"No me puedo imaginar sin zapatos para correr": exmaratonista de 102 años

A sus 102 años, Fauja Singh dice que se sentía "más muerto que vivo" cuando perdió a su esposa, hasta que comenzó a correr a los 90 años
Autor: Gary Morley
(Reuters) -

A una edad en la que la mayoría de los pensionados están terminando su vida, Fauja Singh inició una nueva.

Cuando tenía casi 90 años, se sentía “más muerto que vivo” después de la muerte de su esposa y de uno de sus hijos, por lo que se dedicó a correr maratones.

El hombre, que ahora tiene 102 años, se ha vuelto una celebridad a pesar de que tiene un defecto congénito que le impidió caminar antes de los cinco años de edad.

“El correr fue bueno para mí y me devolvió la vida al hacerme olvidar todos mis traumas y mis penas”, dijo a la serie Human to Hero de CNN.

“Cuando empecé a correr, fue como conocer a Dios en persona. Desde entonces no he dejado de correr”.

Con su larga barba encanecida característica y el turbante sij tradicional que le ha ganado el sobrenombre de El tornado con turbante, Singh ha sido un participante estelar en maratones alrededor del mundo.

Es una realidad distante de su humilde infancia en la India; a pesar de que la aldea en la que creció era tranquila, también hubo pruebas para el joven Singh, quien no pudo caminar sino hasta que cumplió cinco años a causa de la debilidad de sus piernas.

“Me tomó cinco años más fortalecerme. A los diez años ya llevaba una vida normal”, recuerda.

Un viejo en "cuerpo joven"

Aunque otras personas mayores sufren el deterioro de su cuerpo, Singh dice que le hicieron unas pruebas a los 94 años que demostraron que su pierna izquierda tenía la densidad ósea de una persona de 35 años y la de su pierna derecha la de una persona de 25.

“Yo respondí: ‘Sabía que mi pierna izquierda era débil’” y sonrió. Como dijo más adelante: “La vida es un desperdicio si no tienes sentido del humor… la vida es felicidad y risa”.

A los 99 años le hicieron otros estudios que demostraron que “era un hombre de 40 años”.

Singh creció en una aldea en el distrito de Jalandhar, en el noroeste del estado del Punjab, junto con sus cuatro hermanos y hermanas y sus padres.

“A esa edad uno no sabe lo compleja que es la vida. Lo que uno tiene siempre parece suficiente”, dijo. “La vida era buena porque teníamos tierras y animales… no había estrés”.

Ahora, Singh vive en Londres, la bulliciosa capital del Reino Unido, a donde finalmente llegó a vivir en la década de 1990, luego de varios viajes a Gran Bretaña.

“Cuando mi esposa murió y sufrí otra tragedia —la pérdida de mi hijo—, vine por dos años, pero no me gustó porque seguía pensando en la India. Tarde o temprano me reconcilié con la idea”, dijo.

“Entonces empecé a correr… al final pude superar mi tristeza”.

De los 100 metros al maratón

Singh empezó a competir en carreras cortas —­de 100 metros en adelante—, pero lo convencieron de intentar correr las poco más de 26 millas  (42 kilómetros y 195 metros) que componen un maratón.

“Había corrido una carrera de 20 kilómetros, pero no sabía cuál era la diferencia entre un kilómetro y una milla, pensé que había corrido 20 millas, así que podría correr las otras seis fácilmente”, dijo.

“Entonces conocí a Harmander (Singh, su entrenador y mentor desde hace muchos años), quien me entrenó en un par de meses para correr la distancia completa… En ese entonces yo tenía 89 años”.

El mejor tiempo de Singh es de cinco horas con 40 minutos en el maratón de Toronto Waterfront 2003, que corrió a los 92 años. Ocho años después, regresó al evento canadiense para volverse la primera persona centenaria en correr el maratón y esta vez hizo un tiempo de más de ocho horas.

Los reguladores de los Récords Mundiales de Guinness no aceptaron el récord porque Singh no tenía acta de nacimiento, aunque les entregó una carta de la reina Isabel de Inglaterra en la que lo felicitaba por su 100º aniversario.

Unos días antes había impuesto cinco récords mundiales en su categoría por edad en unas cuantas horas en eventos que abarcaban desde los 100 a los 5,000 metros en una competencia Masters en Toronto.

Correr en beneficio de alguien

Además de apaciguar su alma, correr le ha traído a Singh una fama inesperada: en 2004 figuró en una campaña publicitaria de Adidas junto con la superestrella del soccer, David Beckham y la leyenda del boxeo, Mohamed Alí.  “Estaba muy, muy contento porque antes de eso ni siquiera sabía quiénes eran esas personas”, dijo.

La mayoría de los maratones que corrió Singh eran eventos de recaudación para beneficencia, lo que coincide con sus creencias sij.

“Hay dos cosas nobles en la vida: realizar actos de caridad y cuidar de tu cuerpo” dijo.

“Esto incluye los más altos principios de mi religión: ganarse la vida honestamente y compartir lo que tengas con quienes son menos afortunados. Me inspiro en las personas honestas que no engañan a los demás. Para mí, los famosos son quienes son amables con los demás seres humanos y dedican su vida a la beneficencia”.

Su religión le ayuda a seguir adelante cuando llega a la temida “pared” durante una carrera: siente el efecto trascendental de esta clase de ejercicio que el escritor japonés, Haruki Murakami, describió elocuentemente en su libro: De qué hablo cuando hablo de correr.

“Durante la primera parte de la carrera me siento muy contento; mi corazón canta una canción y baila al ver los distintos colores de la vida”, dijo Singh.

“Cuando me siento realmente cansado, empiezo a cantar el nombre de Dios: ‘Waheguru, Waheguru’”.

“Correr también hace que la gente esté más consciente espiritualmente y más en armonía con su ser interior. Un maratonista retirado conservará todas esas cualidades”.

El retiro

Al volverse el maratonista más longevo del mundo, Singh se retiró.

Su última carrera fue un evento de 10 kilómetros previo al maratón de Hong Kong, en febrero; luego, siguió el consejo de su familia y de Harmander Singh.

“Me retiré a causa de la edad, mi cuerpo se ha deteriorado un poco, pero el retiro no me ha detenido”, dijo.

“Llevo una vida muy activa y sana. Camino entre tres y cuatro horas al día, juego con los niños y hago todas las tareas cotidianas por mí mismo. Podía haber seguido corriendo un año más, pero me di cuenta de que tendría que retirarme algún día”.

Singh es un vegetariano estricto (figuró en una campaña del grupo de defensa de los derechos de los animales, PETA) y se describe como “una persona analfabeta”. Esta entrevista se tradujo del punjabí con la ayuda de su entrenador.

Aunque vive una vida sencilla —se acuesta antes de las 10 de la noche y se relaja escuchando la radio punjabí y se levanta antes de las seis de la mañana—, reconoce que tiene un placer culpable: las compras.

“Aunque ya soy un viejo, sigo siendo muy especial con mi estilo personal. Me encanta comprar trajes y zapatos… sigo buscando los más modernos y los mejores”, dijo Singh.

“No tengo muchos gastos, pero gasto con frecuencia en trajes y zapatos nuevos aunque tengo muchos”.

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Particularmente los zapatos para correr le recuerdan la felicidad que descubrió.

“Les tengo cariño a mis zapatos para correr, los adoro. Los uso por placer. No puedo imaginar mi vida sin ellos”.

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