La violencia contra los árbitros, ¿problema cultural o herencia familiar?

Fanáticos que emulan a sus jugadores ídolos, padres que dan mal ejemplo a sus hijos o árbitros que incitan a la violencia, algunas razones
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Por: Matthias Krug
Autor: Matthias Krug
(CNN) -

Un árbitro asistente holandés fue asesinado a golpes, un árbitro español adolescente fue atacado violentamente y en Alemania hospitalizaron a otro silbante.

Son casi tan importantes para el juego como el balón en la cancha, sin embargo, los árbitros a en Europa se sienten bajo ataque.

Se arriesgan a ser insultados, amenazados, perseguidos fuera de la cancha, atacados, hospitalizados y, trágicamente, a ser asesinados.

¿Qué hay detrás de esta evidente ola de violencia, que en gran parte afecta a los árbitros de los niveles básicos, cuyo papel es vital para mantener el desarrollo del futbol?

Algunas personas dicen que es el resultado directo de los malos ejemplos que se dan en las altas esferas del deporte; otros dicen que es un problema cultural y otros más señalan a los padres que van a ver jugar a sus hijos.

“Te sientes completamente indefenso”, dice José Giner, quien miraba horrorizado desde las gradas el día en que atacaron brutalmente a su hijo durante un partido regional. Héctor Giner, de 17 años, fue salvajemente atacado en Burjassot, Valencia, después de tratar de expulsar a un jugador que lo había insultado.

Mientras el adolescente escribía en su libreta, el jugador —un policía 10 años mayor que él, a quien los medios llaman “Alberto M.M.”— golpeó a Giner en la cara y lo pateó dos veces cuando cayó al suelo.

En el hospital, el joven estudiante perdió el bazo y tres litros de sangre. Su atacante fue suspendido de su trabajo hasta que se celebre el juicio, para el que aún no se determina la fecha.

Un problema complejo

Ese domingo —17 de febrero de 2013— se emitió una advertencia en el futbol español, pero no se trata de un caso aislado de violencia en contra de los 15,000 árbitros que hay en el país.

“Todos los padres entenderán cómo me sentí ese día”, dijo José Giner a CNN. “Pienso que los árbitros de las ligas menores no están tan protegidos como debieran. Quienes están a cargo deberían actuar”.

La Federación Española de Futbol (RFEF) reconoce que es necesario encontrar soluciones y dice que empezó a trabajar con la Guardia Civil española para “iniciar un protocolo de seguridad y prevención”.

Sin embargo, la tarea es compleja, empezando por los incesantes insultos verbales de parte de jugadores y espectadores, que pueden ser difíciles de combatir.

“Bueno, sí, hay mucha violencia verbal”, reconoce Alejandro Urrego, jugador de la misma liga regional en la que ocurrió el incidente de Giner. “Los árbitros tienen miedo de mostrar una tarjeta roja a los que los insultan por las posibles consecuencias violentas”.

La RFEF reconoce que los padres tienen gran parte de culpa por el comportamiento agresivo contra los árbitros en España.

“Los padres son peores que los hijos”, dice Emilio José Ayuso, árbitro de 21 años que habló con CNN durante el medio tiempo de un partido que dirigía en Aranjuez, ciudad al sur de Madrid.

¿El problema empieza en casa?

Una forma de abordar el problema que se usa comúnmente en Europa es alejar a los espectadores de la línea de banda, por lo que disminuye su influencia sobre los árbitros.

Sin embargo, los insultos se han vuelto tan comunes que algunos árbitros han empezado a asumir una actitud agresiva en la cancha, de acuerdo con un padre.

“Los padres definitivamente tienen la culpa”, dice Cristina, madre de dos hijos que ve jugar a uno de ellos en el partido que supervisa Ayuso. Prefirió no dar su apellido.

“Dos familiares cercanos son árbitros, así que conozco la clase de insultos que tienen que soportar e ignorar todos los fines de semana”.

“Sin embargo, también he sido testigo de que un árbitro insulte a los chicos. No podía creer que había ocurrido en el partido de mi hijo, la semana pasada”.

En España, otro factor es que los árbitros tradicionalmente han sido el blanco de los ataques de los aficionados, aunque usualmente de forma verbal y no física.

