Casa de retiro para prostitutas

Un refugio en la Ciudad de México acepta a mujeres de 60 años sin hogar ni apoyo financiero; el gobierno prestó y acondicionó una casa en Tepito para albergar a sexo servidoras retiradas.
María Ramírez, es una de las habitantes de Xochiquetzal. (Re
CIUDAD DE MÉXICO (CNN) -

Ancianas ex prostitutas han encontrado refugio dentro de una casa de retiro en la Ciudad de México, la primera en un país donde el arraigado machismo tiene poca simpatía por las trabajadoras del sexo mayores.

El refugio, llamado Xochiquetzal en honor a la diosa azteca de la belleza y el amor, proporciona hogar a 25 sexo servidoras retiradas, mayores del 60 años.

La mayoría de ellas seguía trabajando hasta hace poco al no tener otra fuente de ingresos, a menudo ofreciendo sus servicios a cambio de unos cuantos dólares.

"Yo sí sufrí bastante", dijo María Ramírez, una de las habitantes del refugio. "Yo me quedaba en la calle. A veces había para comida y a veces no. Tenía yo como 10 pesos y me comía unos plátanos con crema, eso era todo", agregó

Las inquilinas van desde alegres mujeres con trabajos de medio tiempo hasta frágiles ancianas. Muchas se iniciaron muy jóvenes en el comercio sexual luego de ser abusadas y continuaron con esa vida.

"Cada día, alguna trabajadora sexual va a ir llegando a la tercera edad y va a quedar en la misma situación", dijo Carmen Muñoz, quien tuvo la idea de abrir la casa y ahora la dirige.

En el refugio, cada mujer tiene una cama y recibe tres comidas al día y atención psicológica.

El gobierno de la capital le prestó a Muñoz, quien fue prostituta por 30 años, una casa colonial en el popular barrio de Tepito.

El año pasado, con apoyo gubernamental, remozaron la casa, pintaron sus paredes de color amarillo brillante y restauraron una fuente de cantera en el patio central. Sin embargo, esos fondos no alcanzan para cubrir los gastos diarios, como los de comida y medicina.

Para Marta, de 74 años, que se volvió prostituta en las calles de la Ciudad de México tras escapar de un matrimonio arreglado en su natal pueblo de Pátzcuaro, el refugio es al primer lugar que llama hogar.

"Estoy completamente sola, pero aquí tengo a mis compañeras", dijo Marta, que nunca terminó la escuela y sólo hablaba el dialecto indígena otomí cuando llegó a la capital.

Las mujeres son aceptadas en el refugio si son mayores de 60 años y no tienen hogar ni apoyo financiero. No se les obliga a dejar de trabajar, sin embargo, muchas prefieren cambiar a vender dulces o artesanías que ellas hacen.

La prostitución es ilegal en México, pero a menudo es catalogada como delito menor o tolerada por las autoridades.

El gobierno izquierdista de la Ciudad de México está proponiendo legalizar la prostitución, una jugada que podría combatir el comercio sexual infantil y proporcionar beneficios para las trabajadoras sexuales mayores o enfermas.

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