¿Podrán olvidarse las mentiras y el acoso de Lance Armstrong?

Los involucrados en el caso contra Armstrong hablaron con CNN sobre su relación con el exciclista después de conocerse su dopaje
Lance Armstrong
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Matt Majendie
Autor: Matt Majendie | Otra fuente: 1
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Nota del editor: Esta es la segunda entrega de dos partes sobre el legado del dopaje de Lance Armstrong. En la primera entrega, Armstrong cuenta su lado de la historia.

(CNN) — Luchó contra el cáncer y después ganó la competencia más dura del ciclismo siete veces, aunque con la ayuda de una serie de sustancias, antes de una caída precipitosa.

Alabado, después demonizado, pocas personas polarizan opiniones como Lance Armstrong, quizá incluso más mientras busca rehabilitarse en la corte de la opinión pública.

"Sería una historia increíble de redención y segundas oportunidades si se pone en una posición para merecer eso”, dice Travis Tygart, CEO de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA, por sus siglas en inglés), cuyo reporte llevó a que Armstrong perdiera todos sus patrocinadores y le costara millones de dólares.

"No lo ha hecho… aún, pero, en lo que se refiere a segundas oportunidades, siempre tengo esperanza”, dijo Tygart a CNN.

Ya no es ‘intocable’

Podría ser un largo camino a la redención debido al resentimiento de Armstrong hacia aquellos que lo derribaron.

En el libro de 2014 de Juliet Macur, The Cycle of Lies, Armstrong dice: “Odié a esos hijos de p***; los Betsy, los LeMond, Walsh, todavía lo odio… todavía los odio”.

El texano se refería a su excompañero Frankie Andreu y a su esposa Betsy, al tres veces campeón del Tour de Francia, Greg LeMond y al periodista irlandés David Walsh, todos arquitectos clave en su caída.

Más de dos años después de su reporte, Tygart se encontró con un Elliot Ness de la era moderna.

Aunque Ness y sus “Intocables” utilizaban armas, Tygart mostró testimonios de muchos de los más cercanos a Armstrong para derribar a la previamente intocable superestrella del ciclismo.

El abogado estadounidense repetidamente le proporcionó ofertas a Armstrong para que confesara sus pecados y sirvió la misma suspensión de seis meses que repartió a sus excompañeros. Armstrong nunca fue a verlo, pero Tygart todavía espera que ese día llegue.

"Toma tiempo”, dice Tygart. “Floyd Landis (quien fue un exganador del Tour que después fue expuesto por hacer trampa con sustancias) lo negó e intentó acabarnos por hacer nuestro trabajo.

"Fue un par de años después de que cumplió su sanción que decidió venir y decir la verdad. Esperemos que Lance Armstrong pueda hacerlo y seguiremos adelante.

"Todos están de acuerdo con las reglas y cuando vives como un fraude y le robas a las personas y no vives una vida abierta y transparente, esa no es la forma de hacerlo.

"Errar es humano, ese es un gran factor en nuestro mundo. Absolutamente, podemos perdonar y debemos ofrecer la oportunidad de segundas oportunidades.

“De eso se trata pero esa segunda oportunidad tiene que ganarse, tiene que ser más que solo palabras baratas, un intento real para arreglar las cosas”.

La posición de Tygart es admirable debido a que durante su búsqueda, hubo una inmensa presión para acabar con su investigación, intentos para llevar a la USADA a la bancarrota y derribar a la organización, e incluso amenazas personales al abogado.

"No me gusta el correo de odio y las amenazas de muerte pero que vergüenza que no tengas el valor para dejar eso a un lado y seguir adelante”, dice. “La evidencia era tan abrumadora más allá de cualquier duda que tuvimos que seguir adelante”.

'Necesita dejar de ser un cretino’

El excompañero de Armstrong, Scott Mercier, es otro en demostrar una voluntad generosa para perdonar.

En 1997, con 28 años y en la cúspide de su carrera, el ciclista de US Postal recibió un régimen detallado de sustancias por parte del médico del equipo (quien fue suspendido del deporte durante ocho años a pesar de sus negaciones) y le dijo que se apegara a este.

La decisión de Mercier de no doparse fue el día e que terminó su carrera como ciclista.

En una encrucijada similar a la de Armstrong; quien se uniría al equipo el siguiente año, y tantos otros, Mercier optó por no hacer trampa y alejarse en su lugar.

Es mucho más surreal que Mercier, quien vive a dos horas en automóvil de la casa de Armstrong en Colorado, normalmente conduce a un punto intermedio entre las respectivas casas de ambos, donde sacan sus bicicletas y pasean.

"Tengo que reconocer que Lance es 80% una mezcla de dos cosas, 10% una cosa y 10% otra”, dice Mercier.

"Creo que hay tres grupos en Estados Unidos: aquellos que lo odian completamente y nunca lo perdonarán, aquellos que pasan por alto todo lo que hizo y aquellos que son un poco indiferentes.

