Bancos pequeños, gran problema para EU

Las grandes firmas pagan la ayuda del Gobierno de EU, pero las pequeñas no tienen fecha de salida; el impago del rescate por parte de cientos de prestamistas muestra que nunca debieron recibirla.
midwest bank  (Foto: Cortesía Fortune)
Scott Olster

Parece ser que la saga de rescates al sector bancario se acerca a su fin, lo que permite concentrarnos en otras catástrofes como la crisis de la deuda en Europa o el derrame petrolero del Golfo, pero algunos bancos pequeños en todo el país que se beneficiaron del dinero del Programa de Alivio para Activos en Problemas (TARP por sus siglas en inglés), siguen luchando por mantenerse a flote, y es probable que muchos no lo logren.

Aunque el Departamento del Tesoro y el Gobierno de Barack Obama han alabado justificadamente al TARP por prevenir otra catástrofe bancaria, el hecho de que cientos de receptores del TARP no estén cumpliendo con el pago de los dividendos sugiere que estos bancos nunca debieron de haber recibido ese dinero en primer lugar. 

El banco Midwest, con base en Illinois, fue el cuarto y más reciente receptor del TARP en caer, el 14 de mayo, lo que hizo que las pérdidas para los contribuyentes dieran un total de 2,600 millones de dólares. La Corporación Federal de Seguros de Depósito (FDIC por sus siglas en inglés), declaró en su perfil bancario trimestral la semana pasada que la lista de bancos en problema creció de 702 a 775 desde principios de este año. La oficina de Inspección General Especial del TARP (SIGTARP por sus siglas en inglés) informó en abril que 104 bancos del TARP han presentado moras en al menos uno (en algunos casos varios) de los pagos de dividendos al Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Un banco, Saigon National, de California, está peligrosamente cerca de fallar con el pago de seis dividendos, lo que dará al Departamento del Tesoro el derecho de elegir a dos de los directores de la junta del banco. Roy Painter, director financiero de Saigon, explicó a Fortune que la entidad bancaria no ha pagado sus dividendos del TARP porque no ha recibido la autorización de La Oficina de la Contraloría de la Moneda (OCC por sus siglas en inglés) para hacer los pagos. Mientras que Painter no explicó por qué la OCC no ha dado su visto bueno, tal vez se debe a que Saigon, al igual que otros cientos de pequeños receptores del TARP, no cuenta con suficiente capital.

Y por si no fuera suficiente, la OCC anunció la semana pasada que había aprobado acciones de fortalecimiento de las medidas contra el Banco Nacional Citizens Commerce en Kentucky y contra el banco First Community en Carolina del Sur, ambos receptores del TARP.

¿Todos los bancos reunían los requisitos necesarios?

El Departamento del Tesoro invirtió 84.8 millones de dólares en Midwest mediante el Programa de Adquisición de Capital, un programa del TARP. Éste, lanzado en octubre de 2008, separó 250,000 millones de dólares para comprar acciones preferenciales de las instituciones financieras que padecían problemas de liquidez por la crisis financiera, pero que de no ser por eso, estaban en buenas condiciones.

Pero resulta que varios bancos receptores de dinero del TARP, incluyendo a Midwest, no estaban en tan buenas condiciones.

Midwest, que contaba con más de 3,000 millones de dólares en activos cuando cayó, llegó a un acuerdo especial con el Departamento del Tesoro en marzo para cambiar las acciones preferenciales del Gobierno en el banco por acciones comunes con una pérdida para el Departamento del Tesoro, y por ende, también para los contribuyentes. Midwest cayó antes de reunir el capital suficiente para hacer el cambio, lo que dio como resultado una pérdida de 84 millones de dólares para los contribuyentes (llevándose a cuenta sus 824,000 dólares en pagos de dividendos). 

