La casa de verano de Stalin, el símbolo del hombre que 'construyó' Sochi

El polémico político del siglo XX ayudó a construir gran parte de lo que es Sochi actualmente, la ciudad anfitriona de los Juegos Olímpicos
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Autor: Ben Wyatt
(Reuters) -

"No quería alfombras, prefería escuchar los pasos de las personas mientras se acercaban en el piso parquet de madera”, dice Anna Hovantseva, la guía del recorrido, mientras explica otra peculiaridad del diseño de interiores de una de las personalidades más macabramente fascinantes del siglo XX.

Es justo decir que José Stalin, el notable líder dictador de la Unión Soviética, todavía mantiene una curiosidad para muchos. El nativo de Georgia ayudó a crear mucho de lo que es el Sochi moderno, el anfitrión de los juegos de invierno 2014, cuando construyó su casa de verano en esta ciudad en 1937.

La casa está abierta a los visitantes y pronto ofrecerá habitaciones a huéspedes este verano por 7,000 rublos (2,672 pesos) la noche. Bienvenidos al hogar de Stalin.

Con vistas del Mar Negro y beneficiándose de la mezcla fresca, restauradora del mar y las corrientes de aire montañosas, la villa o dacha, como se conoce localmente, fue situada por la naturaleza benéfica para la salud de sus alrededores.

Ubicada en el bosque conífero de árboles ciprés del área de aguas minerales Matsesta y posicionada en las laderas de las Montañas del Cáucaso, fue vista como el refugio ideal para reponer al hombre cuyo trabajo diario era gobernar a más de 200 millones de personas.

También tiene un exterior verde bastante elegante. “El color es el mismo que el de los árboles, que camufla el edificio”, añade Hovantseva, otra característica útil para una propiedad si tienes muchos enemigos.

Para los huéspedes que se queden, las instalaciones no se comparan bien con los estándares lujosos de comodidad demandados por los líderes nacionales modernos. Los interiores de cada habitación consisten de paneles de madera uniformes sin decoración. Los retratos de Stalin que adornan las paredes y la fogata fueron colgados ahí mucho después de su fallecimiento, pues él mostraba disgusto por ellos.

Hay una piscina, tan pequeña que se parece más a una tina hundida de tamaño grande, donde el jefe comunista disfrutaba caminar (no podía nadar) con agua de mar hasta sus hombros. También había vistas fantásticas del Mar Negro, ya que está cerca de la costa a unos kilómetros.

El entretenimiento es básico, especialmente debido a que la sala de cine donde Stalin solía ver sus películas favoritas de Charlie Chaplin ya no funciona, pero hay una sala de billar con su mesa y taco originales utilizados por el hombre que fue apodado “Tío Joe”.

Y en una ruptura con la tradición de museos en todo el mundo, los visitantes pueden intentar tirar pelotas en los pequeños agujeros de estándar ruso.

Sin embargo, hay una advertencia: si consideras quedarte probablemente es más inteligente visitarla en verano. Las paredes de la propiedad son de 70 centímetros de grueso y, por órdenes de Stalin, la casa no tiene calefacción.

Eso explica las bajas temperaturas en la mayoría de las habitaciones que CNN visitó. Pero permanece como misterio por qué la temperatura cae cinco grados en el cine de Stalin, donde su figura de cera se encuentra detrás de un escritorio enfrente de copias de Pravda y opuesta a un sofá a prueba de balas.

Nuestra guía niega la presencia de un rumorado fantasma de Stalin: “No, absolutamente no. Está frío debido a la arquitectura. (Las paredes gruesas) son muy difíciles de calentar. Por supuesto ahora hace frío en la dacha, pero es muy agradable quedarse aquí en verano”.

Fue diseñada por el arquitecto Miron Merzhanov, a quien Stalin le pidió solo una cosa para el edificio: que no hubiera fuentes. Una dirección que requirió cambiar a la fuente de agua original que estaba en medio del patio central en un lecho de flores.

Sin embargo, a pesar de las peculiaridades de la dacha, la presencia del líder de la URSS en un lugar turístico pequeño y costero tuvo un efecto radical en la ciudad que ahora es vista en los televisores en todo el mundo.

“No hay duda de que cuando nuestro líder comenzó a visitar Sochi, la ciudad se benefició de un gran desarrollo”, dice Hovantseva.

“Al principio nuestra ciudad era el resort de la nobleza, solo para personas ricas. Ha habido villas para turistas mucho antes de que Stalin llegara.

“Pero cuando Stalin comenzó a visitar Sochi, comenzó a desarrollarla como una ciudad turística para todas las personas. Gracias a él, muchos sanatorios y establecimientos hidropáticos (y) una carretera a Matsesta fueron construidos. Con todo esto, realmente hizo mucho por el desarrollo de Sochi”.

Es irónico que la ciudad que Stalin “construyó” fuera la escogida por el presidente Vladimir Putin, quien también tiene una casa de verano en Sochi, para representar la cara moderna de Rusia al mundo.

El periodista local Alexander Valov edita el independiente BlogSochi, un foro que utilizó para reflejar las partes positivas y negativas de que Sochi sea anfitrión de los Olímpicos, para la ira de los funcionarios rusos.

“Primero que nada lo veo desde el punto de vista de la ciudad y cómo se desarrolla la infraestructura. Pero también hay partes negativas… teníamos a una playa gigante con 70 metros cubierta de piedritas, un hermoso paseo marítimo, pero ahora (como resultado del desarrollo) no hay playa. La ecología y la naturaleza se dañó enormemente”, dijo Valov a CNN.

La elección puede verse como sagaz si no es que como políticamente costosa para algunos, pero para Hovantseva, Sochi parecía la elección obvia y más acogedora para los juegos de invierno.

“Con los Olímpicos, Sochi recibió un grandioso desarrollo nuevo. Por ejemplo, se construyeron los nuevos edificios, incluso la imagen de la ciudad cambió. Podríamos comparar la política actual con la de Stalin”, dice.

“No me sorprendió porque nuestra ciudad realmente es única. Gracias a nuestro clima templado puedes relajarte aquí todo el año, incluso en el invierno. Así que fue algo lógico y natural”, dice la guía a CNN mientras vemos las imágenes de la familia de Stalin en exhibición en la sala de cine parecida a un refrigerador.

Hay una imagen en blanco y negro de su segunda esposa Svetlana, quien murió joven; oficialmente de apendicitis en medio de rumores de suicidio. También hay imágenes de su hijo Yakov, quien no sobrevivió el internamiento en un campo alemán de prisioneros de guerra.

Los rostros sonrientes en las fotografías no transmiten todo el panorama, de acuerdo con Hovantseva.

“Generalmente, le gustaba estar solo. Amaba a su esposa Svetlana y a sus hijos. No tenía amigos. Leía y pensaba mucho. Amaba cazar. También amaba la agricultura. Crecía limones (para bebidas medicinales). Así que era un hombre poco sociable, creo”.

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Hovantseva dice que no hay falta de interés en la dacha. Cree que las actitudes hacia Stalin son tan variadas como los visitantes al sitio; algunos lo consideran un gran político, muchos lo consideran un dictador y lo tratan un poco “con desdén”.

Sin embargo, un factor que no muestra señales de cambio son los poderes restauradores que Sochi ofrece a la élite política.

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