“Creo que será perdonado pero necesita seguir haciendo lo que hace. Muestra algo de humildad, necesita dejar de ser un cretino y ser amable. Tiene arrepentimientos. Habló sobre bullying y sabe que se arrepiente de eso”.

Mercier admite que hay veces en las que se preocupa por su amigo, con la magnitud y rapidez de su caída.

"No creo que regrese al lugar en el que estaba. Fue deificado durante 10 años y ahora es demonizado pero solo es un ser humano. Creo que parte del problema es que no puede superar la decisión de la USADA en su contra”.

'Bully mentiroso’

No todos están preparados para perdonar, y mucho menos para creer que Armstrong merece otra oportunidad. Su mejor amigo cuando entró al circuito europeo a principios de la década de 1990 fue su compañero estadounidense, Frankie Andreu.

Ambos eran unidos; Frankie y Lance, un acto doble estadounidense, vivieron juntos e intenaron entrar a las filas notablemente inhóspitas de las competencias continentales.

Andreu y su esposa Betsy estaban en la sala del hospital en octubre de 1996 cuando un Armstrong con cáncer admitió con los médicos que ingirió un coctel de sustancias como ciclista profesional.

Adelanta el tiempo a 2014 y Andreu se niega a hablar de Armstrong.

"No hay rehabilitación para Lance Armstrong mientras siga diciendo mentiras y continúe siendo un bully y difame a las personas”, dijo Andreu en un correo electrónico de dos oraciones enviado a CNN. “Ni siquiera sé cómo harías un programa (o escribirías un artículo) sobre algo que no existe”.

Armstrong llamó a los Andreu la noche antes de su mea culpa pública en el programa de televisión de Oprah Winfrey.

Frankie no estaba dispuesto a tomar su llamada. Le dijo a su esposa: “Cuando no llegue a nada, te diré ‘te lo dije’”.

Sin embargo, Betsy decidió darle a Armstrong otra oportunidad e inicialmente creyó que era genuino. Dijo que lo lamentaba al aire y después se pusieron de acuerdo para hablar las cosas, pero dice que Armstrong canceló la reunión.

"Durante tres meses hablé con él: mensajes de texto, correos electrónicos y teléfono”, recuerda. “Después me canceló completamente, al decir ‘perdón, no puedo verte’, pero después le dice a la gente que lo rechacé.

"A veces me canso de esto y deseo que me deje sola, que me deje fuera de esto, pero todavía menciona mi nombre. Es su problema pero si miente sobre mí y va tras de mí, pelearé”.

Es una mujer formidable.

Forzada a testificar en el caso de Armstrong contra SCA Promotions, que le pagó millones, el ciclista pintó un retrato de una mujer amargada y retorcida.

Puede que no tenga la influencia financiera de Armstrong pero su lucha está a la par de cualquiera, con un punto de vista muy claro sobre lo que está bien y lo que está mal.

"En 2013, dijo que no tenía credibilidad pero es un mentiroso patológico”, dice.

"¿Qué se supone que tengo que hacer después de ese enojo en el libro de Juliet Macur? Sus acciones hasta esta fecha no son de alguien que quiera arreglar las cosas.

"Todo lo que ha hecho, es el mismo Lance. Habla sobre personas e intenta decepcionar al público, y cree que si dice que lo siente es suficiente.

"Pero perdón solo es una palabra. Después de todo lo que me hizo, intenté reconciliarme y no quiso. Eso fue algo duro de hacer después de todas las mentiras y calumnias que dijo sobre mí”.

Entonces, ¿es el mismo Lance de siempre?

"Creo que siempre lo será”, dice Betsy Andreu. “Luchará y saldrá de los casos de la corte lo más que pueda.

"Un tigre no cambia sus franjas. Realmente creo que necesita ayuda y espero que la obtenga. Quizá dejaría de mentir y podría encaminarse a sanar. Una disculpa auténtica significa arreglar las cosas, no solo decir las palabras”.

Cuando "lo siento" no es suficiente

Greg LeMond, la fuerza dominante del ciclismo a finales de la década de 1980, fue otro que enfrentó la ira del equipo legal de Armstrong; y la del fabricante de bicicletas Trek, debido a una entrevista con Walsh para Sunday Times de Gran Bretaña en 2001.

"Si Lance está limpio, es el mayor regreso en la historia de los deportes”, dijo LeMond al periódico, el único estadounidense reconocido ahora como campeón del Tour de Francia. “Si no lo está será el mayor fraude”.

Efectivamente sonaba como una sentencia de muerte en ese momento para su propio negocio y lo llevó a alejarse del deporte que lo hizo una estrella.

La acción legal es potencialmente inminente del lado de LeMond. “Analizo todas las opciones; nada se me ha cerrado”, dice a CNN.

“Algunas partes de esto fueron horribles; a veces aterradoras. Se me acababa el dinero con las cuotas legales”, añade. “Para muchas personas fue aterrador que alguien se enfocara en destruirte durante tanto tiempo. Me siento aliviado de que todo en parte ya se haya acabado, pero nunca sabes, he molestado a Trek.

