Un Café Justo contra migración

La cooperativa busca que los agricultores se queden en su tierra en lugar de cruzar a EU; la compañía inció con un préstamo de 20,000 dólares que le hizo la Iglesia.
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AGUA PRIETA, Sonora, México (CNN) -

Una pequeña cooperativa cafetalera en la frontera entre México y Estados Unidos está explotando el creciente mercado del "fair-trade" (comercio justo), convenciendo a los agricultores de quedarse en casa y producir granos en lugar de emigrar al norte.

Cuando los precios del café se desplomaron a fines de la década de 1990 por un superávit en el suministro mundial, muchos productores abandonaron sus tierras para buscar empleo en Estados Unidos o en la boyante industria manufacturera del lado mexicano de la frontera.

Pero con los mejores precios de hoy y la cada vez más controlada seguridad fronteriza que complica la vida a los inmigrantes, algunos decidieron regresar a casa y aprovechar el nicho del mercado que busca mezclas orgánicas de alta calidad.

La cooperativa Café Justo, con sede en la fronteriza ciudad de Agua Prieta, esta usando el método establecido por las fábricas de exportación o "maquiladoras" para vender café del sureño estado de Chiapas a los consumidores estadounidenses.

Tras la crisis del café, los productores del pueblo Salvador Urbina, en Chiapas, comenzaron a buscar fórmulas para poder conservar una mayor parte de las ganancias, que se diluían en manos de los tostadores y los minoristas.

En el 2002, con la ayuda de un sacerdote y un ex gerente de fábrica, establecieron Café Justo cerca de la frontera con Estados Unidos y comenzaron a procesar sus granos, vendiendo su marca directamente a los consumidores socialmente conscientes.

"Queremos que las personas que salieron por los bajos precios de su café regresen a su comunidad", dijo Daniel Cifuentes, productor cafetalero quien dejó Chiapas una década atrás y ahora dirige la oficina de Café Justo en Agua Prieta.

Con un préstamo de 20,000 dólares de la iglesia local, Café Justo adquirió su primera tostadora y comenzó a procesar granos de tipo arábiga, marago y robusta, enviados desde Chiapas en la misma línea de autobuses que por años llevó inmigrantes.

Usando la experiencia de Tommy Bassett, ex gerente de una planta de ensamblaje, la cooperativa formó una red de distribución usando a la firma UPS para exportar sus productos a comunidades de iglesias en Estados Unidos.

"La única forma para obtener un café tan fresco como lo obtienen, es directamente del tostador", dijo el reverendo Mark Adams, entrevistado en la oficina del proyecto en la ciudad estadounidense de Douglas.

Más negocios

La popularidad de los productos "fair-trade", que demanda más beneficios para los productores, ha ayudado a la expansión del negocio de Café Justo.

En el 2003, la cooperativa exportó el equivalente a 101 sacos de 44 kilogramos de café tostado y molido, generando ingresos por 72,000 dólares para mantener a docenas de familias en el pueblo de Chiapas, cercano a la frontera con Guatemala.

Cinco años después, las ventas han subido a 485 sacos, generando 367,000 dólares en ingresos para sostener a 40 familias.

Con las ganancias, la cooperativa ha construido en el pueblo una planta procesadora y una purificadora de agua, además de crear un plan de pensiones y seguro médico para sus miembros.

Ahora Café Justo se encuentra trabajando en recrear el exitoso modelo instalando plantas tostadoras y exportadoras en las ciudades fronterizas de Tijuana y Ciudad Juárez.

"Lo que los agricultores han comenzado a crear es la más efectiva respuesta a la crisis de inmigración", dijo el reverendo Adams. "La gente está regresando (a México) porque existen posibilidades", explicó.

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