'Pique', la 'mascota' que acompaña al Tri desde México 1986

Desde la tarde del México-Bulgaria en 1986, este fiel seguidor de la Selección Mexicana enciende la fiesta en el Estadio Azteca
Brasil se 'pinta' a un mes del Mundial
Darío Martínez Brooks
Autor: Darío Martínez Brooks | Otra fuente: CNNMéxico
(CNNMéxico) -

Más que un gran aficionado al futbol, Isidro Cuara Campoverde es un gran aficionado a la alegría.

La tarde del 15 de junio de 1986 la tiene bien presente este hombre de 78 años, pues en esa ocasión se hizo realidad uno de sus sueños más grandes: "llenar de fuerza y alegría" a más de 110,000 personas en el Estadio Azteca, antes de una de las tardes más memorables del Tri.

“Entré a la cancha, al círculo en el centro. Di vuelta para que me vieran, me metí al centro de la cancha, donde ponen el balón. Ahí, vamos a echar una porra, ¡sale, una porra!, vale, una, dos tres:

“¡Chiquitibum a la bimbombá, chiquitibum a la bimbombá, a la bio, a la bao, a la bimbombá, México, México, ra-ra-ra!”

“Me respondió la gente, sin ensayar, nomás así, luego di otra vuelta, me volví a echar otra porra, y luego otra, ¡pero más fuerte! Y a la tercera porra me hinqué, lloré de gusto, de alegría”, recuerda Cuara con gran emoción en una entrevista con CNNMéxico.

Esa tarde, México derrotó a Bulgaria con un marcador de 2-0 en la fase de octavos de final de la Copa del Mundo. Los miles de aficionados en el estadio, entre ellos Cuara, y también a través de la televisión pudieron ver el memorable gol de tijera de Manuel Negrete.

Él es Pique

Durante casi tres décadas, Isidro Cuara ha llevado alegría a los juegos de la Selección Mexicana en el Estadio Azteca vestido de Pique, la mascota de la Copa del Mundo de México 1986.

Este hombre, que con orgullo dice ser de San Juan Parangaricutirimicuaro, Michoacán, recuerda que desde pequeño siempre ha sido una persona jubilosa, que trata de animar a los que lo rodean.

“Más que nada, desde niño me ha gustado en cualquier parte estar alegre, ser alegre, echar porras. Con el futbol también”, dice Pique, quien organiza porras en todos lados: en su casa, en su colonia, en las bodas, en las fiestas del barrio, y desde luego, en los estadios.

En 1986 buscaba una forma de animar a la Selección Mexicana y frente a la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut), recuerda, fue la primera vez que vio la imagen de Pique: un chile jalapeño muy mexicano, con un sombrero ancho y con el uniforme del Tri.

“Me fijé como estaba hecho y vine y me hice el uniforme, todo como lo tengo. Sombreros… los he cambiado muchos, unos me los han roto; playeras… tengo firmas de varios, de Hugo Sánchez, de Pelé, de (Franz) Beckenbahuer, cuando vino aquí”, muestra Cuara.

En el Mundial, Pique  asistía a los partidos de la Selección Mexicana pagando su propio boleto, y recorría las gradas del enorme estadio del sur de la Ciudad de México organizando porras.

Fue hasta el partido contra Bulgaria, de octavos de final, cuando las autoridades le permitieron ingresar a la cancha, y la única ocasión en que le permitieron organizar una porra desde el campo, pese a que los organizadores del Mundial no tuvieron una mascota representada por una persona.

Sus regresos al Azteca

Isidro Cuara pocas veces ha contado con el apoyo de la Femexfut, que se ha limitado a otorgarle boletos de cortesía, mas no acceso a la cancha. Pero esto no ha sido un impedimento para que Pique se haga presente en los encuentros del Tri.

“Voy todavía cuando juega la Selección. A veces ya hay gente nueva y no me dejan entrar si no pago el boleto”, dice sobre las autoridades del Estadio Azteca.

Desde el Mundial de 1986 hasta el año pasado, este incansable hombre se presenta en los accesos del Estadio Azteca para armar la fiesta del conjunto tricolor. Y los aficionados, nacionales o extranjeros, le piden fotografías que incluso le han enviado por correo a su casa como recuerdo.

Cuara tiene una colección de recortes de la prensa, autógrafos y fotografías de muchas de las ocasiones que ha estado en el Azteca, y en sus viajes a Guadalajara, Monterrey y Toluca en los que ha acompañado a la Selección Mexicana.

La memoria de Cuara ya no es la de hace unos años, pero su esposa, Elba Pichardo, cuenta que el año pasado Pique fue al estadio en un partido en que llovió muy fuerte. Desde entonces, un problema respiratorio aqueja la salud de Cuara, quien además tiene un problema auditivo.

Pero ninguno de sus problemas físicos ha podido mermar su espíritu alegre al conversar.

El Tri en Brasil

Pese a la mala racha que México tuvo en la calificación a Brasil 2014, Pique está bien confiado en que la Selección Mexicana realizará un gran papel con la ayuda de los jugadores más jóvenes.

“Yo veo a la Selección muy buena, mejor de todo lo que ha pasado. Son chamacos y parece que sí la saben mover, sí vamos a hacer algo, ahora en el campeonato. Quisiera irlos a ver allá, pero cuesta, no’mbre. De aquí vamos a echarle porras”, señala Cuara.

Su gran ilusión es asistir al Mundial, pero dice que se conforma con tener la fuerza y salud necesarias para este 28 de mayo acudir a la despedida de México en el Estadio Azteca contra Israel, y poder hablar con los jugadores convocados.

“Quisiera pasar con ellos para decirles que sientan en el corazón a México, y que en cada patada, y cada defensa, que le echen y que se acuerden que México es grande. Para que le echen ganas en los partidos para que lleguemos a hacer algo bueno en este campeonato".

Sus candidatos para ganar el Mundial son Brasil, España, Italia y Francia, pero confía en que México realizará una buena actuación.

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Y por lo menos desde casa, el apoyo a la Selección Mexicana no faltará vestido de Pique, un personaje que ha hecho suyo desde 1986 con esa gran alegría que transmite.

“Me siento muy a gusto de poder hacer algo por México, de animar al público y animar a los jugadores por México, para que México sea algo grande”, dice a CNNMéxico.

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