"Todo lo que sube tiene que bajar. Todavía hay muchas cosas que no salieron en las noticias, pasé un momento difícil. Ni siquiera puedo comenzar a explicar lo que ocurría. Es difícil ponerlo en palabras e incluso describir a las personas”.

LeMond admite que no tiene simpatía por Armstrong y también cree que el exciclista no admite el error en sus formas de todo corazón.

"Nunca digo nunca, pero no creo que esté listo para ser completamente honesto”, dice.

"No creo que lo esté algún día. Ya veremos. Pero creo que tiene muchos problemas con el gobierno”.

‘Demasiada carga’

El director de deportes de Sunday Times, Walsh, escribió un libro sobre su batalla para exponer a Armstrong, Seven Deadly Sins, que llevó a que el periódico fuera demandado por 1.5 millones de dólares por Armstrong por atreverse a sugerir que se dopaba.

La simpatía de Walsh está con los ciclistas que optaron por no hacer trampa.

"Me siento mal por las personas que compitieron limpiamente y quedaron mal, los Cristophe Basson y Filippo Simeoni del mundo”, dice a CNN.

"Hay algunas personas que creen que se le deberían regresar sus títulos del Tour ya que no hubo una forma legítima de tomarlos, pero eso simplemente legitimaría lo que hicieron.

"Lo siento pero creo que debería permanecer suspendido. Armstrong regresando al ciclismo no tiene sentido”.

Armstrong se reunió con la Comisión de Reforma Independiente del Ciclismo (CIRC, por sus siglas en inglés) en mayo, pero los detalles de la reunión no se han hecho públicos.

En cuanto a la entrevista con Oprah del año pasado, Walsh dice: “Creo que fue sincero hasta el punto en el que quiso serlo”.

Entonces, ¿cómo ve a Armstrong en este punto, y qué sigue para él?

"Lo que veo es a un tipo que lucha con la realidad de ser irrelevante”, añade Walsh. “Tuvo a algunas personas muy significativas cuando ganó todos esos Tours, y en los años posteriores, que querían estar en su presencia.

"Fue una figura icónica. Eso se acabó. Me gustaría que siguiera con su vida y siguiera adelante, que pasara tiempo con sus hijos, tuviera una vida personal disfrutable y jugara golf. Pero debe alejarse de la vida pública; hay demasiada carga”.

Encargándose del estado

Más disputas legales le esperan a Armstrong.

La mayor y potencialmente la más costosa es un caso contra él por parte del gobierno federal de Estados Unidos por el patrocinio del exequipo de Armstrong, el Servicio Postal de Estados Unidos. Si pierde será un día más costoso que cuando fue con Oprah.

"Creo que si puede ganar este caso será mayor que ganar siete Tours de Francia, y creo que tiene probabilidad de ganar”, dice el periodista estadounidense Reed Albergotti.

El reportero de The Wall Street Journal, con su compañera periodista Vanessa O’Connell, escribieron el libro Wheelmen: Lance Armstrong, the Tour de France and the greatest sports conspiracy ever.

“Al Departamento de Justicia de Estados Unidos no le gusta ir a juicio a menos que crea que tenga una buena probabilidad de ganar y los miembros del jurado tienden a ponerse del lado de los atletas, y eso podría pasar aquí”, sugiere Albergotti.

"Lo único con lo que podemos contar es que se prepara para otra lucha”.

Albergotti afirma que la lucha que hizo que Armstrong fuera un sobreviviente impresionante de cáncer y un ciclista impresionante lo ha perjudicado en su intento por recuperar su propia reputación mientras permanece como una persona non grata en Estados Unidos.

Su mayor interés y el de O’Connel no estaba en el dopaje sino en la conspiración no solo de Armstrong sino de aquellos que lo rodeaban.

"Si verdaderamente estaba arrepentido y se sentía mal por lo que le hizo a personas como Greg LeMond y a los Andreu, hubiera actuado diferentemente”, dice Albergotti.

"Pero todavía intenta retratar a LeMond como este alcohólico loco, e hizo que Betsy Andreu pareciera una mujer histérica. Intentó destruir las reputaciones de las personas y no es algo que realmente haya abordado.

"No parece estar humillado en lo absoluto y quieres ver eso de alguien en su posición. Actuó casi como si perdiera mucho tiempo el Tour de Francia y tiene que compensarlo y puede hacer lo mismo que siempre ha hecho.

"No funciona de esa manera. Las personas quieren ver su corazón.

"Cree que puede ganar y todavía quiere vencer a todos si puede hacerlo. Lo ves en la forma en que se encarga del Departamento de Justicia de Estados Unidos en estos momentos.

"Escuché que le dice a las personas que quiere ir a juicio y vencerlos; es como si este juicio fuera una competencia de ciclismo. También necesita comenzar a convertirse en mejor persona y no hay nada en su camino más que él”.

Es hora del siguiente movimiento de Armstrong.

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