Jugadores de la NFL y Harvard planean estudio de 100 millones de dólares

Los profesionales quieren que Harvard investigue los daños causados en el campo de juego para ayudar a mejorar su salud y calidad de vida
stevan ridley patriotas nueva inglaterra  (Foto: EFE)
Autor: Stephanie Smith
(Reuters) -

La Asociación de Jugadores de la Liga Nacional de Futbol Americano (NFLPA) de Estados Unidos está negociando con la liga para entregar 100 millones de dólares a lo largo de 10 años a la Universidad de Harvard para estudiar y tratar las lesiones y enfermedades de los jugadores, según una propuesta que obtuvo CNN.

Durante los últimos años, ha cambiado sutilmente la percepción que se tiene del jugador típico de la NFL: de ser titanes flexibles que ejecutan proezas formidables en el campo se volvieron hombres que pueden terminar con sus carreras rotas y su cerebro dañado a causa de una misteriosa enfermedad relacionada con las conmociones cerebrales.

Sin embargo, la realidad del jugador típico de la NFL es mucho más compleja y los problemas de salud van mucho más allá de las conmociones cerebrales.

Según la propuesta, el financiamiento se usará para “diagnosticar, tratar y prevenir” las lesiones y enfermedades de los jugadores.

“Nadie ha estudiado a estos jugadores antes”, dijo Lee Nadler, decano de investigación clínica y traslativa en la Escuela de Medicina de Harvard y codirector del estudio propuesto. “Se han hecho estudios post mórtem al cerebro de antiguos jugadores, pero no a los jugadores de hoy”.

Nadler dijo que lo que distingue a este estudio es que se analizará al “jugador en su totalidad durante toda su vida, no solo el cerebro”.

La NFL señaló que esperaba obtener más información gracias al estudio y que espera que “juegue un papel importante en el avance de la ciencia médica”.

“No tenemos otra prioridad que la salud y la seguridad de los jugadores en todos los niveles del deporte”, señaló  la liga a través de un comunicado.

Después de una larga carrera en el campo, no solo el cerebro puede resultar dañado. Para cuando sus carreras terminan, los jugadores de la NFL pueden tener toda clase de lesiones: dolor crónico, artritis, articulaciones que necesitan reemplazarse, depresión, diabetes, enfermedades cardiacas y demencia relacionada con las conmociones cerebrales, entre otras. Por estas razones, muchos de ellos forman un grupo ideal para ser estudiado.

“Todos los jugadores entienden los riesgos que conlleva jugar futbol”, dijo Jason Witten, ala cerrada de los Vaqueros de Dallas. “Lo que tratamos de hacer como jugadores en este estudio es encontrar formas de llevar vidas más sanas. Es lo más importante que podemos hacer fuera de la cancha”.

El proyecto de investigación propuesto se anunciará en la conferencia de prensa anual de la NFLPA del Súper Tazón que se dará el jueves en Nueva Orleáns. Los miembros de la NFLPA dicen que el estudio propuesto no tiene precedentes tanto en alcance como en recursos, al menos en cuanto a su relación con la salud de los jugadores de la NFL.

Si la NFLPA tiene éxito en forjar este acuerdo con la NFL, el financiamiento hará palidecer al donativo de 30 millones de dólares que hizo la NFL el año pasado a los Institutos Nacionales de Salud. Ese estudio se enfoca  específicamente en las lesiones cerebrales.

“Hemos visto el estado en el que están nuestros jugadores cinco, diez, quince o veinte años después de que juegan”, dijo George Atallah, vocero de la NFLPA. “En vista de la variedad de afectaciones a la salud a las que están sujetos los jugadores de la NFL, estamos comprometidos a garantizar que se destine el dinero suficiente para obtener respuestas”.

Atallah agregó: “Si este fuera estrictamente un programa de investigación acerca de las conmociones cerebrales, la cantidad adecuada no habría sido mayor a 100 millones de dólares. Habría sido mucho menor”.

