Xolos, el equipo que 'revivió' la identidad tijuanense desde la cancha

La población de esta ciudad fronteriza ha encontrado en el club de futbol un escape a la ola de violencia que se vive en la región
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aficion_xolos  (Foto: MexSport, )
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Autor: Wendy Selene Pérez | Otra fuente: CNNMéxico

Un equipo de futbol con el nombre de un perro mexicano tiene vueltos locos a los habitantes de Tijuana, en Baja California, ciudad que por años ha sido famosa por sus buenos boxeadores, pero también por el número de asesinatos, secuestros y pugnas entre los cárteles del narcotráfico.

Por su ubicación fronteriza, Tijuana ha sido utilizada como una vía de acceso del crimen organizado para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, según las autoridades municipales.

En 2007 llegó el futbol a la ciudad, con la fundación del Club Tijuana Xoloitzcuintles de Caliente, el cual ascendió a la Primera División del futbol mexicano en 2011 y en poco tiempo han ido ganando terreno: este año calificaron a su segunda liguilla, ahora como sublíderes del torneo.

“En Tijuana había un sentido de orfandad con este deporte, no había nada, y de la noche a la mañana se encontraron con la lotería de los Xolos en la Primera División mexicana”, dice Guillermo Alonso Meneses, investigador del departamento de estudios culturales del Colegio de la Frontera Norte (Colef).

Meneses es autor del libro Offside. Fuera de lugar. Futbol y migraciones en el mundo contemporáneo en el que visualiza a este deporte como un condensador de identidades para grupos de inmigrantes, tal como ocurre en Tijuana.

“Un equipo de futbol siempre ha sido como el ejército civil, el que un poco representa la ciudad y compite por otros en esas guerras simbólicas, que son el futbol”, dijo el investigador a CNNMéxico.

Este es un ejército numeroso, pues Tijuana es la ciudad más poblada de Baja California, con 1 millón 559,683, lo que la coloca entre las ciudades con mayor número de habitantes, después de Distrito Federal, Guadalajara y Monterrey, según el sitio web del gobierno tijuanense. 

De los once jugadores de los Xolos, solo uno, Fernando Arce, es originario de Tijuana, la mitad son extranjeros, sin embargo esto no importa cuando se trata de defender un campeonato en nombre de una ciudad.

“Siempre los apoyamos, llueve o truene, siempre estamos haciendo las líneas”, dice Blanca Arriaga, una mujer que rebasa los 50 años. Ella, su esposo y sus dos hijos vieron a los Xolos disputar el boleto a la final este domingo en el estadio Caliente, propiedad del polémico exalcalde de Tijuana, Jorge Hank Rhon.

De los 20 partidos que ha jugado en el Torneo Apertura 2012, Tijuana solo perdió uno en el torneo regular y el jueves pasado otro en la semifinal, ambos contra el León, equipo que regresó esta temporada a la Primera División después de 10 años y que terminó como el mejor atacante en el torneo.

¿Doble camiseta? Solo en Tijuana

El académico Alonso Meneses dice que el fenómeno de los Xolos es excepcional porque un gran porcentaje de la población de Tijuana viene de otras ciudades, son personas que ya tenían un equipo favorito de futbol pero que poco a poco han ido cambiando porque se sienten identificados con su ciudad.

“Uno siempre decía que se puede cambiar de esposa, de coche, de familia, pero de equipo de futbol no, pero en Tijuana sí pueden hacer esta transición de una forma no traumática”, comenta el investigador.

El mejor ejemplo de este caso es Jorge Moisés Burruel Preciado, un universitario de 20 años que creció en una familia que le iba a las Chivas del Guadalajara.

—¿Entre un partido de las Chivas y uno de Xolos a quién apoyas?

—A los Xolos —dice sin dudar.

—¿Por qué?

—Simplemente nomás por ser de Tijuana, porque yo soy de Tijuana. Cuando juegan los Xolos y estoy fuera me siento orgulloso de ponerme la playera, que sepan que son de Tijuana.

Algunos aficionados portan unas camisetas que están divididas a la mitad por los escudos de sus dos equipos favoritos.

“Yo no tengo la doble camisa, todavía no, pero sí tengo una de Guadalajara y una de Xolos”, dice Burruel Preciado.

Pero así como hay fanáticos, existe un grupo al que aunque le guste el futbol no quiere saber nada de los Xolos porque su dueño es Jorge Hank Rhon, un polémico político tijuanense que tiene casinos, hoteles, y hasta un zoológico privado a un lado del estadio Caliente. 

En junio del año pasado fue detenido por militares en su casa, acusado de tener un arsenal. Y antes, las autoridades lo habían vinculado con el asesinato de un periodista del semanario Zeta, Héctor Félix Miranda, El Gato.

“Los Xolos no son de Hank Rhon, sino que ya son patrimonio de la afición futbolística de Tijuana”, dice el académico Alonso Meneses, quien ha estudiado este fenómeno deportivo durante más de 20 años. En los equipos de futbol siempre ha habido historias que tienen que ver con la política y el poder, pero que las nuevas generaciones, como los niños de cinco o más años, no entienden de estas cuestiones y lo único que les interesa es si su equipo gana o pierde, dice Meneses.

El turismo futbolero

Una cosa más que está sucediendo en Tijuana es la llegada de turistas de fin de semana desde el sur de California y Arizona, solo para ver los partidos de futbol en el estadio Caliente: compran el paquete que incluye transporte, hospedaje, boletos para el futbol y visitas turísticas.

El Club Tijuana Xoloitzcuintles de Caliente es el encargado de organizar estos paquetes de viajes.

La actividad económica de los tijuanenses se centra en la industria maquiladora, y la explotación de ganado bovino lechero y de carne, según la Enciclopedia de los Municipios de México.

Pero el turismo es una actividad que está creciendo. De acuerdo con el Comité de Turismo y Convenciones de Tijuana, entre junio del 2011 y junio del 2012, el equipo dejó una derrama económica de 1,000 millones de pesos.

De las diez ciudades con más mexicanos en Estados Unidos, cinco están en el sur de California, como San Diego, Los Ángeles o San Bernardino. Los investigadores del Colegio de la Frontera Norte están sorprendidos con esta estrategia, que dicen, solo podría suceder en una frontera como esta.

Los migrantes mexicanos que se han ido a vivir a Estados Unidos ven estos partidos como una oportunidad de conectarse con sus raíces futboleras, dicen los investigadores, y otros aprovechan para ver a sus equipos favoritos, como las Chivas, el América, los Pumas o el Toluca, cuando juegan en Tijuana: les queda más cerca que ir a Guadalajara o a la Ciudad de México.

Incluso están surgiendo aficionados anglosajones que no hablan español pero que llegan al estadio Caliente desde el sur de Estados Unidos, portando sus camisas de los Xolos.

Gane quien gane la final, la sorpresa de tener un equipo líder en el futbol mexicano ha llegado como un calmante en Tijuana.

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