Malos ejemplos

Esa falta de respeto a los oficiales del partido proviene de los principales equipos y los jugadores, de acuerdo con el periodista Cayetano Ros.

En mayo pasado, el delantero del Granada, Dani Benítez, fue suspendido por arrojar una botella de agua contra el rostro del árbitro Clos Gómez cuando sus compañeros reclamaban por un penal que se marcó a favor del oponente, el Real Madrid.  El mes anterior, el árbitro asistente, Cesar David Escribano, fue golpeado con un objeto que se arrojó desde las gradas durante un partido de segunda división en Cartagonova.

“Creo que todos tenemos la culpa, incluso los medios”, dijo Cayetano Ros, quien cubrió la noticia del ataque contra Giner para el diario El País. “Está mejor que hace 20 o 30 años, pero  sigue existiendo la cultura de presionar a los árbitros: definitivamente es un peligro”.

Durante un partido entre el Getafe y el Deportivo La Coruña, a principios de 2013, el árbitro expulsó a un jugador al inicio del partido y los aficionados lo molestaron durante el resto del juego. Había niños pequeños escuchando los insultos.

El observador veterano del futbol español, Phil Ball, dice que es un modelo cultural que tiene que cambiar.

“Aquí, si no presionas al árbitro quedas como un estúpido”, dice Ball, autor del libro Morbo: The story of Spanish football (Morbo, la historia del futbol español). Dice que es una “táctica” y reconoce que ha hablado con el árbitro asistente durante los partidos de su hijo.

“En España hay un dicho: 'El que no llora, no mama', y se aplica al futbol en España”, dijo Ball a CNN.

“Presencié un ejemplo particularmente malo en la Copa Donosti 2011 (un torneo juvenil): un árbitro huyó de la cancha cuando lo persiguió un equipo llamado Ciudad Jardín, de Valencia. No puedes resolver las cosas a menos que cambies la cultura. Tienes que castigar severamente a los perpetradores”.

Ayuso cree que los castigos no son suficientes: la educación es la clave.

“Para ser árbitro, la Federación de Futbol de Madrid nos obliga a tomar un curso y dos sesiones con un psicólogo, porque todos saben que te insultarán”, dijo.

“Creo que la solución podría ser dar clases de psicología a los equipos. De esa forma se darán cuenta de que también cometemos errores. Pero en realidad, sales a algunas canchas con mucho respeto. Valencia y Holanda siempre están presentes en tu mente”.

El dilema holandés

El problema de la violencia contra los árbitros cobró importancia mundial en diciembre de 2012, después de un impresionante incidente que ocurrió en Holanda.

Un grupo de jugadores adolescentes mató a golpes a Richard Nieuwenhuizen, de 41 años, después de un partido en el que se había ofrecido como voluntario para ser árbitro asistente. Su hijo había jugado en el equipo rival de los atacantes.

Fue un trágico ataque que conmovió a toda la nación y la asociación holandesa de futbol tomó medidas inmediatas.

“Después del incidente, la asociación holandesa decidió que debería haber más respeto hacia los árbitros”, dice Jan ter Harmsel, periodista y árbitro que dirige un blog para árbitros.

“Ahora sólo los capitanes pueden hablar con los árbitros y los otros jugadores que lo hagan serán amonestados inmediatamente”.

El ex jugador holandés, Ronald de Boer, coincide en que el ataque letal tuvo un gran impacto, pero le preocupa que la reacción de las autoridades haya sido excesiva.

“El futbol es emoción y en cierta forma los cambios le quitaron vida al juego. Ahora te sacan una tarjeta amarilla por cualquier cosa”, dijo a CNN el excentrocampista del Ajax, del Barcelona  y de los Rangers de Glasgow, aunque reconoció que los jugadores en Holanda “se quejan demasiado”.

“Ciertamente tenemos que poner atención y respetar mucho a los árbitros, empezando por los padres a la hora de educar a los niños”, dijo De Boer, quien ahora trabaja con el equipo juvenil del Ajax.