La propuesta de Harvard se centra en estudiar a una grupo principal de 100 jugadores no sanos –tanto en activo como retirados—y a 100 jugadores sanos.

Ambos grupos se obtendrán de un grupo de estudio inicial más numeroso: 1,000 jugadores de todo el país, tanto en activo como retirados. Deberán haber jugado posiciones diferentes y haber experimentado trastornos diversos. El grupo inicial de 1,000 jugadores participará en una serie de estudios básicos como función cardiaca, pruebas para determinar la normalidad de las articulaciones y pruebas psicosociales.

Los jugadores también entregarán historiales exhaustivos acerca de su carrera y las lesiones que han presentado a lo largo de esta.

Gracias a esos datos preliminares se extraerán los 100 jugadores más sanos y los 100 menos sanos, quienes se someterán a pruebas en Harvard a lo largo de varios años. Nadler dijo que se concentrarán en la colaboración entre instituciones y que posiblemente cientos de científicos de Harvard intervengan en el estudio.

“Cuando hablas de jugadores de la NFL, hablas de personas que están en el 99.99% de lo inusual”, dijo Nadler.

“Son superatletas que tienen habilidades que pocas personas tienen y cuando los pones en situaciones extremadamente emotivas y físicas, se integran esas tensiones psicosociales y físicas”.

Los investigadores de Harvard y los socios de otras instituciones tratarán de determinar la forma en la que se fusionan esas tensiones y cómo toman forma durante las largas carreras en el futbol.

“Típicamente, cuando hacemos una prueba o un estudio médico, estamos tomando una instantánea”, dijo Herman Taylor, principal investigador del Estudio Jackson para el Corazón del Centro Médico de la Universidad de Mississippi y uno de los científicos externos designados para el estudio. “Queremos ver la película completa acerca de lo que ocurre con un jugador con los años”.

“¿Por qué dos hombres que jugaron la misma posición durante el mismo lapso de tiempo tienen vidas muy diferentes cuando se retiran? No todos presentan los mismos trastornos ni todo puede explicarse simplemente con los traumatismos repetitivos”.

Entre las propuestas para el estudio se incluye el uso de técnicas de escaneo avanzado y de genética para determinar quiénes están en mayor riesgo de una lesión en la cabeza, para encontrar formas de regenerar en el laboratorio los ligamentos de la rodilla, identificar las estrategias para la prevención de lesiones –como nuevos fármacos o nuevos cascos—y abordar los temas éticos que rodean a las lesiones de los jugadores.

“Uno de los mayores objetivos de la investigación es el conflicto de intereses que se presenta cuando el paciente está dispuesto a todo para regresar al campo y el médico que lo trata es empleado del club”, dijo Sean Sansiveri, consejero de la NFLPA.

El enfoque integral de la investigación no pasa por alto la importancia de las conmociones cerebrales, dijo Sansiveri. El trabajo se centrará principalmente en las conmociones cerebrales, “pero hay muchos temas singulares a los que se enfrentan nuestros jugadores que tienen un contexto único… otros trastornos y diagnósticos que prevalecen entre los jugadores de futbol”.

El financiamiento para el estudio provendrá de las utilidades de la liga que corresponden a los jugadores, lo que actualmente están negociando la NFL y la Asociación de Jugadores. La cifra exacta que se destinará para el estudio aún no se ha determinado, de acuerdo con Atallah y lo más probable es que no se decida sino hasta después del Súper Tazón.

La falta de un plan definitivo no ha sido obstáculo para que la NFLPA imagine las consecuencias de un estudio exitoso, no solo para los jugadores de la NFL, sino para los atletas de otros deportes.

“Si esta investigación de 100 millones de dólares desemboca en un descubrimiento sin precedentes en una parte de la vida o la salud de un jugador, entonces habremos tenido éxito”, dijo Atallah. “Ya sea una lesión en los ligamentos cruzados, un trastorno mental o una conmoción cerebral, si encontramos la solución a cualquiera de las cosas que estudiamos, sería un éxito”.

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