Los receptores del TARP Pacific Capital, en California, Sterling Financial, de Washington, e Independent Bank of Michigan, llegaron a acuerdos de intercambios similares con el Departamento del Tesoro, y todos esos bancos han presentado moras en uno o más de sus pagos de dividendos al TARP, una señal de que esos bancos podrían ser los próximos en caer.

El TARP fue creado originalmente como una respuesta directa a la crisis crediticia que ocasionó la crisis hipotecaria subprime. Pero no todos los bancos pequeños que recibieron fondos de rescate mediante el Programa de Adquisición de Capital llegaron a estar en condiciones nefastas como resultado de la crisis de préstamos hipotecarios subprime; varios de ellos estaban fracasando debido a su propia mala administración, y nada tenían que ver con la crisis crediticia. 

"Algunos de los bancos más pequeños que han caído realizaban aseguraciones anticuadas y malas, sobre todo con préstamos para la construcción", dijo Gerard Cassidy, director administrativos en el analista de valores RBC Capital Markets. "Desafortunadamente, el Departamento del Tesoro no realizó análisis exhaustivos".

En lo que ha sido generalmente visto como un programa de recuperación muy exitoso; donde el Departamento del Tesoro comprometió cerca de 600,000 millones de dólares en 830 instituciones, de 700,000 millones de dólares; hasta ahora ha recibido 23,000 millones de dólares de vuelta en pagos de dividendos, de intereses y de cuotas desde que comenzó a repartir la ayuda del TARP. Varios bancos optaron por repagar cerca de 189,000 millones de dólares de fondos del TARP antes de tiempo, sobre todo para evitar los costos de reputación que se asocian a los rescates y a sus requisitos, como restricciones para la compensación de los puestos ejecutivos.

Como resultado de la confusión política que rodeaba a algunos de los bancos más grandes del país, los políticos y los activistas se pusieron de parte de los bancos pequeños. Algunos incluso han recomendado que los gobiernos transfieran sus activos de bancos más grandes a más pequeños como símbolo de solidaridad con el comercio más local que con Wall Street. En algunos casos, las autoridades electas han apelado ante los reguladores a favor de instituciones financieras individuales.

A principios de este mes, varios políticos reconocidos, como la republicana Jan Schakowsky, el senador Richard J. Durbin, y el ex presidente Bill Clinton (además de receptores del TARP como Citigroup, GE Finance y Goldman Sachs), organizaron un rescate de 140 millones de dólares para ShoreBank, con base en Chicago, que ha sufrido de deficiencias de capital.

ShoreBank, cuyo lema es "Salvemos al mundo", se dedica a ofrecer financiamiento a comunidades de bajos ingresos, una prioridad políticamente agradable para las autoridades electas y los grandes bancos con imágenes públicas poco ideales.

Mientras tanto, los legisladores consideran la propuesta del Fondo de Prestaciones a Pequeños Negocios, una iniciativa de 30,000 millones de dólares que permitirá a los bancos intercambiar sus acciones del TARP por otras con tasas de dividendos menores si aumentan sus préstamos a los pequeños negocios. Aunque las intenciones del programa son buenas, hay quienes se preguntan si tendrá consecuencias negativas no intencionadas. Mientras los bancos negligentes esperan la llegada del programa, podrían elegir no pagar sus dividendos, incluso teniendo fondos suficientes para hacerlo, pues no hay penalizaciones para las moras en los primeros cinco pagos. 

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"Los buenos acuerdos que puedan conseguir los bancos pequeños han convencido a varios de que tal vez no quieren abandonar al TARP tan pronto", dijo Linus Wilson, profesor de finanzas en la Universidad de Louisiana en Lafayette. "Y los bancos que no tomen ventaja estarán en una peor posición competitiva".

Los bancos más grandes han cargado justamente con la mayor parte de la culpa de la crisis financiera y del costoso rescate, pero a medida que salen de él, y al parecer más fuertes que nunca, los pequeños receptores del TARP son los que ahora tienen motivos para temer.

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