La batalla de los sexos también alcanza a las carreras de caballos

En el hipismo, los purasangre de ambos sexos compiten en igualdad de circunstancias a pesar de las ligeras diferencias
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Sheena McKenzie
Autor: Sheena McKenzie
(Reuters) -

¿Se te ocurre algún deporte en el que los hombres y las mujeres compitan entre sí como iguales?

¿Sorprendido? Pues en las carreras de caballos, las jinetes regularmente montan al lado de sus homólogos varones.

Sin embargo, no solo ellos se enfrentan en su estruendosa carrera por la pista. Los caballos que los llevan a la meta también libran su propia batalla de los sexos y parece que el reino animal no es tan diferente al de los humanos.

Aunque los purasangre machos poseen capacidades físicas significativamente similares a las de las hembras, en el caso de las mujeres deben superar las restricciones comerciales e incluso psicológicas para sobresalir en el mundo del deporte. ¿Te suena conocido?

"En el nivel más alto, se necesita una yegua especial para derrotar a los hombres", dijo a CNN Paul Rogers, vocero de la Autoridad Británica para las Carreras de Caballos.

¿Un mundo de hombres?

Podría parecer descabellado comparar a las mujeres en la oficina con las yeguas en la pista, pero así como hay limitaciones invisibles a las mujeres en la sala del consejo, las hembras son minoría en el mundo de las carreras.

Los machos —conocidos como "sementales", "capones" o "potros", según si su virilidad sigue intacta— superan por mucho a las hembras —llamadas "potras"— en las pistas.

En las carreras sin obstáculos en Gran Bretaña, el 63% de los caballos son machos y el 37% son hembras. De igual forma, hay una cantidad abrumadora de machos ganadores: 67% en comparación con 33% de hembras.

Incluso en los 138 años de historia de la carrera más prestigiosa de Estados Unidos —el Derby de Kentucky— solo han ganado tres potras.

Los caballos y las hormonas

¿Por qué los machos dominan?

"La tendencia es que los machos son un poco más grandes y altos que las hembras: algo parecido a los hombres y las mujeres", dijo Rogers.

"Gran parte de eso se debe a las hormonas. En cuanto al temperamento, las hembras probablemente son un poco más apacibles. Cuando están en celo —tienen menstruaciones— pueden ser impredecibles".

De igual manera, los sementales —machos que no han sido castrados—pueden ser caprichosos, aunque un poco más agresivos en la pista, agregó Rogers.

¿La competencia es equitativa?

Si los calificamos por capacidades —desde cero para un caballo que no sirve hasta 140 para un purasangre invicto en Reino Unido— ambos géneros tienen calificaciones similares. Los machos tienen un promedio de 69, mientras que las hembras obtuvieron un 64.

“Aunque el tamaño influye —los caballos de mayor alzada tienen una zancada más larga— no necesariamente significa que los machos tengan más vigor”, dijo Rogers.

“En cuanto a las distancias, probablemente son igualmente capaces. Interviene más la cuestión del linaje: si mamá y papá son veloces, su vástago también lo será”.

La ligera diferencia en las calificaciones refleja el que los machos con frecuencia pesan un poco más, lo que iguala la competencia.

Criados para el éxito

La abundancia de machos también podría responder a su rentabilidad fuera de la pista.

“Desde el punto de vista del sector, si un macho es exitoso en la pista, también valdrá mucho dinero como semental: alrededor de 150,000 dólares por cría”, dijo Tim Whitaker, director del posgrado en Ciencias Equinas en el Duchy College, en Gran Bretaña.

“En el caso de una yegua, solo puede tener una cría al año. Pero si te va bien —y eso es inusual— puedes tener un semental para cría que te haga ganar millones”.

Tal vez el mejor ejemplo del poder lucrativo de un supersemental es el potro británico Frankel, que se retiró el año pasado con un registro de 14 triunfos consecutivos.

Actualmente, su cuota por cada cría es de 190,000 dólares y se espera que durante su carrera como semental genere la asombrosa cantidad de 150 millones de dólares.

Las damas a la cabeza

Una de las campeonas más notables que el mundo de las carreras ha visto también se retiró el año pasado: una purasangre llamada Black Caviar.

La yegua australiana obtuvo 25 victorias consecutivas y no solo se volvió una estrella del deporte nacional, sino una celebridad que engalanó con su presencia la portada de la revista Vogue.

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“Su nivel de convocatoria es fenomenal”, dijo Colin Madden, uno de los ocho propietarios de Black Caviar. “Es un caballo poderoso que queda al frente siempre; a la gente realmente le gusta esa constancia”.

Es posible que las chicas tengan camino por recorrer para alcanzar a los chicos. Pero parece que aún en el mundo equino, la carrera no ha terminado.

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