inglés

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universidad de arizona donde estudio lorena ochoa
lorena-ochoa  universidad de arizona donde estudio lorena ochoa  (Foto: Getty Images)

Lorena necesitaba conseguir una beca para estudiar en una universidad de Estados Unidos, donde recibiría entrenamiento de primer nivel. 

Primero tenía que jugar algún torneo donde hubiera visores. Decidió inscribirse al All-Star Orlando, al que asistían las mejores golfistas juveniles de 15 a 17 años. 

La mexicana finalizó en la tercera posición y a las pocas semanas comenzó a recibir cartas de invitación de Arizona, Duke, UCLA, Pepperdine y Texas A&M; fue con la última con la que se comprometió verbalmente. 

Pero por mucho que su juego fuera bueno y que el colegio estuviera dispuesto a ofrecerle una beca, Lorena tenía que acreditar el Scholastic Aptitude Test (SAT). 

Esta prueba califica los conocimientos en inglés y matemáticas. Ochoa sabía hablar inglés, pero carecía de conocimientos gramaticales, además, había cursado la preparatoria abierta. 

Lorena reprobó el SAT en dos ocasiones; para la tercera, decidió contratar a un maestro particular y, finalmente, lo acreditó. 

Sin embargo, perdió un año y decidió cambiar de escuela, entró a la Universidad de Arizona, que en ese momento tenía el mejor equipo de golf del país.

La pesca, su otra afición

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ochoa en una sesion de fotos en un rio
lorena-ochoa  ochoa en una sesion de fotos en un rio  (Foto: Getty Images Archivo)

Cuando era niña, Lorena viajaba con su familia a San Juan de Alima, Michoacán. Ahí aprendió a pescar y descubrió que era una actividad que disfrutaba mucho.

Cuando viajaba en la Futures Tour (gira de ascenso a la LPGA) aprovechaba un día de la semana para dedicarse a actividades distintas al golf y la pesca siempre era buena opción.

En una ocasión, acompañada de su papá, su hermano y otra jugadora (Reilley Rankin), tomó prestada una lancha que estaba amarrada en el muelle, luego de la jornada la dejó donde la encontró.

La pesca la puso cerca de recibir una multa. Un día mientras buscaba que algo picara, un policía le pidió su permiso para realizar esa actividad.

Ella no tenía idea de que requería uno y le explicó al oficial lo sucedido. Finalmente le permitieron ir a una gasolinera cercana donde los expedían y con ello evitar inconvenientes futuros.

La única vez que se retiró de un torneo

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lorena en el abierto femenil
lorena-ochoa  lorena en el abierto femenil  (Foto: Getty Images)

Lorena siempre quiso ganar el Abierto Femenil de Estados Unidos, el torneo de Grand Slam más importante del golf femenil. 

Su primer intento lo hizo como jugadora del Futures Tour. Se preparaba para los torneos de la gira de martes a jueves, luego los disputaba de viernes a domingo y los lunes asistía a los torneos clasificatorios del Abierto. 

La mexicana consiguió uno de los dos boletos para participar en la edición de 2004. Sin embargo, debido al esfuerzo en la primera ronda se lesionó el cuello.

El doctor le indicó que no podría competir y tendría que abandonarlo. Esa fue la única ocasión en la que Lorena se retiró de un torneo en toda su carrera.

¿Cambio de nacionalidad?

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palos de golf de lorena
lorena-ochoa  palos de golf de lorena  (Foto: Getty Images Archivo)

El talento de Lorena era notable y cuando tenía 16 años le propusieron que representara a Estados Unidos.

El ofrecimiento incluía todo el apoyo que necesita un atleta de alto rendimiento: entrenamiento, equipo, remuneración económica y cobertura de gastos.

Para Lorena nunca fue opción. Optó por conservar la nacionalidad mexicana y representar a su país en un deporte en el que nunca había figurado.

Los patrocinadores

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ochoa en un campo de golf
lorena-ochoa  ochoa en un campo de golf  (Foto: Getty Images Archivo)

Su carrera en México y América Latina la manejaba su hermano Alejandro, mientras que en el resto del mundo lo hacía Rocky Hambrick, dueño de la firma Hambrick Sports Management, con la que Lorena había firmado.

Alejandro cerró contratos con Office Depot (el primero de todos), Aeromexico y Audi. Rocky se enfocó en Rolex y Nike, esta última patrocinaba a la Universidad de Arizona.

Aunque parecía un mero trámite, pues Lorena había vestido o jugado con esa marca en sus años como colegiala, ella y su equipo se enteraron de que la compañía también estaba en negociaciones con una surcoreana y por eso no habían llegado a un acuerdo. 

Finalmente, Nike decidió firmar a la asiática. En 2007, Lorena se convirtió en representante de la marca francesa Lacoste.