La asociación holandesa de futbol (KNVB) envió a CNN cifras que demostraban que aunque no ha aumentado la cantidad de tarjetas amarillas que se han mostrado a los jugadores desde el ataque del 21 de diciembre, las cifras de amonestaciones por discrepar con los oficiales casi se ha triplicado de 0.17 por partido antes del 21 de diciembre, a 0.48 en cada partido desde esa fecha.

A juicio

Las nuevas reglas de la KNVB tienen gran respaldo social, de acuerdo con el jefe de su oficina de prensa, Marloes van der Laan.

“Después de emitir un llamado en Facebook, las oficinas de KNVB en Zeist recibieron un diluvio de cartas y correos electrónicos con sugerencias para mejorar la atmósfera en general que rodea al futbol holandés”, dijo Van der Laan.

“Se tomaron en consideración todas esas sugerencias, muchas se adoptaron en el plan de acción de la asociación. Además, el 21 de diciembre, la KNVB emitió un estatuto titulado No hay futbol sin respeto. No enlistaba reglas nuevas, sino que reforzaba las existentes”.

Harmsel, un joven árbitro de La Haya, cree que es necesario abordar el tema de la educación de las generaciones más jóvenes.

“El incidente de Richard Nieuwenhuizen ocurrió hace unos meses, pero supe de un partido abandonado la semana pasada”, dijo. Esta vez, el entrenador de un equipo infantil sacó a sus jugadores de la cancha en protesta por la falta de protección contra un supuesto juego peligroso del equipo contrario.

Mientras tanto, la Organización Holandesa de Árbitros de Futbol dijo a CNN que poco ha cambiado como resultado del ataque de diciembre en contra de Nieuwenhuizen. Los atacantes se someterán a una audiencia previa al juicio el lunes. Se acusa de homicidio a seis adolescentes y a uno de sus padres.

Intimidación física

En Alemania, la situación es igualmente preocupante: los más de 70,000 árbitros del país están sujetos a lo que consideran es un aumento en los índices de violencia.

La importante revista de futbol, Kicker, está publicando una serie de artículos sobre el incremento de violencia en contra de los árbitros y la reducción de la cantidad de árbitros a nivel nacional, mientras que el influyente diario Der Spiegel publicó en diciembre de 2012 un artículo acerca de una serie de ataques violentos en contra de los árbitros de las ligas menores.

El ataque más grave ocurrió en septiembre de 2011 en Berlín: Gerald Bothe fue atacado en la cancha por sacar la segunda tarjeta amarilla a un jugador.

Las semejanzas con el reciente ataque en Valencia son escalofriantes. Bothe estuvo inconsciente durante 10 minutos, se tragó la lengua y estuvo hospitalizado durante varios días.

En un estudio de la Universidad de Tubingen, en el que se entrevistó a 2,600 árbitros regionales, se mostró que el 40% habían sido amenazados, mientras que el 17% dijo haber sido atacado físicamente. Esas son cifras preocupantes, en particular para árbitros jóvenes como Max Klein.

Con dos metros de altura, el joven de 18 años es más alto que la mayoría de los jugadores, pero reconoce que se siente intimidado por los frecuentes casos de violencia en contra de los árbitros de los que se entera en las redes sociales.

“Desde luego que es impresionante para un joven árbitro enterarse de casos como el de Valencia y el de Holanda”, dice Klein. “Aquí también hay muchos casos. Desde que empecé hace cuatro años ciertamente ha empeorado. No te enteras en los medios principales porque ocurre en las divisiones más bajas, pero un árbitro amigo mío publica todo en Facebook. Apenas hace unos días un jugador esperó a un árbitro en los vestidores y lo golpeó. Así que antes de que silbes un partido, piensas: ‘Espero que no tenga que marcar muchas cosas hoy’”.

Herbert Fandel, director de la comisión de árbitros de la Asociación Alemana de Futbol (DFB), reconoció que la violencia es un factor que influye en la disminución de la cantidad de árbitros.

“La violencia verbal y física contra los árbitros es una señal de nuestros tiempos, un espejo de nuestra sociedad. Los valores como el respeto y la decencia a menudo se ignoran”, escribió Fandel en la revista para árbitros de la DFB. La DFB declaró para CNN que está recabando estadísticas con las asociaciones regionales y que en el momento no podía hacer comentarios.

