El Gran Premio de México, ante el reto de regresar su brillo de antaño

El circuito del Autódromo Hermanos Rodríguez volverá a albergar las carreras de grandes figuras del automovilismo
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gran premio mexico 1992 schumacher  schumacher
| Otra fuente: CNNMéxico

Ahora que las banderas de cuadros de la Fórmula Uno volverán a hondear en pistas mexicanas, el recuerdo de viejas glorias del Gran Premio de México se hace presente tras una larga nostalgia que duró 22 años. 

En 1962, la categoría elite del automovilismo encendió motores por primera vez en el Autódromo Hermanos Rodríguez —entonces llamado Magadalena Mixiuhca—, construído en específico para esta carrera que ganó el británico Jim Clark, de la escudería Lotus-Climax. Sin embargo, aquella edición no fue puntuable.

Entre las dificultades que presenta este circuito está su accidentada superficie, debido principalmente a que la -Ciudad de México está ubicada en una región geológicamente activa, además su altitud de 2,285 metros hace que la respiración sea más difícil para los conductores y los motores de sus coches, según apunta el sitio del Autódromo Hermanos Rodríguez.

El autódromo capitalino era conocido por tener una curva muy rápida peraltada antes de empezar la larga recta principal de meta, parecida a la del circuito de Monza, Italia. 

La carrera de 1962 fue considerada para ser incluída en el Mundial de automovilismo en gran parte por la presencia mexicana en la F1 con Ricardo Rodríguez al volante de un Ferrari, y quien paradójicamente falleció durante un entrenamiento previo al Gran Premio de México.

Al año siguiente, el circuito de la capital mexicana ya figuraba en el calendario, siendo la penúltima de 10 competencias. El hermano de Ricardo Rodríguez, Pedro, sería el encargado de tomar la batuta para ser la figura mexicana, aunque en su debut en el circuito azteca terminó fuera, al igual que su compatriota Moisés Solana, mientras que Jim Clark ratificaba su título, y más tarde el campeonato mundial.

Aunque Pedro Rodríguez consiguió llegar a seis podios en su corta trayectoria en la F1 —dos triunfos en Sudáfrica y Bélgica— nunca consiguió colocarse entre los primeros tres en México, solo consiguió un cuarto sitio en la edición de 1968.

Desde 1964, el Gran Premio de México se convirtió en la carrera con la que cerraba el Mundial de la F1. Graham Hill fue uno de los campeones mundiales que se alzó con el título tras sumar la victoria en la capital mexicana.

En la edición de 1970 hubo luto, por un sobrecupo de aficionados, un grupo de ellos invadió la pista en los momentos finales, muriendo uno de ellos.

Moisés Solana había muerto un año antes en un accidente, mientras que Pedro Rodríguez perdería la vida en un choque en el circuito de Nuremberg en 1971, por lo que México se quedaría prácticamente sin representantes en la F1. 

La competencia volvió a México en 1986 con una victoria de Gerhard Berger de Benetton-BMW. El Autódromo Hermanos Rodríguez sería desde entonces dominado por campeones mundiales de la talla del francés Alain Prost (en 1988 y 1990), al igual que el brasileño Aryton Senna lo hiciera en 1989.

En 1992, el británico Niggel Mansell fue el último campeón coronado en la Ciudad de México abordo de su Williams Renault, en una temporada en la que empezaba a pujar el alemán Michael Schumacher quien quedó en el tercer puesto.

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Convertido en un foro para conciertos masivos como el Vive Latino, la vieja magia del Gran Premio de México quedó empolvada durante más de dos décadas hasta el anuncio este martes de su regreso al calendario de la Fórmula Uno.

La llegada de Sergio Pérez a la máxima categoría en 2010, y posteriormente la de Esteban Gutiérrez, han puesto nuevamente la atención del mandamás de la F1, Bernie Ecclestone en México, del que según dijo a Forbes, "está a la vuelta de la esquina".

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