La elección del 'caddie'

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lorena ochoa con su caddie
caddie-lorena-ochoa  lorena ochoa con su caddie  (Foto: Getty Images Archivo)

La persona que acompaña a las golfistas dentro del campo tiene funciones más allá de cargar una bolsa con bastones. 

Un caddie debe conocer la distancia de los hoyos, las condiciones climáticas del lugar donde se juega, el tipo de pasto y el terreno del campo, así como los bastones y tipo de juego de su golfista. 

Además de encontrar a una persona que tuviera conocimiento de todo esto, Lorena tenía dos reglas fundamentales para contratar a un caddie.

La primera, que fuera casado, porque creía que esa característica lo volvería más responsable y cuidadoso con su trabajo, ya que tenía una esposa (y en ocasiones hijos) a quien responderle. 

La segunda, que compartiera sus valores y que le brindara seguridad y confianza. El caddie es la persona con la que pasan más tiempo dentro del campo y en la zona de práctica. 

Lorena tuvo tres caddies durante su estancia en la LPGA: Tom Thorpe, Dave Brooker y Greg Johnston.

En algunas ocasiones, Lorena contó con la ayuda de su hermano Alejandro, de su primo Andrés Castañeda, El Güero, y de su entrenador Rafael Alarcón.

Una golfista de clase turista

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lorena ochoa en un campeonato en el 2003
lorena-ochoa  lorena ochoa en un campeonato en el 2003  (Foto: )

Actualmente, Lorena trabaja en la fundación que lleva su nombre y que instauró en diciembre de 2004. 

Su intención por ayudar a quienes más lo necesitan inició en la infancia, cuando acompañaba a su tía y a su papá a repartir cobijas y juguetes a los niños pobres de Tapalpa. 

Con sus maestros del colegio visitaba comunidades de escasos recursos y ayudaba con quehaceres comunes, como limpiar y barrer, e incluso a pintar la iglesia o las escuelas. 

Cuando se convirtió en golfista profesional, Ochoa prefería viajar en clase turista y destinar la cantidad restante del boleto a alguna causa noble o a su propia fundación. Además de donar, se tomaba tiempo para desayunar con los mexicanos que trabajan en los campos de golf en los que competía.

La primera vez que lo hizo fue en San Francisco, California. Uno de los trabajadores le preguntó que si los podría acompañar. Lorena cumplió su promesa y descubrió que había gente de diferentes países de América Latina. 

Pronto se convirtió en una costumbre y lo hacía en todos los campos en los que se encontraba con algún paisano o latinoamericano.

Cuando ganó el Kraft Nabisco Championship de 2007 en Palm Springs, California, el jefe de los trabajadores cumplió la promesa que le había hecho años atrás, llevarle mariachis si se coronaba en el evento.

Tan pronto como Lorena llegó al green del hoyo 18 escuchó la música y letra de la canción Guadalajara.

Los amores de su vida

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El primer novio formal de Lorena fue Nacho. Él y su familia iban los fines de semana a Tapalpa, donde se conoció la pareja.

Cuando Lorena partió a Estados Unidos conoció a Cristóbal, un joven chileno que jugaba para la Universidad de Arkansas y que representaba a su país en competencias mundiales.

A pesar de la distancia, decidieron continuar la relación. Lorena se fue a la Futures Tour, llegó a la LPGA y Cristóbal siguió siendo su novio. Sin embargo, cuando él se graduó, decidió regresar a su país y terminaron.

Pasaron muchos años para que Lorena encontrara el amor de nuevo. La complicada agenda que tenía (estaba de viaje entre 30 y 35 semanas del año) y sus compromisos con los patrocinadores y medios de comunicación complicaban el escenario.

En 2007, en un torneo corporativo de su patrocinador Aeromexico conoció a Andrés Conesa, quien había asumido el cargo de CEO de esa empresa.

Pronto se hicieron novios, pero cuando su relación comenzó a tornarse más seria, Lorena tuvo que tomar una decisión.

Andrés era divorciado y tenía tres hijos; ella siempre había querido casarse por la iglesia y para pasar el resto de su vida con él tendría que renunciar a ese sueño.

En 2008, Lorena lo acompañó a un viaje de negocios a Suiza y más tarde viajaron a Barcelona; Andrés había leído la obra de Ildefonso Falcones, La catedral del mar y quería que ella conociera el edificio donde se ubicaba la trama.

Cuando estuvieron en el lugar, él le entregó una copia del libro y Lorena descubrió que estaba acondicionado como una caja donde descansaba el anillo de compromiso.

Andrés sabía que no podían casarse por la iglesia, así que pensó que comprometerse dentro de una sería un buen detalle para su futura esposa.

Actualmente, Lorena tiene una excelente relación con los hijos del primer matrimonio de su marido: Andrés, Isabel y María Inés.

En diciembre de 2011 dio a luz a su primogénito, Pedro.