'¡Eeeeh p...!', el grito homofóbico que 'divierte' a los fans del futbol

De repente alguien se lo gritó al portero, después ya fueron muchos y ahora ha suplido a la tradicional 'ola' en los estadios
La discriminación en México problema sin cuantificar
Autor: Esmeralda A. Vázquez | Otra fuente: CNNMéxico

En los partidos de futbol de la LigaMX hay elementos que nunca faltan: dos equipos, cuatro árbitros, varios balones, elementos de seguridad, aficionados... y el grito de "¡eeeh puto!" cuando despeja el portero del equipo rival.

El 'ritual' es el siguiente: cuando el balón sale por la línea final del campo y lo toma el portero, los aficionados levantan los brazos, agitan las manos y preparan la garganta para gritar en cuanto el jugador del equipo rival despeje el balón. En ese momento se consuma el grito que enseguida provoca risas.

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"No lo utilizamos de una manera homofóbica. Alguien que es 'puto' es una persona que no defiende. Y también tiene la otra referencia hacia los gays, pero en el contexto del estadio es así, alguien sin valor, que no tiene los 'huevos' para pelear o para defender", dijo en entrevista el Punker, integrante de la barra Sangre Azul que apoya al equipo Cruz Azul.

Según el diccionario de la Real Academia Española, esa palabra puede tener dos significados, el primero, "hombre que tiene concúbito con persona de su sexo", y el segundo, refiere a una expresión que "denota el esfuerzo que se hace para no ser el último o postrero en algo".

La expresión tiene más que ver con una cuestión del lenguaje que utiliza el mexicano y no con una connotación sexual, considera Carlos Albert, exfutbolista y conductor de televisión. El "pinche" o "chingar", que supuestamente son malas palabras, añadió, también las conjugamos para bien o para mal, "no lo justifico, pero tampoco diría que es una ofensa para los que tienen una preferencia distinta".

Pero el politólogo e internacionalista Genaro Lozano piensa lo contrario.

"Esta palabra se ha utilizado para tratar de amedrentar y hacer menos al equipo contrario en el estadio de futbol. Y la justificación que dan quienes la están utilizando es exactamente decir eso: 'es que no nos estamos refiriendo para nada a la homosexualidad'", señaló el también analista, quien ha abordado el tema en varios textos de su autoría.

"Si así fuera —que el grito no tiene connotaciones homofóbicas—, ¿por qué no se cambia el uso de la palabra y por qué no se grita '¡cobarde!' o '¡heterosexual!' en el estadio?, porque esas palabras no tienen toda la carga peyorativa que tiene la otra", añadió. 

Para el sociólogo Miguel Ángel Lara, dicha expresión, en el ambiente futbolístico, es resultado del lenguaje "peladito (vulgar) y cantinflesco" que caracteriza a la cultura del mexicano, que también ha hecho de este deporte un producto de la masculinidad.

"Es un ámbito masculino, donde toda la testosterona sale a flote, pero es una testosterona que no piensa, que no es inteligente, en cambio sí es manipulada, asustada, reprendida y tiene una limitante", explica el también profesor de la Universidad Iberoamericana.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis) 2010, 4 de cada 10 personas en México, sin importar el rango de edad (de 12 a 49 años), opinan que la preferencia sexual provoca mucha división entre la gente, además de permanecer como uno de los mayores problemas de intolerancia en el país.

Albert señaló que "alguien, algún día le gritó 'puto' al portero y le pareció gracioso, luego ya fueron cinco y después ya fueron muchos y ahora se convirtió así como en la ola en los estadios y de repente en una especie casi de costumbre".  

"La gran dificultad (para controlarlo) es por el arraigo cultural de ciertos estereotipos sobre los cuales se ha construido este deporte, por ejemplo, una visión de un espacio donde no solamente se juega lo deportivo, sino lo masculino", dijo Ricardo Bucio, presidente del Conapred, en una entrevista para CNNMéxico en 2013.