Klein es apenas unos meses mayor que el árbitro hospitalizado en Valencia. También ha tenido encuentros con la violencia en la cancha y una vez abandonó un partido entre dos equipos de adolescentes de 14 años en Konigsdorf, cerca de Colonia, cuando los dos entrenadores corrieron a la cancha e iniciaron una riña.

Klein dice que pronto será necesario aplicar correctivos. Hace 10 años había 1,000 árbitros en activo en la región de Colonia en la que arbitra, pero ahora hay solo 600, según la revista de la DFB. La cifra total de árbitros en Alemania ha estado disminuyendo constantemente, señaló la DFB.

“Sería complicado proporcionar un guardaespaldas a cada árbitro”, dice Klein con una sonrisa irónica. “Creo que la mejor forma de proceder será aplicar multas a los equipos. Eso lastimaría a los agresores justo en donde les duele: en los bolsillos”.

El juego de las culpas

El ex árbitro internacional, Tom Henning Ovrebo, quien recibió amenazas de muerte después de un partido controversial en Europa en 2009, también quiere ver que se apliquen castigos más estrictos.

“Por toda Europa existe una cultura de acoso contra los árbitros”, dijo el noruego, a quien los medios —y el exentrenador del Chelsea, José Mourinho— han acusado de favorecer al equipo rival, Barcelona, en el partido de vuelta de una semifinal de la Champions League.

En 2011, Mourinho, entrenador del Real Madrid, nombró a Ovrebo en una lista de árbitros que según él habían favorecido al Barcelona después de que su equipo perdiera un partido de semifinales de la Champions League contra el equipo catalán.

Overbo dice que las críticas son parte del problema que acicatea la violencia en las ligas inferiores.

“Creo que todos los jóvenes jugadores y entrenadores tratan de imitar a sus héroes. Cuando estos acosan y culpan a los árbitros durante o después de un partido, los jugadores jóvenes y los entrenadores los imitarán”, dijo el hombre de 46 años, quien se retiró de los partidos internacionales en 2010.

“A veces los medios amplifican el efecto al mostrarle a todo el mundo lo ‘idiota’ que es el árbitro”.

Overbo cree que los árbitros tienen que estar mejor preparados para lidiar con la violencia verbal y física.

“En mi asociación local… les enseñamos las leyes del juego y dónde colocarse, pero no se hace mucho para prepararlos para las exigencias mentales”.

‘Respeto y confianza’

La Asociación Inglesa de Futbol ha asumido una postura innovadora para detener la violencia contra los árbitros al implementar el programa Respect en los niveles básicos a través de videos en línea que promueven el “diálogo efectivo” con los jugadores.

“Debería señalarse que el comportamiento de los jugadores de la Liga Premier (EPL) ha mejorado mucho en los últimos años”, dice Phil Dorward, director de relaciones públicas de la EPL y del órgano rector de sus árbitros.

“Durante las últimas tres temporadas han disminuido a la mitad las amonestaciones por disensión. Este es el resultado del constante diálogo entre todas las partes clave”.

El órgano rector del futbol europeo, la UEFA, también tiene su propio programa Respect, encabezado por el ex jugador holandés Clarence Seedorf y el ex árbitro Pierluigi Collina.

“El respeto tiene muchos significados, dentro y fuera de la cancha”, dijo Collina durante la presentación del programa, el año pasado. “El respeto y la confianza entre jugadores y árbitros —que facilita el trabajo del árbitro— o el respeto de los aficionados hacia los jugadores. El respeto es la única vía por la que se llegará a un futuro brillante en el futbol”.

Renunciar al silbato

El órgano rector del futbol mundial está consciente de las consecuencias potencialmente devastadoras que tendría alienar a los árbitros en los niveles básicos del deporte.

“Quienquiera que haya jugado futbol, a cualquier nivel, sabe que es más frustrante jugar sin árbitro”, dijo a CNN Massimo Busacca, líder del departamento de árbitros de la FIFA.

“Si muestras un comportamiento malo y amenazador, arruinas la diversión a los demás y hasta podrías provocar que la gente abandone el juego”.

Esa fue la consecuencia del encuentro de Giner con la violencia en el futbol europeo. “Ser árbitro era su sueño”, dice su padre. “Por ahora, renunciará al silbato”.

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