Armando Navarrete, portero del Puebla de la LigaMX y exguardameta de equipos como América, Necaxa y Atlante, explica que un futbolista está expuesto a todo y que la cancha y en general el estadio, es un espacio de libre expresión y que para eso los aficionados pagan su boleto.

"A mí nunca me ha parecido bien, pero uno como jugador tiene que aguantar. Como portero, si se dan cuenta que fallo me dicen de cosas, pero no me queda más que aguantar y enfocarme en el partido", dijo en entrevista telefónica.

La idiosincrasia y la figura del machismo, señalaron las fuentes consultadas por CNNMéxico, influyen en el comportamiento de quienes asisten a los estadios y se expresan de esta manera en las tribunas.

"La cultura popular tiene en nuestro país desde hace muchísimos años ese tipo de cuestiones que pueden parecer pintorescas, chistosas. México es el país del albur y del doble sentido. Los mexicanos usamos un idioma y una jerga que a muchos se les hace simpático y eso, que es parte de nuestra idiosincrasia, se refleja también en el futbol", añade Albert.

Pero Ricardo Bucio, titular del Conapred, piensa distinto. "El grito de 'puto' —al igual que los de 'maricón', 'joto', 'puñal', etc.— es expresión de desprecio, de rechazo. (...) Homologa la condición homosexual con cobardía con equívoco. Pero es también una forma de equiparar a los rivales con las mujeres, haciendo de esta equivalencia una forma de ridiculizarlas en un espacio casi exclusivamente masculino", escribió en un artículo publicado en el portal de dicho Consejo, luego de que México ganara la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Los futbolistas "son productos culturales que forman parte de la familia mexicana y de esa educación de: 'tú eres el hombrecito, los hombres no lloran'. Es un deporte viril, también en los discursos de la televisión es una entrada viril, de '¡hombre!', sobre todo cuando se barren o cabecean", complementa Miguel Ángel Lara.

En marzo del 2013, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó que las expresiones "maricones" o "puñal" son ofensas discriminatorias que no pueden ser resguardadas por la libertad de expresión que consagra la Constitución en su artículo sexto, sin embargo, la palabra "puto" no fue incluida.

"Nosotros somos así, nos gusta decir esa palabra y muchas más. Creo que esa palabra no es tan ofensiva", comenta El Punker, miembro de la barra Sangre Azul.

Robbie Rogers, jugador estadounidense del equipo Los Ángeles Galaxy de la liga de EU; Anton Hysen, futbolista sueco del Utsiktens BK de la tercera división de ese país; Marcus Urban, un alemán que prefirió retirarse tras dar a conocer su homosexualidad, son algunos de los jugadores de soccer que han hecho públicas sus preferencias, además del también alemán Thomas Hitzlsperger, quien reconoció ser homosexual en enero, tras anunciar que se retiraba como profesional.

"El futbolista mexicano que decida 'salir del clóset' debe ser consciente de que tendrá que aceptar algún insulto, aunque igual con el tiempo todo se va a calmar", afirma el portero del Puebla.

Por su parte, El Punker asegura que si esto ocurriera, sería una presión más para el jugador. "Si es del equipo contrario, nos lo acabaríamos, haríamos mucho, mucho folclor de eso. Pero si se trata de un jugador de nuestro equipo, no dejaríamos de decir 'puto' (a los rivales), pero al nuestro sí lo defenderíamos".

"¿Por qué no nos hacemos la pregunta de si algún director técnico estaría dispuesto a que sus jugadores se sumen a una campaña contra la homofobia?, yo creo que ninguno lo haría, porque muchos de ellos utilizan este lenguaje justamente cuando quieren criticar al oponente, les gritan 'mujercita', 'pégale como hombre'. Sus comentarios son homofóbicos, misóginos y sexistas", afirmó Genaro Lozano.

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Para Lozano, el Conapred debería asumir un papel más protagónico para hacer frente a este tipo de problemáticas. "(Porque) no ha hecho ningún tipo de campañas justamente para combatir la homofobia. Hace falta el respaldo institucional", concluyó.

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